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Domingo 31 de enero

David y el perdón

 

“Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial”. Mateo 6:14 (Nueva Versión Internacional)

 

 

1 Samuel 26

 

 

Hoy veremos a David, quien tuvo la oportunidad de matar al rey Saúl, pero decidió cultivar el valor del perdón. Aprendió a perdonar a su enemigo. Tomaremos su ejemplo en este día, recibiremos el poder para hacerlo y veremos la recompensa de esto. El perdón es un valor que debemos aplicar siempre. Jesús nos dejó este ejemplo.

 

Desarrollo:

La última vez que David y Saúl se encontraron, David simplemente se estaba escondiendo de Saúl y Saúl casualmente pasó por el lugar donde David se escondía. 

Esta vez, David activamente buscó acercarse a Saúl. Significa que David fue. Pudo haber enviado a cualquiera de sus 600 hombres para hacer este trabajo, y desde una mirada militar tenía más sentido enviar a alguien más que lo hiciera. Sin embargo, lo hizo él.  

David, con su asistente de confianza (Abisai hijo de Sarvia), secretamente se arrastró hasta donde dormían Saúl y Abner. Con la lanza clavada en tierra a su cabecera y todos dormidos, Saúl estaba completamente vulnerable.

 

“Entonces dijo Abisai a David: Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tu mano: Igual que la última vez que David tuvo la oportunidad de matar a Saúl” (1 de Samuel 24:4). 

 

Abisai lo hizo fácil para David: ahora, pues, déjame que le hiera con la lanza. David no levantaría su mano contra Saúl pero Abisai podía hacerlo, sin sentirse mal en lo más mínimo. David podría decirse a sí mismo y a todos los demás, “Yo no maté a Saúl”.

 

La lanza usada para matar a Saúl sería la propia lanza del rey, clavada en el suelo junto a su cabeza. La lanza que antes fue lanzada hacia David en un intento de asesinato (1 de Samuel 18:10-11 y 19:9-10) ahora sería usada como instrumento del juicio de Jehová. Todo parecía haber sido dado perfectamente de la mano de Dios. 

 

¡Pero la respuesta de David fue otra!: ¡el perdón! Quizás muchos pensarían que tenían la oportunidad justa para vengarse, actuar, hacer lo mismo, pero David tenía otra esencia. 

 

David respondió a Abisai: No le mates; porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente? Dijo además David: Vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca, guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero toma ahora la lanza que está a su cabecera, y la vasija de agua, y vámonos. Se llevó, pues, David la lanza y la vasija de agua de la cabecera de Saúl, y se fueron; y no hubo nadie que viese, ni entendiese, ni velase, pues todos dormían; porque un profundo sueño enviado de Jehová había caído sobre ellos. 

 

-David sabía la condición de pecado de Saúl, pero seguía siendo el ungido de Dios

 

David sabía mejor que nadie que Saúl estaba hundido profundamente en pecado. Pero también sabía que incluso un Saúl pecador seguía siendo el rey ungido sobre Israel (1 Samuel 10:1). Eso no cambiaría hasta que Dios lo cambiase; David no extendería su mano contra el ungido de Jehová.

 

En la posición de David muchos hubieran dicho, “le mostré amor y lo dejé ir antes. Estoy lleno de amor, pero no soy tonto. Saúl tuvo su oportunidad y la arruinó”. 

 

Seguramente muchos nos han lastimado o fallado y pensamos “no voy a volver a perdonar o a dejar pasar las ofensas, no lo merecen, me voy a vengar, voy a hacerles lo mismo”. Sin embargo, David nos da una gran lección de perdón y misericordia. 

 

David no iba a matar a Saúl, pero sí tomó la lanza y la vasija de agua como evidencias de que había tenido oportunidad de matar a Saúl. 

 

Entonces pasó David al lado opuesto, y se puso en la cumbre del monte a lo lejos, habiendo gran distancia entre ellos. Y dio voces David al pueblo, y a Abner hijo de Ner, diciendo: ¿No respondes, Abner? Entonces Abner respondió y dijo: ¿Quién eres tú que gritas al rey? Y dijo David a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿y quién hay como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has guardado al rey tu señor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu señor el rey. Esto que has hecho no está bien. Vive Jehová, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro señor, al ungido de Jehová. Mira pues, ahora, dónde está la lanza del rey, y la vasija de agua que estaba a su cabecera. 

