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ESTUDIO PARA CÉLULAS

 

2026

Autor: Daniel Rossini

 

Lunes 5 de enero

EL REINO HA LLEGADO

“Y diciendo: «Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado»,”. Mateo 3:2 (RVR1995)

 

Lectura Bíblica: Mateo 6:10; Lucas 11:2; Mateo 3:1-2; 4:17

 

Qué tremenda declaración de Juan y de Jesús respecto al Reino de los Cielos: se ha acercado a nosotros. Esto nos habla de cercanía, de algo cotidiano, de intimidad. Esa es la intención, que en este tiempo Su Palabra sea vivida día tras día. En Lucas 16:16 Jesús señala que la Ley y los profetas desempeñaron un papel esencial hasta el ministerio de Juan el Bautista. Estos representaban la guía divina y la revelación de Dios para Su pueblo, preparando el camino para la llegada del Mesías. 

Con Jesús, el mensaje del Reino de Dios se hace accesible a todos. Este Reino no es político, sino espiritual, y requiere un compromiso genuino y un esfuerzo deliberado para entrar. Jesús nos llama a buscarlo con pasión y prioridad.

 

Aplicación práctica para debatir en la Célula:

¿Estás esforzándote por entrar en el Reino de Dios? Esto implica no solo una fe sincera, sino también decisiones diarias alineadas con Su voluntad.


 

1. EL REINO EN LA BIBLIA

A. En el Antiguo Testamento. El hecho de que Jesús anunciara la llegada del reino sin explicar lo que esto significaba, implica que se refería a un concepto que ya había sido desarrollado ampliamente en las Escrituras. De hecho, no hay otro concepto que tenga un tratamiento tan extenso a lo largo de toda la Biblia.

  • La frase “Reino de Dios” no aparece en el Antiguo Testamento.

“El reino del Señor” aparece una vez en el Antiguo Testamento: malkuth Yahvé (1 Crónicas 28:5) (Enciclopedia bíblica). Obviamente el “reino” aparece muchas veces para significar un territorio o dominio aquí en la tierra. “Dominio” o “reinado” es a veces la traducción de la idea de la autoridad y el poder de Dios (Salmos 22:28; 45:6; 66:7; 103:19; 145:11–13;). A través del Antiguo Testamento (pero especialmente en los Salmos y profetas) la idea de Dios como el Rey que gobierna sobre su Creación y sobre Israel se expresa claramente. Aunque el reino inmediato de Dios es evidente en el Antiguo Testamento, también hay un fuerte énfasis en el futuro cumplimiento del reino universal de Dios. Esta anticipación frecuentemente coincide con las expectaciones mesiánicas de la primera y la segunda venida (cf. Isaías 9:6,7; 11:1–12; 24:21–23; 45:22–23; Zacarías 14:9). Daniel 4:34 describe el reino de Dios como “dominio... sempiterno” y un “reino por todas las edades”.

Por eso:

  • Él reina para siempre (Salmos 29:10).

  • Hay que distinguir entre esta soberanía eterna y la manifestación del Reino de Dios. Cuando la Biblia habla del "reino de Dios" tenemos que pensar necesariamente en dos aspectos complementarios.

 

El primero y más importante tiene que ver con quién es Dios. Él es Rey porque es el Soberano, tiene todo el poder y su dignidad es inigualable, su majestad es única, toda autoridad emana de Él, es tres veces santo y, por supuesto, es el único que tiene el derecho legítimo de gobernar este mundo porque ha sido su Creador. En el libro de Apocalipsis encontramos distintos momentos en los que Dios es adorado por sus criaturas que reconocen su dignidad:(Apocalpisis 4:10-11; 5:12). 

Y en segundo lugar, el "reino de Dios" se refiere también al ámbito en el que Dios gobierna. Y en ese sentido, todo cuanto existe forma parte de su reino. El salmista lo expresó perfectamente cuando dijo:

(Salmos 103:19) "Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos”.

(Salmos 22:28) "Porque de Jehová es el reino, y él regirá las naciones”.

