

ESTUDIO PARA CÉLULAS
2026
Autor: Daniel Rossini
Lunes 19 de enero
CARACTERÍSTICAS DEL REINO DE DIOS
“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia”. Hebreos 12:28 (RVR1960)
Lectura bíblica: Juan 18:33 -37; Hechos 1:3; 1 Corintios 4:20
Necesitamos conocer las características del Reino al cual pertenecemos. Tener este conocimiento nos permitirá actuar correctamente frente a las cualidades de esta nueva ciudadanía. Al leer Juan 18:33-37, vemos que a Pilato le resulta increíble que aquel hombre intente desafiar a Roma: «Con que, ¿tú eres rey?». Jesús es muy claro: «Mi reino no es de este mundo». No pertenece a ningún sistema injusto de este mundo. No pretende ocupar ningún trono. No busca poder ni riqueza.
Pero no le oculta la verdad: «Soy rey». Ha venido a este mundo a introducir la verdad. Si su reino fuera de este mundo, tendría «guardias» que lucharían por él con armas. Pero sus seguidores no son «hombres armados», sino «discípulos» que escuchan su mensaje y se dedican a poner verdad, justicia y amor en el mundo. Nosotros debemos ser de la misma manera. Somos ciudadanos de este REINO, discípulos de Cristo. El seguidor de Jesús no es «guardián» de la verdad, sino «testigo» de esa verdad porque vive en esa verdad. Su tarea no es disputar, combatir y derrotar a los adversarios, sino vivir la verdad del evangelio y comunicar la experiencia de Jesús, la cual está cambiando su vida. Porque este Reino es sobrenatural.
1. EL REINO DE DIOS ES SOBRENATURAL (1 CORINTIOS 4:20)
A. No consiste solo en palabras. Si tomamos como referencia lo que el Apóstol Pablo nos dice en 1 Corintios 4:20, veremos que este versículo nos recuerda que el reino de Dios no se reduce a buenas palabras ni a discursos bonitos, sino a un poder que transforma vidas; eso significa que lo que importa es ver frutos: amor que actúa, justicia que cambia relaciones, esperanza que impulsa a levantarse. A veces nos conformamos con hablar de fe; en el fondo, lo que anima y corrige es que Dios obra y capacita para vivir de otra manera. Lo bonito de este mensaje es que libera: no exige hablar perfecto, sino dejarse moldear por ese poder. También nos desafía: si afirmas creer, que se note en tus decisiones y en tu servicio a los demás, de forma concreta y humilde.
B. Sino en poder (1 Corintios 2:4). La presencia del Espíritu Santo había llevado a la conversión de los Corintios. Donde está Su Espíritu, hay poder. Pablo nos dice que era una demostración. Hoy tenemos muchísimas palabras predicadas por el hombre con su sabiduría sola, y demasiado poco dicho con la demostración del poder del Espíritu. Muchos tienen la idea que todo lo que necesitamos son las palabras correctas, el programa, la técnica o el estilo. Lo que realmente necesitamos es el Espíritu y Su poder, como nos dice Jesús en Mateo 22:29.
C. Al aceptar a Cristo nacimos a un nuevo y poderoso Reino (Colosenses 1:13). El verbo traducido como "trasladado" en la versión Reina-Valera 1960 de Colosenses 1:13 se traduce alternativamente como "nos llevó a" (TLA). En el griego original, el término significa literalmente "trasladar algo de un lugar o ámbito a otro". Cuando Dios rescata a los cristianos "de la potestad de las tinieblas" mediante la obra salvadora de Jesucristo en la cruz, los empaca y los traslada, espiritualmente hablando, al "reino de su amado Hijo" (Colosenses 1:13). Que los creyentes sean trasladados al reino de Su amado Hijo significa que nuestra ciudadanía cambia cuando Jesús se convierte en nuestro Salvador. Antes de ser rescatados, caminamos en desobediencia y pecado, obedeciendo a nuestro comandante, el diablo (ver Efesios 2:1-3). Después de la salvación, nuestro pasaporte recibe el sello de "ciudadano del cielo", y nuestro Rey es ahora "el Señor Jesucristo”.