 

Esta evidencia – como la evidencia de la esquina del manto de Saúl en 1 Samuel 24:11 – era prueba innegable de que David tuvo la oportunidad de matar a Saúl pero no lo hizo.

David confiaba en Dios, quien bendice a los justos y a los leales. 

Él quería la “gran cucharada extra” de la misericordia y el perdón de Dios para sí mismo. Así que le dio a Saúl una “gran cucharada extra” de perdón y misericordia. La generosa medida de misericordia sería una gran bendición para la vida de David más adelante.

Él quería cumplir su llamado a ser el próximo rey de Israel. Pero quería ambas cosas: el trono y la bendición de Dios. Se negó a tomar el trono a través del asesinato o la rebeldía. Él esperaría hasta que le llegara a la manera de Dios. 

Vemos el corazón de David, un corazón lleno de perdón, él extendió ese perdón y esa misericordia porque así quería ser tratado. 

Muchas veces. nos lastiman, son injustos, pecan en contra de nosotros, es ahí donde debemos actuar como él actuó y como nuestro Señor Jesús también actuó con perdón y misericordia: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. 

El perdón no nace de una emoción, no vamos a sentir ni a tener ganas de perdonar, el perdón nace de una decisión: ¡hoy decido perdonar a aquellos que me lastimaron!

Que podamos tomar el ejemplo y tener corazones perdonadores. 

 

Para orar:

Señor: hoy aplicamos misericordia sobre aquellos que nos hicieron daño, que nos lastimaron o que nos están lastimando, decidimos perdonarlos y bendecirlos para que Tú lo hagas con cada uno de nosotros, también. Lo hacemos en el Nombre de Jesús. Amén.

 

Actividad:  Tacho las z y las w y escribo el versículo correctamente

 

Pwozrwqzuwe, swiz  pwezrwdzownzawnz   a   zowtzrwozsw   wszusw   wozfweznwszas,  wtzawmzbwwwiwwézn  wlzowsz   wpzewrzdwwozznwwará   waz  wuzswtzewdzewsz   wszuw   wPzawdzrwe   wczewlzewsztwiwawlzz.    Mateo 6:14 NVI

 

 

Domingo 7 de febrero 

El niño que comparte 

“Más bienaventurado es dar que recibir” Hechos 20:35b (Reina Valera  1995) 

Éxodo 6:1-12 

El valor del cual hablaremos hoy es el compartir, el de dar. Conoceremos a un niño (de quien no sabemos su nombre) que supo compartir lo poco que tenía y que, en las manos de Jesús, se multiplicó de tal manera que alimentó a más de 5.000 hombres sin contar las mujeres y niños. ¿Viste hasta dónde se puede llegar cuando ponemos en práctica el valor de la generosidad? 

Desarrollo: 

Una de las cualidades de este valor es: -No pensar en sí mismo. Juan 6:9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?  

Seguramente esa “vianda” era el alimento que le habían preparado a este muchacho para que mientras seguía a Jesús fuese alimentado.  

Como cuando mamá prepara tu lunch para que vayas a la colonia, o cuando ibas al cole o al club… y al finalizar tu actividad tengas lo necesario para alimentar tu cuerpo. Así este muchacho fue preparado con su comida.  

Muchas veces nos ha sucedido que hemos tenido hambre o sed y nos vimos tentados a pedir a nuestros amigos que nos compartan, la mayoría de las veces algunos suelen compartir, pero muchas otras no. ¿Cómo te sentiste cuando tuviste hambre o sed y nadie te compartió? Mal, ¿verdad?  

Este muchacho podría haber sido egoísta y haber pensado primero en su propia necesidad: “yo tengo que comer”, “me lo preparó mamá para mí”; sin embargo, voluntariamente dio sus panes y peces para que ese fuera el alimento para miles.  

¡Qué hermoso corazón el de este jovencito! y cuánto por aprender.  

-Su fe: al darlo todo y no quedarse aparentemente con nada. Juan 6:11 

Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.  

Él estaba en medio de los que oían a Jesús por tanto había fe en su corazón que si lo entregaba, lo compartía, lo daba todo, ¡algo iba a suceder! ¡Estaba siguiendo a y confiando en Jesús! 