(Daniel 4:3) "¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su señorío de generación en generación”.

 

B. En el Nuevo Testamento

  • Aparece Juan el Bautista (Mateo 3:2). Con Juan, se inicia la transición hacia el Reino de Dios. En el versículo 2, Mateo nos ofrece un resumen de su mensaje: «Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado».

Por supuesto, ésta no es más que la esencia de su mensaje. Siguiendo la costumbre literaria de aquel entonces, Mateo nos da lo que parece una cita exacta, pero deberíamos entenderla como una oración indirecta. Es decir, «Juan decía que la gente debía arrepentirse porque el reino se había acercado». Su mensaje es el anuncio del acercamiento del reino mesiánico y, por lo tanto, la exigencia de que la gente se prepare espiritualmente para su advenimiento. Deben «arrepentirse».

  • Vino predicando el arrepentimiento. La única manera de entrar en ese Reino es cambiar la manera de vivir, ser diferentes del mundo y sus habitantes, ser como Jesús.

  • Porque el Reino se había acercado. El reino estaba "cerca" en tiempos de Jesús porque el Rey había llegado. Sin embargo, la gente aún no estaba preparada para el reino porque no había comprendido su necesidad de la justicia que el Rey les proporcionaría. Por esa falta de entendimiento y la llegada del Rey, el mensaje de Juan y Jesús era de vital importancia -la gente realmente necesitaba arrepentirse (cambiar de opinión sobre cómo podían entrar en el reino).

C. En las enseñanzas de Jesús, nos dice que el tema central de su venida era traer el reino de Dios: "El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado". Ahora bien, ¿qué quería decir con esto? ¿Acabaría con el impío rey Herodes y se sentaría en su trono para gobernar a Israel? ¿Conseguiría la liberación de la nación judía de sus opresores romanos? Al fin y al cabo, ésta era la esperanza que todo Israel aguardaba que se cumpliera cuando apareciera el Mesías. ¿Era Jesús ese Mesías prometido? ¿Había llegado el momento en que Dios restauraría el reino a Israel? ¿Qué quería decir el Señor cuando anunció que el reino de Dios se había acercado?

El mismo Señor Jesús dedicó gran parte de su ministerio público a enseñar sobre él. De este modo amplió su significado, pero también corrigió algunas de las ideas equivocadas que los judíos de su tiempo tenían en relación a él. Debido a la amplitud del tema, aquí sólo podemos hacer un pequeño resumen de sus rasgos más sobresalientes, y lo iremos desarrollando a lo largo de este año.

  • En los cuatro Evangelios aparece el término “Reino de Dios”.

  • Solo en Mateo “Reino de los cielos”: 33 veces. Aunque algunos creen que el Reino de Dios y el Reino de los Cielos se refieren a dos cosas diferentes, es claro que ambas frases se refieren a los mismo. La frase “el reino de Dios” ocurre 68 veces en diez diferentes libros del Nuevo Testamento, mientras que “el reino de los cielos” ocurre 33 veces, y solo en el Evangelio de Mateo. Basándose en el uso exclusivo de Mateo de la frase y en la naturaleza judía de su Evangelio, algunos intérpretes han concluido que Mateo estaba escribiendo acerca del reino milenial, mientras que otros autores del Nuevo Testamento se estaban refiriendo al reino universal. Sin embargo, un estudio más detallado del uso de la frase, revela que esta interpretación es equivocada.

Por ejemplo, hablando al joven rico, Cristo usa “el reino de los cielos” y “el reino de Dios” indistintamente. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos” (Mateo 19:23). En el siguiente versículo, Cristo proclama, “Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios” (verso 24). Jesús no hace distinción entre los dos términos, sino parece considerarlos como sinónimos.