D. Ahora somos ciudadanos de este Reino. Qué hermoso es pertenecer a ese Reino y saber que somos nuevas criaturas, así lo declara la Escritura, y por ende debemos comportarnos como ciudadanos de ese Reino.
E. Tenemos los mismos derechos de Cristo. Cristo ganó para nosotros los derechos que habíamos perdido como consecuencia del pecado, Él nos ha hecho herederos del Reino y tenemos poder y autoridad sobre toda hueste de maldad.
2. EN ESTE REINO EXISTE UN GOBIERNO, EL DEL SEÑOR
El evangelio del Reino toma la necesidad de Dios como su centro. ¿Cuál es el enfoque de este evangelio? Una respuesta sencilla se encuentra al final de la oración que el Señor dio a Sus discípulos como modelo. Allí Él dijo: “Porque Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” (Mateo 6:13). El reino es una esfera en la cual la autoridad (el poder) de Dios puede ser ejercida y Su gloria expresada. Es, por lo tanto, la esfera en la que Dios puede llevar a cabo Su propósito al crear al hombre a Su imagen y conforme a Su semejanza, para que lo exprese, y de darle dominio para que lo represente (Gn. 1:26).
A. Lo que este gobierno decreta, simplemente se cumple. No hay nada ni nadie que pueda detener o demorar las ordenes del Rey Soberano Jesús; por eso nos dice la Biblia que Su palabra no vuelve a El vacía sin que cumpla su objetivo (Isaías 55:11).
B. Un ejemplo en este Reino: la enfermedad es ilegal. Ya que en este Reino no hay enfermedad, nuestro Rey es nuestro sanador y nos da salud todos los días, por eso no dice: “diga el enfermo: sano soy”.
C. Por eso, oramos con autoridad estableciendo el Reino donde vamos. Somos embajadores de Cristo y de su Reino y todo lo que pisa la planta de nuestro pie es nuestro.
3. ES UN REINO ETERNO. NO TIENE FIN. (Salmos 145:13)
Sería una buena oportunidad para leer todo el Salmo 145 y ver cómo es nuestro Rey y su Reino eterno, es decir que no tiene principio ni fin.
4. ES UN REINO INCONMOVIBLE (Hebreos 12:28)
Lo que el autor quiere hacernos reflexionar y hacernos entender es, ¿Te das cuenta, sabes lo que has recibido? Has recibido un reino inconmovible.
El autor aquí trata de hacernos reflexionar, exhortarnos, animarnos a tener gratitud; la gratitud nos va a llevar a querer servir, alguien agradecido está dispuesto a hacer algo por la persona que le dio un favor, hay gratitud. Hermano, no solamente debemos de sentirlo sino ponerlo en práctica. Lo que muchas veces nos falta es poner en práctica la gratitud. Nuestra gratitud no debería depender de nuestra situación o posición en la que nos encontramos, sino de entender y saber lo que Dios hizo por mí, no importando la situación en que me encuentro, sino simplemente sabiendo y estando consciente de lo que Cristo hizo por mí, ese el deseo de Dios. Estamos en su Reino inconmovible.
Conclusión: Estamos en un Reino extraordinario que debemos establecerlo en nuestras vidas diariamente para ser y vivir como verdaderos ciudadanos del Reino.
Oración: Que se establezcan en nuestra vida las características del Reino de Dios.
Acción: Hagamos una lista de todas aquellas cosas que son ilegales en el Reino de Dios y tomemos autoridad sobre ellas en oración.
Lunes 26 de enero
PABLO DA TRES CARACTERÍSTICAS DEL REINO (I)
“Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.