La fe de este niño nos impulsa a nosotros a creer que compartiendo y dando, Jesús nos dará más a cada uno de nosotros.  

Mirá lo que sucedió.  

 

-La consecuencia del compartir: Juan 6:12-13 

Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. 

Cuando “damos” sin mirar nuestra necesidad, confiando primero en que Jesús, Él se encargará de nuestra insuficiencia. ¡Sus milagros se activan! ¡Todos, absolutamente todos comieron! 

Cinco mil hombres sin contar las mujeres y los niños fueron saciados al punto tal que comieron y sobró doce cestas de pedazos. ¡Ese es nuestro Dios! 

Cuando tenemos un corazón dadivoso y que comparte Dios mira ese corazón y responde dándonos milagros impensados.  

¿Qué milagros estás necesitando? Compartí, da, no tengas temor, ni retengas lo que tenés, sé dadivoso y compartí, Dios te va a bendecir.  

 

Oración: 

Querido Jesús, te pido que me ayudes a tener ese corazón dadivoso que tuvo este muchacho para poder compartir todo lo que tengo con aquellos que no tienen. Lo pido en el Nombre de Jesús. 

 

Valor: Jesús vive en mí y me ayuda a compartir. 

Actividad: Pinto según los números para cada color.  

Domingo 14 de febrero 

Dorcas, una mujer solidaria 

“Háganlo todo sin murmuraciones ni discusiones".  Filipenses 2:14 (Dios Habla Hoy) 

Hechos 9:36-42 

Dios quiere que hoy aprendamos del valor de la solidaridad. Él quiere que por medio  ella seamos de ayuda a los necesitados. Dorcas fue una mujer solidaria y sirvió a Dios con alegría ayudando a los demás. Tú puedes hacer lo mismo: ser solidario. 

Desarrollo: 

- ¿Qué significa ser solidario? ¿Qué es la solidaridad? 

La solidaridad es uno de los valores humanos más importantes y esenciales de todos. La solidaridad es lo que hace una persona cuando otro necesita de su ayuda, la solidaridad es la colaboración que alguien puede brindar para que se pueda terminar una tarea en especial, es ese sentimiento que se siente y que impulsa a ayudar a los demás, sin intención de recibir algo a cambio. La solidaridad es común verla en tiempo de crisis en países que atraviesan por guerras, hambrunas, toques de queda, desastres naturales y otras condiciones extremas. 

Durante todo el 2020 hemos vivido como iglesia y nación este valor.  

Muchas familias se quedaron sin trabajo, otras vieron que sus necesidades básicas no eran suplidas y ante esas situaciones críticas todos nos ayudamos entre todos: el que tenía pudo ayudar al que no tenía con los recursos que se tenía.  

La iglesia en todo el país se movilizó para llegar a diferentes hogares con bolsos de comida, elementos de higiene personal, de limpieza del hogar, ropa, juguetes, entre tantas otras cosas. ¡Eso es ser solidario! en otros casos, personas más jóvenes ayudaron a las personas mayores que por los cuidados no podían salir de sus casas a hacer las compras, trámites, etc. Así también muchos otros asistieron a los niños con sus tareas escolares cuando sus padres no podían hacerlo.  

¿Con quiénes fuiste solidario vos?  

 

-Dorcas: una mujer que abundaba en obras. Hechos 9:36 

Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.  

Vemos en la Biblia a esta mujer que abundaba en obras, es decir, que ayudaba a muchos. Ella servía a Dios sirviendo a los demás. Ella cosía túnicas y vestidos. 

¡Qué hermoso es quedar registrado en este caso en la Biblia por ser solidarios! Este fue el caso de ella, se la menciona en la Palabra como alguien que ayudaba a quienes tenía a su alrededor.  

Tenemos la posibilidad de asistir, ayudar, colaborar con quienes están cerca de nosotros. Ponete a pensar: ¿con quienes podrías ser solidario? ¿En qué tareas podés ayudar a otros?  

Somos bendecidos cuando ayudamos a otros. Dios nos bendice cuando somos solidarios.  

 

Oración: 

Jesús: te pido que pongas en mi corazón la capacidad de ser solidario, ayudar, colaborar y asistir a aquellos que tengo cerca. Poder dar a aquellos que menos tienen o no tienen nada. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. 