Marcos y Lucas utilizaron la frase “el reino de Dios” donde Mateo usó “el reino de los cielos” frecuentemente en relatos paralelos de la misma parábola. Comparar Mateo 11:11-12 con Lucas 7:28; Mateo 13:11 con Marcos 4:11 y Lucas 8:10; Mateo 13:24 con Marcos 4:26; Mateo 13:31 con Marcos 4:30 y Lucas 13:18; Mateo 13:33 con Lucas 13:20; Mateo 18:3 con Marcos 10:14 y Lucas 18:16; y Mateo 22:2 con Lucas 13:29. En cada instancia, Mateo usó la frase “el reino de los cielos” mientras que Marcos y/o Lucas usaron “el reino de Dios”. Es claro que las dos frases se refieren a la misma cosa.

  • Es el mismo concepto en los dos términos.

Conclusión: El carácter del Reino traído por Jesús no era político ni terrenal; se demostraba en obras que apuntaban hacia una restauración total del ser humano.

Oración: Que este año sea el comienzo de una relación más profunda y genuina con Dios y Su Palabra.

Acción: Escribe por lo menos tres metas para este año en base a tu relación con Dios y Su reino para tu vida diaria. Compártelas. 

Lunes 12 de enero

UN REINO DIFERENTE

“Él dijo: —A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan”. Lucas 8:10 (RVR1995)

Lectura Bíblica: Mateo 6:33, Mateo 12:28, Lucas 8:10, Mateo 13:11, Marcos 4:11

Llama la atención que Jesús haya enseñado a través de las parábolas, sobre todo cuando hablaba del Reino. En este caso de Lucas 8 dice: “los misterios del Reino”, ya que Su reino es un reino diferente. Jesús fue un maestro en el uso de las parábolas. Era normal que los rabinos judíos utilizaran parábolas, como los filósofos griegos. El propósito de Jesús al usar ese método gráfico fue clarificar el mensaje, al punto de que nadie pudiera quedar exento del entendimiento. No obstante, el fin de una parábola era la de provocar obediencia, no sólo comprensión (comp. v. 10).

1. ELEMENTOS DE UN REINO

A. Un Rey. El reino es un sistema de gobierno, que básicamente es obsoleto en el mundo, de hecho, en el Reino Unido la Reina no tiene ningún poder político, solo es miembro de la familia real. Por supuesto, un Reino necesita un monarca, Rey o Reina que ejerce la autoridad , ya sea de forma absoluta o constitucional, como líder supremo y símbolo de unidad. En el Reino de los Cielos, por supuesto, el Rey de Reyes es Jesús.

B. Súbditos. Ciudadanos, o el pueblo, que habitan el territorio y están sujetos a las leyes y al gobierno del Rey o Reina. Para pertenecer a este Reino y ser ciudadano hay que aceptar a Jesús en nuestro corazón.

C. Leyes. Un conjunto de normas y una constitución que regulan la vida en el reino y el funcionamiento de sus instituciones. El Reino de Dios no era solo una parte insignificante de Su enseñanza. Jesús lo enfatizó desde el principio de su ministerio

D. Territorio. Un espacio geográfico definido sobre el cual el reino ejerce poder.

2. EL REINO DE LOS CIELOS

A. Desde Su nacimiento, Jesús es presentado como rey (Mateo 2:1–6; Lucas 1:32, 33).
Este Rey – Jesús – era diferente a lo que esperaba el pueblo de Israel, ellos esperaban a un rey que entrara en su caballo victorioso, con una corona llena de diamantes y con un ejército, pero ese Rey fue diferente; entró en un asno y lo que tuvo fue una corona de espinas y sus primeros seguidores eran unos pescadores. Jesús vino a romper el molde de lo que ellos esperaban porque en lugar de ser un Rey que se servía del pueblo, Él era un Rey que servía al pueblo, no nació en un palacio, sino en un pesebre, no tenía una gran caballería, entro a la ciudad en un asno, no tenía ejército sino que lo seguían personas comunes y corrientes, no vino a pelear la batalla y traer violencia, vino a traer milagros, señales y prodigios, no vivió en un castillo y su sepultura no fue pomposa, lo enterraron en una cueva y tenía una corona de espinas, su lugar de victoria no fue un campo de batalla natural, sino una cruz donde venció el pecado y la muerte.