Romanos 14:17 (RVR1995)
Lectura bíblica: Romanos 14:17; Salmos 11:7; 23:3; Proverbios 15:9; Isaías 32:1; Mateo 6:33
La palabra “reino” aparece catorce veces en los escritos de Pablo. Describen el reino como una realidad futura. El único lugar donde Pablo describe el reino como una realidad presente es en Romanos 14:17. Cuando Jesús enseñó acerca del reino de Dios, ilustró principalmente acerca de la naturaleza del reino para que Sus seguidores pudieran entender que Él iba a establecer e inaugurar el reino de Dios a través del Espíritu Santo. Pablo establece estas tres características:
1. JUSTICIA
A. El concepto de justicia en la Biblia está estrechamente relacionado con el juicio y la salvación (Isaías 51:5). Sabemos que no hay justo ni aun uno, dice Romanos 3:10-18 que todos nos descarriamos por el pecado y no podemos vivir de manera justa, por eso la única manera de alcanzar la justicia es a través del arrepentimiento, recibir a Jesús y vivir a la manera del Reino de los Cielos.
B. Llegamos a ser justos cuando aceptamos a Jesús:
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Romanos 1:17.
1.17 por fe y para fe significa que la fe está en el principio del proceso de salvación, y que también es el objetivo. Cuando la persona ejercita primeramente la fe en Cristo, es salva del castigo del pecado y se le declara justa. Como el creyente vive por fe, Dios continúa salvándole del poder del pecado para vivir rectamente (v. 16). La justicia de Dios: Un concepto clave en Romanos. Dios es justo porque Él siempre obra según Su santo carácter y sus promesas hacia el pueblo. Porque es justo, Él condena el pecado y enjuicia a los pecadores (1:18-3:20). Debido a esta misma justicia, provee a través de Cristo perdón para todo aquel que cree (justificación; 3:21-5:21) y poder para vivir una vida santa en relación correcta con Él (santificación; 6:1-8:39). La justicia de Dios se muestra en Su fidelidad al mantener sus promesas para los judíos (9:11-11:36), y en Sus instrucciones cuidadosas para el diario caminar cristiano de santidad (12:1-15:13). -
Romanos 3:25-26. Pablo continúa instruyéndonos, y nos deja ver que la raza humana no ha podido obedecer a Dios; no ha podido complacer a Dios porque no puede obedecer las obras de la ley. Por consiguiente, Dios salió a buscar a esa persona (nosotros los seres humanos) que no merece salvación. Nuestra justificación es enteramente por gracia. La palabra “justificados” en el griego es dikaioo, e implica una acción judicial. Es un término aplicado a las cortes judiciales, específicamente cuando alguien entraba a esa corte siendo acusado de un crimen y era despachado por el juez y declarado inocente. De manera que el apóstol nos dice que el evangelio son buenas nuevas porque nos informa que nosotros, en algún tiempo, éramos culpables ante la ley de Dios, ante el tribunal Divino, y entramos a ese juzgado siendo justamente acusados, pero nuestro juez nos ha declarado justos sin que lo seamos. Dios nos declara inocentes simplemente por Su gracia, sin ningún costo para mi persona. Sin embargo, el hecho de que la justificación sea gratuita para nosotros no significa que no costó nada. Aunque la salvación es gratis para nosotros, se logró a través de un alto pago: la vida y sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo. Él pagó para que yo fuera liberado de la condenación.
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1 Corintios 1:30. Nosotros no tenemos nada de qué presumir, pero veamos lo que se nos dice en el versículo 30: “Dios los ha unido a ustedes con Cristo Jesús. Dios hizo que él fuera la sabiduría misma para nuestro beneficio. Cristo nos hizo justos ante Dios; nos hizo puros y santos y nos liberó del pecado” (NTV). Podemos ver que aquí se menciona que Él es todo lo que nosotros necesitamos. Todo lo que necesitamos, lo hallamos en Él.
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2 Corintios 5:21. Es solo a través de Cristo que podemos estar en una relación correcta con Dios porque no hay otro camino que nos lleve al Padre.
C. Una persona justa es alguien que camina en santidad y obediencia: Vivir una vida de santidad no significa una vida sin luchas, sino una vida apartada para Dios, rendida a Su voluntad y sostenida por Su Palabra y, sobre todo, en obediencia al Rey y las leyes de Su Reino.
