ESTUDIO PARA CÉLULAS

 

 

 

Lunes 27 de septiembre 

 

RENOVANDO EL PACTO 

Nehemías 8:1-18; 9:38; 10:28-29; Salmos 19:7-8; 119:18 

 

“Tu Palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino”. Salmos 119:105 (Nueva Traducción Viviente) 

 

El pueblo se une para renovar el pacto con Dios. 

 

1. Tenían un mismo propósito (Nehemías 8:1). 

  • El pueblo unido pidió el Libro, porque quisieron conocer al Dios de la Palabra. 

El pueblo había terminado de construir las murallas de protección de la ciudad y habían llevado a sus familias para habitarla. Ahora necesitaban que el Señor le muestre Su propósito.  

 

Sin ninguna invitación previa, todo el pueblo se reunió en la plaza, los hombres, las mujeres y todos los niños mayores de doce años. Y le pidieron a Esdras, el maestro y sacerdote, que trajera el libro de la Ley, la cual Dios había dado a los israelitas por medio de Moisés. Así que Esdras, trajo el libro, y lo leyó desde muy temprano hasta el mediodía. Todos los que estaban allí escucharon con mucha atención. (Nehemías 8:1-3) 

 

Tenían un tremendo deseo de conocer la verdad, porque dice el relato que estuvieron muchísimas horas de pie escuchando la lectura. Deseaban conocer al Dios de la Palabra, que los guiaría a vivir el nuevo tiempo que había comenzado para ellos. 

 

 

2. Tenían una misma necesidad. 

A. Estaban muy atentos escuchando lo que la Ley decía. Se arrepintieron y renovaron el pacto. 

Todos escuchaban atentamente, mientras los colaboradores de los sacerdotes leían y traducían con claridad el libro para que el pueblo pudiera entender (Nehemías 8:7-8). 

 

Y, al oír la Palabra y entenderla, comenzaron a llorar. Entonces el gobernador Nehemías, el sacerdote Esdras y los ayudantes le dijeron a la gente: «¡No se pongan tristes! No lloren, porque este día está dedicado a nuestro Dios» (v.9). 

 

Los israelitas se arrepintieron por haberse alejado de Dios y se comprometieron firmemente a obedecerlo. Escribieron el compromiso que hicieron, lo sellaron y lo firmaron (Nehemías 9: 38 y 10:28-29). 

 

Ese día, el Señor abrió los ojos del pueblo, pudieron ver las verdades maravillosas que hay en Sus enseñanzas (Salmos 119:18) y renovaron el pacto de fidelidad con ÉL. 

 

B. Se gozaron, obedecieron. ¡Listos para comenzar nuevamente! 

Esdras les dijo que preparen una gran fiesta y que inviten a los que no tengan nada preparado. Ese día fue de gran alegría porque lo dedicaron a Dios. Todos  celebraron, ya que al comprender y obedecer las enseñanzas del libro de la Ley (Nehemías 8:10 – 12)  comenzaron una nueva historia en sus vidas. 

 

La Palabra del Señor es perfecta; reaviva el alma, es confiable y recta; también es muy clara, da sabiduría y trae alegría al corazón (Salmos 19:7-8). La Palabra del Señor trae libertad. 

 

 

Conclusión: Todo el pueblo quiso volver a la Palabra. 

Oración: Ser libres por medio de la Palabra y Su Espíritu. 

Acción: Niño: Realiza la siguiente manualidad para recordar el versículo de hoy: 

  • Con la ayuda de tu líder, escribí en el velador, el versículo. Luego, con papel barrilete o cartulina decora la parte de arriba como el ejemplo. Podes también decorar  el versículo con lindos colores:  

Lunes 4 de octubre

VIVIR COMO A JESÚS LE AGRADA


Salmos 37:28; 101:1-5; Proverbios 18:21; Lucas 6:45

“Al que le gusta pecar, le gusta pelear; el que abre mucho la boca, busca que se la rompan”. Proverbios 17:19 (Nueva Biblia Viva) 

¿Vives como al Señor le agrada?

1. ¿Cómo eres en tu casa (hogar)?