 

Valor: Mi solidaridad ayuda a los demás. 

Actividad: Pinto a Dorcas practicando la solidaridad. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Domingo 21 de febrero 

Timoteo, un joven que amó la Palabra 

"Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras…".  2 Timoteo 3:15a (Reina Valera 1995) 

2 Timoteo 1:3-6 

Hoy conoceremos a Timoteo, un niño que gracias al amor y la instrucción de su abuela y de su madre, aprendió a amar la Palabra de Dios, a tener respeto y aprecio por ella. Tu amor por la Palabra, hará de tu vida un niño que llegará a conquistar todo lo que se proponga.  

 

Desarrollo: 

¿Quiénes lo instruyeron? vs 5 : “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también”. 

Loida y Eunice, abuela y madre de Timoteo respectivamente. Ambas quedaron registradas en la Biblia por transmitir la fe pura y real a Timoteo. Pablo usa estas líneas para elogiar el trabajo realizado por estas mujeres a la hora de guiar a Timoteo, de enseñarle la Palabra y de influenciarlo con los valores del Reino.  

¡Qué importante es el rol de las mamás y las abuelas! ellas no solamente demuestran el amor a través de los cuidados, la provisión, las comidas que nos hacen o los abrazos, sino que nos dan amor dándonos esta fe maravillosa en Jesús. La instrucción en la Biblia, la fe que llene los corazones de esperanza.  

Ellas supieron darle a Timoteo un legado poderoso.  

¿Qué cosas amaba Timoteo? vs 5 : “y estoy seguro que en ti también”.  

Timoteo (a través de las enseñanzas y de la fe de su abuela y de su mamá) aprendió a amar a Dios, amar Su Palabra y amar lo que Dios ama: las almas, la iglesia; él sentía un aprecio especial por las cosas de Dios.  

¿Qué cosas amás? ¿Amás a Dios? ¿Amás Su casa? ¿Amás Su obra?  

Como niños tenés la posibilidad de crecer creciendo en la sabiduría y la gracia del Señor, creciendo en el conocimiento de Su Palabra, creciendo en el servicio y en los dones. ¿Cuántos versículos sabés de memoria? ¿Qué historias de la Biblia conocés?  

Dice Mateo 6:2: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón2. 

Que tu tesoro sea la Palabra de Dios, la fe, los principios y los valores cristianos.  

De esta manera -como Timoteo- serás un niño que conquiste todo lo que se proponga. Que suceda con tu vida como con Timoteo, que desde la niñez no solo sepas las Sagradas Escritura, sino que la pongas por obra a cada paso de tu vida. 

 

Oración: 

Señor Jesús: te pido que como Timoteo pueda ser un niño que ame Tu Palabra, que tenga el corazón lleno de fe real, pura y no fingida para poder avanzar en Tu camino y conquistar todo lo que se me presente. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén y amén. 

 

Valor: Amo Su Palabra, la valoro y la pongo por obra. 

Actividad: Pinto con hermosos colores a Timoteo escuchando la Palabra de Dios 

 

 

 

 

 

Domingo 28 de febrero 

Jesús, los valores del Reino 

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras”.                                                                                  Mateo 5:16a (Reina Valera 1995) 

Mateo 5:1-12 

Jesús -el Hijo de Dios- nos dejó un ejemplo a seguir. Él nos mostró como vivir los valores del Reino de Dios aquí en la Tierra. Algunos de ellos los hallamos bajo el titulo Las Bienaventuranzas. Él nos marcó el camino para que sigamos Sus pisadas para muchos quieran ser parte de este Reino. Nos habló del perdón, de la solidaridad, de no discriminar, de ser fieles y pacificadores, entre otros. Hoy aprenderemos a imitar a Jesús.  

 

Desarrollo: 

Lo que ellos escucharon fue un mensaje que por mucho tiempo ha sido reconocido como la suma de la enseñanza ética de Jesús. En el Sermón del monte, Jesús nos dice cómo vivir.  

El Sermón del monte a veces se considera la “Declaración del reino” de Jesús. Veamos de manera general las bienaventuranzas, pues en marzo las veremos a cada una.  