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1 Corintios 6.9. Cuando somos hijos de Dios tenemos que alejarnos de lo malo porque el Apóstol dice con claridad que los que hacen lo malo no heredarán el reino de Dios, en cambio los que seguimos y obedecemos a Jesús heredaremos Su Reino y Sus bendiciones.
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Salmos 33:15. Él nos ha creado y Él conoce aun las intenciones de nuestro corazón, por eso es tan importante ser obedientes, dejar la independencia y ser dependientes del Señor todos los días para que Él guíe y enderece nuestros pasos.
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No quiere decir que es perfecto o que no comete errores. Vamos camino a la perfección. Tenemos que decir como Pablo en Filipenses 3:12-14, no pretendo haberlo alcanzado, estoy en camino a la perfección, a ser cada día más parecido a Jesús mi Justicia. Ese es nuestro objetivo, que yo mengue y Él crezca.
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Pero sí es una persona que vive a cuentas con Dios (Romanos 6:13). Tomar unos minutos para que cada uno pueda expresar cómo haría para estar a cuentas con Dios. Isaías 1:18.
Continuaremos con la siguiente característica del Reino la próxima semana.
Conclusión: Una característica importante es la justicia en el Reino. No somos justos por nosotros mismo sino sólo por Jesús, pero hagamos lo que dice Isaías 1:16-18.
Oración: Que tengamos una actitud correcta respecto a la justificación que Jesús hizo por nosotros.
Acción: Hagamos una autoevaluación.
¿Estamos permitiéndole a Su Espíritu influir en nuestras vidas? ¿Estamos actuando en obediencia a Su voluntad? ¿Agrada nuestra vida a Dios? ¿Cuáles son los frutos que estamos dando?
Lunes 2 de febrero
EL REINO ES PAZ (II)
“Jehová alce sobre ti su rostro y ponga en ti paz”. Números 6:26 (RVR1995)
Lectura Bíblica: Romanos 14:17; Salmos 4:8; 29:11; 34:14; 119:165; Proverbios 3:1-2; Juan 14:27; Filipenses 4:7
El tema que hablaremos es el tema de la paz: La “paz de Dios”. Esa paz debe venir a ser la paz en nosotros. El término paz se traduce, normalmente, de la palabra hebrea “shalom”; su significado es mucho más rico que el asignado al vocablo castellano.
1. SU SIGNIFICADO
A. Aquello que es suficiente y satisfactorio para nuestra vida.
Cuando el creyente recibe a Cristo en su corazón, tiene como uno de los caracteres del fruto del Espíritu, “la paz”. La paz es suficiente, en el sentido de que provee “bastante para todo lo que se necesita hacer”, algo suficiente es algo que suple la necesidad presente, y además tiene mucho más potencial para suplir otras que se puedan generar en el futuro.
No hay ayuda externa que un hijo o hija de Dios necesite para tener victorias permanentes. Quien tiene paz, ya es una persona exitosa, porque tiene todas las facultades para superar cualquier adversidad. El creyente en Cristo Jesús vive en completa paz, es apto e idóneo en todas las áreas de su vida. La paz le otorga a las personas inmunidad completa frente a las angustias que el diablo pretende sembrar, porque es un estado interior que no puede ser alterado por ninguna zozobra externa. La verdadera paz es inalterable. Jesús compró nuestra paz y nos la otorgó por medio del Espíritu Santo para que alcancemos a vivir de una manera satisfactoria.
B. La armonía, el bienestar (Salmos 4:8).
La declaración del salmista es enfática: “en paz me acostaré y asimismo dormiré”. Y nos da la causa o la razón de ese resultado satisfactorio para un descanso reparador: “Solo tú me haces vivir confiado”. Si vives confiado, duermes confiado. La fe y la paz están muy ligadas. Recuerda que tu fe en Jesús vence al mundo, no solo al mundo en nuestra vida consciente, sino también el mundo interior en nuestro inconsciente. Y es algo que va más allá de una declaración, es tu nivel de confianza en el Dios en el cual creíste, lo que marca el nivel de paz. Los trastornos del sueño son una señal de una mente acelerada. El sueño es como un espejo que refleja cómo procesamos las situaciones difíciles. Cuando pensamos que algo es imposible, nos embarga la angustia, pero cuando creemos, en cambio, que algo es posible, la paz predomina.