 
A. ¿Qué dicen los demás de vos?

¿Qué comentario hacen las personas que nos rodean cuando nos ven respecto de nuestra manera de hablar, de nuestras contestaciones, de nuestro comportamiento? ¿Nuestras vidas son un reflejo de que Jesús vive en nuestro corazón?
Niño y preadolescente: imagínate que hacemos una encuesta en tu familia, en tu barrio y a tus compañeros del colegio acerca de cómo es tu comportamiento, cómo son tus palabras, cómo son tus acciones, ¿qué respuesta obtendríamos? Debemos saber que en nuestro corazón vive Jesús y debemos demostrarlo a cada lugar donde vayamos.
B. Cuidado con lo que ves, escuchas y lo que dejas entrar en tu corazón.
Lucas 6:45: el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia de nuestro corazón habla la boca.
¿Cómo está tu corazón? ¿Qué cosas dejaste entrar en este tiempo? Debemos guardar nuestro corazón de las cosas que miramos en la televisión: las series, películas, dibujitos, imágenes en la internet. Aun tener cuidado con las palabras que escuchamos y la música, debemos guardar nuestro corazón, porque de acuerdo a cómo esté nuestro corazón así vamos actuar y hablar.
Dejemos que Jesús esté limpiando nuestro corazón a través de Su sangre, esa sangre que derramó en la cruz del Calvario por cada uno de nosotros.

C. Las palabras tienen poder, mucho cuidado con lo que dices.
Proverbios 18:2: la muerte y la vida están en el poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.
¿Cómo es nuestra manera de hablar, qué cosas decimos, cada palabra que sale de nuestra boca agrada a Jesús?
En cada palabra que sale de nuestra boca desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir tienen poder, que podamos guardar nuestro corazón para que cada palabra que salga de nuestra boca sean palabras de bien, de bendición hacia los que nos rodean. Pidamos a Jesús que nos ayude a cambiar nuestras malas palabras, nuestras palabras de queja, nuestras palabras negativas. Niño y preadolescente: te motivo a que memorices versículos para que tu corazón se llene de la Palabra de Dios y se vea reflejado en tus palabras y acciones.

D. Recuerda: Dios todo lo sabe y todo lo ve.
Tenemos un Dios que es omnisciente (que conoce todas las cosas) y omnipresente (que está presente en todas partes)
A Dios no podemos ocultarle nada de nada, muchas veces pensamos que como vamos a la escuela o hacer deporte o en nuestro barrio y no está nuestro líder o tus papás cerca quiere decir que lo podemos hacer, porque no nos ve, pero debemos saber que Dios está en todas partes, por lo tanto, todo lo ve y todo lo sabe, aun lo que pensamos, cada palabra antes de que la digamos.
Que, como niños y preadolescentes, podamos ser de testimonio en cada lugar que vayamos y que cada palabra, cada actitud y nuestro comportamiento agrade a Dios.

Conclusión: Dios nos da el poder para hacer el bien.
Oración: Dejemos que el Señor nos enseñe y nos muestre lo que a Él le agrada.

Acción: Niño: Hermosea y recorta el rompecabezas: 

 

 

 

 

 

 

 


Preadolescente: Hacé una lista de todos los programas de televisión, series y/o videos de YouTube que  te gusta ver a diario; otra lista de las canciones y videos musicales que te gusta escuchar, mirar y bailar. Por último, una lista de las expresiones o palabras que más usas a diario (se sincero/a si estás acostumbrado/a a decir malas palabras). Después de hacer tus listas, pregúntate: ¿Esto haría, lo miraría o lo escucharía Jesús? Anota tu respuesta al lado de cada cosa. Si tus respuestas son negativas, pedile a Jesús que te ayude a ser cómo Él. Esta semana intenta hacer el cambio.  
 

Lunes 11 de octubre

FIRME CONFIANZA
                     

Salmos 34:4-5; 56:3-4; 102:17; 112:7


“Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio”. 2 Timoteo 1:7 (Nueva Versión Internacional)

El temor es lo contrario (opuesto) a la confianza.

1. Nuestra confianza tiene que estar puesta en Jesús.

* Saber muy bien en quién hemos creído.

Desde el momento en que conocimos a Jesús y lo recibimos en nuestro corazón como Señor y Salvador, Él se queda con nosotros y no nos deja solos. (Si hay niños que aún no recibieron a Jesús, aprovechar para hacer la oración de entrega).
Debemos poner toda nuestra confianza en Él, no solo cuando todo está bien, sino también poner nuestra confianza en Dios cuando estamos pasando momentos difíciles.
Tenemos que conocer a Jesús, Él es nuestro amigo, nuestro proveedor, nuestro sanador, nuestro libertador, nunca nos abandona, Él es quien nos guarda, quien nos perdona, quien nos limpia. Cada día debemos anhelar en nuestro corazón conocer mas a Jesús. Para creer cada vez más, y que nuestra fe vaya creciendo. 

2. Debo confiar siempre en el Señor, pase lo que pase.

* En los momentos no tan fáciles, cuando vienen los miedos, la enfermedad, la pandemia, las pérdidas, las tentaciones, etc.