Las bienaventuranzas: el carácter de los ciudadanos del reino. vs3-11 

“Las bienaventuranzas” significa “las bendiciones”, pero también puede ser entendido como las enseñanzas a los creyentes de sus “actitudes”, las actitudes que ellos deben tener.  

Todos estos rasgos de carácter son marcas y metas de todos los cristianos. No es como si pudiéramos especializarnos en uno mientras excluimos a los otros. ¡Debemos aspirar a tener cada uno de ellos!  

-Pobres en espíritu:  

En Jesús, los pobres de espíritu (es decir, aquellos que reconocen humildemente su necesidad de un Salvador) entrarán en el reino de Dios. 

Dios nunca ha sido impresionado con la fuerza humana o la autosuficiencia. Más bien, se siente atraído por las personas que son débiles y lo admite. Según Jesús, esta es la actitud número uno que Dios bendice. Ser pobre de espíritu es un reconocimiento de nuestra necesidad de depender de Dios. La primera bienaventuranza son noticias alentadoras para todos nosotros, ya que ninguno de nosotros es autosuficiente. 

 

Bienaventurados los que lloran 

La segunda bienaventuranza es una variación de la primera. “Los que lloran” es otra descripción de los que necesitan la ayuda de Dios. Según Juan, el mismo Dios “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4). Sin embargo, Jesús ya ha traído buenas nuevas a los pobres y consuelo a los afligidos. 

 

Bienaventurados los mansos 

La tercera bienaventuranza, influenciada por el Salmo 37:11 e Isaías 60:2 ensalza la virtud de la humildad. Jesús mismo fue amable, humilde y manso, y llamó a sus seguidores a imitarlo mientras se preparan para heredar el reino (Mateo 11:28-30, 25:34). 

 

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia 

Detrás de la cuarta bienaventuranza está la idea de la fidelidad de Dios en relación del pacto con Su pueblo. Se dice que una persona es justa o tiene justicia si esa persona está “bien con Dios”; es decir, si esa persona vive la relación de pacto con Dios y el prójimo. La justicia es un don de Dios (Isaías 61:3), y se usa de manera consistente en Mateo con referencia a obedecer y hacer la voluntad de Dios (Mateo 3:15; 5:20; 6:1,33; 21:32). Dios bendice a aquellos que reciben su regalo de una relación correcta con él y hacen su voluntad. 

 

Bienaventurados los misericordiosos 

La quinta bienaventuranza describe una cualidad de Dios. El concepto bíblico de la misericordia (principalmente divina) tiene dos componentes principales: perdón otorgado a los culpables. En la quinta bienaventuranza, Mateo enfatiza el perdón como el ingrediente principal. Cuanto más expresamos misericordia a los demás, más nos volvemos completos en Dios a medida que recibimos Su misericordia.  

 

Bienaventurados los de limpio corazón 

La bienaventuranza vincula la pureza de corazón con la forma de acceder a Dios. El Salmo 24:3-6 nos indica de qué manera acercarnos a Dios. Jesús nos llama a la acción en motivos puros, como la reconciliación, la amabilidad y la misericordia.  

 

Bienaventurados los pacificadores 

La séptima bienaventuranza se refiere al establecimiento de la paz y la concordia entre los seres humanos. La paz es un don de Dios, y el Antiguo Testamento presenta a Dios como el principal pacificador. En el Nuevo Testamento, Jesús, el ungido de Dios, se presenta como nuestra paz.  

 

Bienaventurados los que padecen persecución 

La octava bienaventuranza es un recordatorio, como si lo necesitáramos, de que la esencia del cristianismo es contracultural. Los seguidores de Cristo, serán llamados a soportar la angustia física, emocional y espiritual en su búsqueda de honrar a Dios y su reino. 

 

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan 

La novena y final bienaventuranza hace explícito el tema del discipulado, que se encuentra en el corazón de todo el Sermón. Aquellos que son perseguidos por su relación con Jesús son verdaderamente bendecidos. 

 

Oración:  

Jesús: clamamos para que cada uno de estos valores y actitudes que estaban en Ti se impriman en nuestros corazones a fin de ser niños que amen Tu Reino. Amén. 

 

Valor: Soy un niño (o una niña) que ama los valores del Reino. 

Actividad: ¡Escribo las palabras que faltan! 

 
 
 

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