C. La dicha (Levítico 26:6).
La dicha es un don divino, y ese regalo emerge cuando cumplimos sus mandatos. El contexto de este pasaje habla del día de reposo. Muchas personas no respetan el descanso que Dios manda, solo viven para el trabajo y sus niveles de ansiedad superan todas las mediciones. Disfrutar del descanso es una idea divina (Génesis 2:2-3). Tomar tiempo para Dios e ir a la iglesia, participar de la célula, compartir con la familia, son prácticas que no deben ser una opción, sino una sana obligación, para que venga a nosotros el reino de Dios.
D. La salud corporal (Isaías 57:18).
Dios sana a los humildes, a quienes reconocen que sólo Jesús puede hacerlo, estos son aquellos que se aquietan, que oyen el susurro de Dios, que se humillan bajo la poderosa mano de Dios, tal como también enseña el apóstol Pedro (1 Pedro 5:6-7), confirmando el relato del profeta Isaías. Contrariamente a los justos, los impíos son como el mar embravecido, viven agitados, afanados, alimentados de un continuo flujo de actividad. La paz viene como consecuencia de humillarnos ante el Señor, y recibir esa energía divina que produce salud equilibrada.
E. La paz interior (Job 22:21; Isaías 26:3)
Cuando como cristianos cuidamos la amistad con el Señor, orando, ayunando, alabándole, leyendo las Sagradas Escrituras, sin altibajos; y sumamos a eso una supervisión y entrenamiento consciente de los pensamientos, para que podamos utilizar la imaginación y creatividad a favor de los proyectos que Dios tiene para nosotros, la paz interior afectará todo nuestro ser.
F. Tiene que ver con la plenitud y, en su sentido más profundo, depende solo de Dios y es un don suyo.
La paz “Shalom”. Raíz: Viene de la raíz hebrea "shalem" (שָׁלֵם), que significa "completo", "entero", "restaurar". La idea de algo pleno es de algo lleno. Justamente cuando permitimos que la presencia de Dios ocupe toda nuestra existencia, no hay espacio para nada que no pertenezca al reino de los Cielos, ni ninguna tiniebla que tome lugar. Solo Dios puede impartir este bienestar.
2. LA PAZ ES MÁS PROFUNDA Y CONSTANTE COMO DICE JESÚS (Juan 14:27).
Jesús se está despidiendo de Sus discípulos y deja el legado de la paz. No es la paz del mundo, de una aparente quietud, sino que es la paz que tiene sublime autoridad sobre el temor, pues el Maestro sabía muy bien que le esperaba la muerte, sin embargo, la paz interior lo tenía en absoluto control de toda situación externa que lo desafiara. Cualquier otra persona podría entrar en pánico al saber que se aproxima su sentencia de muerte. Pero Jesús está en paz y nos brinda esa paz que vence al mundo.
A. Pablo habla de “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7).
Para el apóstol Pablo esta paz supera los límites de la mente humana, y se refiere a que la imaginación humana no puede procesar las verdades del Espíritu, el hombre es del todo incapaz de imaginar la paz de Dios.
B. La paz con Dios es obtenida como resultado de ser justificado por la fe (Romamos 5:1).
La obra redentora de Cristo nos libra de la culpa, ya somos libres de la condenación a causa de que Jesús proveyó una satisfacción, una compensación, un intercambio por el pecado, del creyente que es declarado justo por la fe. Fuimos declarados justos ante Dios en los méritos de Jesús.
C. La paz como el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22).
Pablo, en primer lugar, nos habla en este capítulo acerca de las obras de la carne, de la naturaleza caída, para realizar luego una comparación y contraponer esas obras pecaminosas, con el fruto del Espíritu Santo.