Dice el Salmos 112:7, no tendrá temor de malas noticias; su corazón esta firme, confiado en Jehová. 
En todas las situaciones que estemos pasando o nos toquen pasar, una enfermedad, problemas económicos, la ausencia de un ser querido, la separación o las peleas de papá y mamá, el rechazo, no debemos tener miedo porque Dios está con nosotros, cuidando y protegiendo nuestras vidas.
Declaremos juntos: 


Dios está para guardarnos.
Dios está para protegernos.
Dios está para sanarnos.
Dios está para restaurar nuestro corazón herido.
Dios se lleva vuestras tristezas y nos trae alegría.
Dios nos recoge en sus brazos cuando nos sentimos solos.
Dios nos llena de Su amor y Su paz.

 

Que todos los días podamos poner nuestra confianza en Dios, y que el sea llevándose todo temor, todo miedo, toda inseguridad de nuestras vidas por el poder de Su sangre.


Conclusión: Tener plena confianza en el Señor.
Oración: Entregarle a Jesús nuestros miedos.
Acción: Niño: Hermosea el dibujo sobre poner nuestra confianza y fe en Jesús.

 

 

 

 

 

 

 

 

Preadolescente: Marca con una cruz cuánto miedo o temor sentís frente a esas situaciones. Luego, orá entregándole a Jesús todos tus temores. Recordá que nuestra confianza tiene que estar puesta en Él, porque promete estar con vos siempre en cualquier situación que se te presente. Pedile también ayuda a tu líder si te cuesta confiar y dejar de tener miedo. 

 


Lunes 18 de octubre

 

DESCUBRIR QUIÉN ES DIOS


Isaías 6:1-8; Gálatas 2:20; Efesios 4:23-24

“Así que todos nosotros, con el rostro descubierto, reflejamos la gloria del Señor como si fuéramos espejos. Y el Espíritu del Señor nos va transformando…”. 2 Corintios 3:18 (Nueva Biblia Viva)

1. Necesitamos poner nuestra mirada solamente en Dios.

A. No más Uzías, ahora el Señor. Él es Santo.
En 2 Crónicas 26 nos cuenta la historia de Uzías, quien comenzó a reinar con apenas 16 años, tuvo muchas victorias y conquistas, ya que contaba con la ayuda de Dios, dice la Palabra que Uzías llegó a ser muy poderoso con la poderosa ayuda de Dios, y que su fama y su nombre se extendió por todos los alrededores. Pero en el versículo 16 nos relata la Biblia que cuando su poder aumentó también aumentó su arrogancia, su corazón se arruinó, empezó a tratar con desprecio, y se reveló para con Dios. Como consecuencia de su rebeldía y desobediencia se enfermó de lepra, y estuvo con ella hasta el día de su muerte.

B. Un cambio total, en el espíritu, alma y cuerpo.
El único que puede cambiar y trasformar la vida de una persona es Dios. Necesitamos mirar hacia dentro y ver como esta nuestro corazón, si tiene manchas y se ha ensuciado a causa del pecado: de nuestras palas palabras, de nuestra desobediencia, de nuestro mal comportamiento, por causa de lo que vemos en la tele o en la internet, o por la música que escuchamos. O también puede estar sucio a causa del odio, el enojo. Pidamos a Dios que nos muestre cómo está nuestro corazón y permitamos que nos ayude a cambiar, que quitemos de nuestras vidas todo lo que contamina, para que nada ni nadie nos aparte de Dios, que no desviemos nuestra mirada de Jesús.

2. Necesitamos reconocer cómo estamos.


A. La necesidad de ser salvos.
Maestro: llevar un espejo, y permitir que lo pasen uno a uno y que se puedan ver en el espejo. Preguntarles: ¿Cómo se ven? Así como, al ponernos frente al espejo, vemos nuestro aspecto exterior, pidamos a Jesús que nos muestre cómo está nuestro interior, el único que conoce verdaderamente nuestro corazón es Dios.