Pablo cambia la figura de obras (Griego: “erga”) en (Gálatas 5:19) a fruto como resultado normal del fruto del Espíritu Santo en nosotros. Es un hermoso árbol frutal el que Pablo exhibe aquí. (A.T. ROBERSON)
La paz es uno de esos caracteres del fruto del Espíritu. Es la virtud que se manifiesta en forma de armonía, blindando a la persona con la seguridad suficiente para enfrentar con entereza toda circunstancia adversa. Al estar en perfecta paz con Dios, con los demás y consigo mismo, nada puede romper ese equilibrio.
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Es una característica interior que se manifiesta en la buena relación con otros.
Las personas que tienen paz son, como consecuencia, inmediatamente pacificadoras, y los pacificadores reciben la recompensa de ser bienaventurados, dichosos, doblemente felices. Los bienaventurados serán llamados hijos de Dios. Esto significa que la paz no es una bonita predicación, ni una linda teoría sino que los pacificadores difunden la paz como su estilo de vida (Mateo 5:9).
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Significa ser libre de un espíritu de riña, de contención.
Si Ud. es una persona que muy a menudo está rodeada de conflictos en sus relaciones, o en vez de solucionar los malos entendidos y construir puentes con el prójimo, los empeora, tiene que encender una luz de alarma porque significa que la paz es solo una buena idea que todavía no ha sido llevada a la práctica.
Conclusión: Busca vivir pacíficamente con todos los hombres. El creyente lleno del Espíritu puede tener paz no solo con Dios, sino que puede tener paz que “sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7), basado en la promesa: Y el Dios de paz estará con vosotros (Filipenses 4:9).
Oración: Que el Dios de paz nos llene de esa Paz.
Acción: ¿Estás en Paz con Dios y los demás, o hay situaciones que no manifiestan la Paz de Dios? Lee Romanos 12:18 y haz lo necesario esta semana para cumplir está Palabra.
Lunes 9 de febrero
OTRA CARACTERÍSTICA: GOZO (III)
“Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo”.
Juan 15:11 (RVR1995)
Lectura Bíblica: Romanos 14:17; Deuteronomio 28:47; Nehemías 8:10; Job 20:5; Isaías 35:10; Santiago 1:2; 1 Pedro 1:3-8
La segunda manifestación es gozo o alegría (gr. cara, χαρά). No es la felicidad que se manifiesta por lo que logramos o sentimos, ni es placer ya que este es momentáneo. El gozo es natural en el cristianismo. Pablo usa la palabra “gozo” y “regocijar” diecisiete (17) veces en el libro de Filipenses.
1. EL GOZO CRISTIANO NO DEPENDE DE LAS CIRCUNSTANCIAS
A. El gozo no depende de los sentimientos o emociones.
El gozo es una emoción espiritual. La felicidad es una emoción natural, ligada al intelecto, a la mente. El gozo encuentra su fuente de positividad en la convicción interior, en la fe, en la certeza de tener a Cristo. No niega la realidad, pero no permite que la realidad opaque a la verdad de la Palabra de Dios. Cuando un creyente pierde su comunión con el Espíritu Santo, los sentimientos comienzan a ganar la pulseada, alimentados por pensamientos negativos. En cambio, cuando se produce esa conexión profunda con el Señor, el gozo toma lugar como un tremendo deleite íntimo.
B. Tampoco de lo que vemos.
La felicidad está condicionada a las circunstancias, mientras que el gozo permanece a pesar de las circunstancias. Nuestros ojos físicos nos dan una percepción de lo natural. Son necesarios para estar vinculados al mundo en el cual vivimos, pero pueden engañarnos en cuanto al mundo espiritual, donde se suspenden las leyes naturales, se producen los milagros y se ganan las batallas.
C. La alegría que produce el Espíritu es profunda y permanece a pesar de las diferentes pruebas y dificultades de la vida (Filipenses 4:6,7).
La clave de la alegría es fruto de una vida de oración. Debemos entender que todo lo que vivimos a diario le interesa a Dios. Si desea tener gozo constante es sumamente necesario comunicarle todo al Señor, no debemos tener secretos con Él. Por ese motivo, el apóstol Pablo nos exhorta a que nos despojemos del afán y practiquemos tres niveles de oración; petición, ruego y acción de gracias. Al orar, debemos pasar por estas tres estaciones, pedir, luego esforzarnos un poco más y rogar, derramando la vida, y es allí donde se produce un intercambio, nos vaciamos de pensamientos angustiosos y Dios nos da de Su gozo, que exalta nuestro espíritu. Luego culminaremos dando gracias a Dios por todo. De esta manera tu vida será llena del gozo del Espíritu Santo.
2. NUESTRA VIDA CRISTIANA DEBE MANIFESTAR EL GOZO DEL SEÑOR:
A. En el cambio de vida (Hechos 8:39).
Las Sagradas Escrituras afirman que luego que Felipe fuera arrebatado por el Espíritu, el eunuco etíope, aunque perdió a su maestro; continuó su camino gozoso a causa de que había tenido un encuentro personal con Jesús, ya había sido libre de las cadenas del pecado. Se sentía un hombre transformado, ya no quedaban rastros del hombre que había sido en el pasado. La regeneración que produce el Espíritu Santo, trae evidencias claras en el estilo de vida de la persona que lo ha aceptado.
B. En la lectura de la Palabra de Dios (Jeremías 15:16).
Cuando leemos la Palabra del Señor y nos apropiamos de esas palabras de vida, nuestro ser interior es impactado, trae gozo desbordante, que a su vez trae fruto de cambios en los que nos rodean mediante el testimonio.
Comer la Palabra para el profeta es la acción de meditarla, de procesarla de tal manera que produzca una transformación total. La voluntad humana es afectada para tener un cambio notorio de conducta.
C. En la oración (Juan 16:24).
Debemos atrevernos a poner en práctica el mandamiento de nuestro Señor Jesucristo. Pedir en el nombre de Cristo nos garantiza tener las respuestas a todas las oraciones, claro, siempre que pidamos conforme a su voluntad.
D. En las tribulaciones (Santiago 1:2).
Si somos probados es una clara señal del amor que el Señor nos tiene (Hebreos 12.6). En respuesta a ese trato de Dios, nos gozamos, porque aunque atravesamos momentos difíciles, Dios siempre está en control y somos parte de Su plan eterno.
E. En el sufrimiento (Hechos 5:41)
Después de ser azotados, los discípulos del Señor salieron gozosos, porque reconocían que era un privilegio muy grande ser perseguidos y azotados por causa de su Señor. Solo un verdadero discípulo puede entender el grado de honor de ser castigado y, a pesar de las heridas sangrantes, sentir gozo en medio del sufrimiento, por la convicción interior de estar agradando a Su Salvador.
F. En el servicio (2 Corintios 1:24).
Muchos sienten alegría humana de ser servidos, especialmente este mundo ama ser servido, pero hay un grupo selecto de cristianos que tienen corazón de siervos y nos les molesta en absoluto servir al cuerpo de Cristo, por el contrario, se sienten halagados, y reconocidos de poder colaborar y servir a los creyentes para que el gozo de ellos también sea cumplido. Pablo y sus colaboradores eran un modelo de ese servicio gozoso y desinteresado.
G. Al final del camino (Hebreos 12:22).
Podemos tener la seguridad de que el gozo será una marca de la eternidad. En el cielo no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor (Apocalipsis 21:4). Vamos camino a ese nivel de vida, que será para siempre, para aquellos que supieron cumplir el gozo de su Señor.
Conclusión: Si pertenecemos al Señor deberíamos estar siempre regocijándonos. Este gozo confía en Dios aún en las situaciones más difíciles (Romanos 15:13; Hechos 5:41). La verdadera vida cristiana es una vida gozosa.
Oración: Que Su gozo sea una realidad diaria.
Acción: Observa si en ti estas acciones son reales. Si tienes el gozo del Señor no te quejas de las personas o situaciones, te muestras con alegría todos los días, no te desmoronas ante la más mínima noticia negativa, respondes a situaciones difíciles con la Palabra de Dios, no te sientes derrotado fácilmente, animas y no derribas.