B. Un nuevo comienzo.
Cada día Dios nos da la oportunidad de empezar de nuevo, de cambiar, de dejar aquellas cosas que hacemos mal y nos alejan de Él. Efesios 4:23 y 24, nos habla de renovar nuestro espíritu, cambiar, y vestirnos del nuevo hombre según Dios, según lo que nos enseña en Su Palabra. Vestirme de amor, de buenas palabras, de buenas acciones, de obediencia y de paz.
C. Alcanzar a los perdidos.
Dios anhela que nuestras vidas sean transformadas, porque quiere usarnos para alcanzar a los perdidos, a aquellos que están en necesidad y todavía no conocen de Jesús.
Que podamos contarles de Jesús y de lo que hizo por nosotros a todos los que nos rodean y no le conocen: a papá, mamá, los abuelos, nuestros vecinos, amigos, compañeros de la escuela para que todos puedan conocer que Jesús es nuestro Señor y Salvador.
Vemos en Isaías 6, cuando Dios lo llama a Isaías a ser profeta, y hoy Dios nos está llamando y haciendo la misma pregunta que a Isaías, versículo 8: ¿a quién enviaré y quien irá por nosotros? Entonces respondió: heme aquí, envíame a mí. Que vos y yo podamos responder de la misma manera. Declaremos juntos: heme aquí, Señor, envíame a mí.

Conclusión: Al conocer a Jesús, ya no somos los mismos, hemos sido cambiados.
Oración: Que podamos ver la revelación de la Cruz en nosotros.
Acción: Niño: Dibújate al lado de Jesús y luego colorea. 

 

Preadolescentes: Responde. 1-¿Quién vive en mí?  Gálatas 2:20 -------------------------------------------------
2-Si Jesús vive en mí, ¿cómo debo vivir ahora? ---------------------------------------------------------------
3-Jesús hizo la voluntad del Padre ante el mundo y ¿yo cómo lo demuestro con mi vida?
4-Dios te está llamando, ¿qué harás?

 

Lunes 25 de octubre

GUARDANDO EL PACTO


Isaías 53:1-3; 1 Pedro 1:18-19

“Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a Mí viene, no lo rechazo”. Juan 6:37 (Nueva Versión Internacional)

Recibiendo Su invitación.

1. El Señor invita a todos los necesitados.


¿A cuántos de ustedes les gusta recibir una invitación? Qué lindo es cuando nos invitan a un cumpleaños o a comer, o a tomar un helado o para ir al parque. Hoy, Jesús, está haciendo una invitación más que especial e importante, esta invitando a todos tus amigos y familiares que todavía no le conocen a que le sigan.
Esta invitación es para todos los que tengan una necesidad quizás tu amigo que esté enfermo, tu vecino que está solo, tu amiguito que no tiene a sus papás, ese familiar que está triste, Jesús quiere invitarlos a que se acerquen a Él.


2. Dios siempre ofrece lo mejor.


A. La salvación que ofrece el Señor es gratis, no pide dinero, ni sacrificio. Ya Él pagó el precio en la Cruz.
Qué lindo seria recibir un bono para un parque para usar todos los juegos y no pagar nada, que sea todo gratis, sin abonar nada de nada. Dios entregó lo mejor por cada uno de nosotros, alguien que es eterno, lleno de amor, de bondad, de misericordia, lleno de compasión entrego a Su Hijo Jesús por amor, para que vos y yo seamos salvos, pero que compartamos también esta salvación con otros.
3. Pacto eterno.
B. Jesús nos invita a acercarnos a Él. Hará con nosotros pacto eterno. Aceptemos esta invitación y no la dejemos pasar, hoy tenemos la oportunidad de reconciliarnos con Jesús, de volvernos a Él, si veníamos haciendo las cosas mal, actuando mal, si estábamos lejos de Jesús porque no le buscábamos, no oramos o leemos Su Palabra, que nos volvamos a Él con todo nuestro corazón, que reconozcamos que estamos haciendo mal, y que pidamos perdón por nuestros pecados, pidamos que la sangre de Jesús limpie nuestro corazón.
Niño y preadolescente: que podamos hacer pacto con Jesús. 

Conclusión: Cuando nos acercamos a Dios, Él no nos rechaza.
Oración: Gracias al Señor por Su pacto eterno.
Acción: Niño: Encuentra y marca el camino que te lleva a la salvación:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
Preadolescente:
Ejército de espadas o batalla bíblica. Cada participante debe tener una Biblia. Sentados listos para buscar una cita. Quien primero encuentre la cita bíblica gana un punto. Se puede jugar en equipo o individualmente. El líder deberá leer dos veces la cita, ellos buscarán la cita y apenas la encuentren leerán el versículo y así ganarán el punto. Si leen un versículo equivocado, su equipo perderá un punto.

Salmos 37:28      Proverbios 18:21      Lucas 6:45        Salmos 101:1-2
Hebreos 11:6      Salmos 102:17           Salmos 34:4      2 Timoteo 1:12
Salmos 56:3-4     Salmos 112:7            Gálatas 2:20      1 Corintios 10:13
Isaías 6:8             Efesios 4:23-24         Isaías 53:3         1 Pedro 1:18-19

 
 
 
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