B. Todos los que nacen de nuevo son integrantes de este Reino (Mateo13:38; 18:3; Juan 3:3).
Jesús como Rey no solo vino a traer libertad a Israel, sino a toda la humanidad y vino a restaurar la relación con el Padre eterno. Tenemos la bendición de que todos los días tenemos acceso al trono de la gracia de Dios, donde gobierna ese Rey verdadero, donde no existe más protocolo que amarlo y dejarnos amar por Él, no hay vestimenta correcta o incorrecta, porque ya nos dio vestiduras de santidad, ese es el Rey al que nosotros adoramos.

C. Sus mandamientos y estatutos (1 Corintios 6:9).
El apóstol Pablo menciona a quienes no heredarán el reino de Dios en su primera carta a la iglesia de Corinto: "¿O no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios" (1 Corintios 6:9-10).
Al decir que los injustos no heredarán el reino de Dios, Pablo afirma que los impíos no son hijos de Dios; por lo tanto, no tienen herencia en el cielo. No son coherederos de la vida eterna ( Romanos 8:17). La lista de pecados no es exhaustiva, pero cubre un amplio espectro: inmoralidad sexual, idolatría, adulterio, prácticas homosexuales, robo, avaricia, embriaguez, calumnia y fraude—todas características de quienes están fuera del reino de Dios.
Esto nos habla de la necesidad de desechar la vieja naturaleza y vivir según la nueva identidad recibida en Cristo. Los pecados enumerados pertenecen a la antigua manera de vivir, no a la nueva. Esos pecados caracterizan a los que están fuera del cielo; los creyentes, en cambio, han sido llamados a la justicia. No debemos regresar a patrones de vida destructivos.
La vida cristiana es distinta de la vida de un no creyente. Los cristianos luchan contra el pecado, pero poseen, por el Espíritu Santo, la capacidad dada por Dios para vencerlo.

 

D. Toda nación, lengua y tribu (Lucas 13:29). Este reino es para todo el que cree en Jesús, ese es el único requisito, arrepentirnos y recibir á Jesús y vivir conforme a Su voluntad.

 

3. UN REINO DISTINTO, NO SE PARECE A NADA TERRENAL – Lucas 22:24-27
De hecho, si analizas la predicación de nuestro Salvador, te darás cuenta que Él siempre hablaba del Reino de Dios. Cuando hablaba las parábolas, ¿de qué trataban? Siempre iniciaba diciendo “El reino de los Cielos es semejante a…”. Y esto es algo que me impacta, porque nunca lo había visto así. Jesús murió en la Cruz para que tú y yo pudiéramos conocer el Reino de Dios, pero predicó para que pudiéramos vivir en él. El ser humano en su naturaleza caída está alejado de Dios, por lo tanto no sabe cómo vivir en comunión con Dios. Jesús, a través de su Espíritu Santo, nos enseña cómo vivir una vida que, no solo agrade a Dios, sino que sea digna del Reino de Dios. Quiero ejemplificarlo de la siguiente manera. Imaginemos que te vas a ir a vivir a Rusia, tú no puedes vivir allá de la misma forma que vives aquí, porque todo es totalmente diferente. La forma de gobierno es diferente, algunas leyes son diferentes, el idioma es diferente, las costumbres, la comida, las relaciones interpersonales son diferentes, por lo tanto para poder disfrutar tu estancia en Rusia tendrías que aprender su forma de vivir y adoptarla. Esto pasa con el Reino de Dios, nosotros vivimos bajo el gobierno del sistema de este mundo, cuando Jesús nos salva y nos traslada del reino de las tinieblas a Su luz admirable, mediante Su obra en la Cruz, sigue un proceso al cual comúnmente conocemos como “Discipulado”. Jesús dijo a sus discípulos, hagan más discípulos, enseñándoles todas las cosas que les he mandado. Básicamente, está diciéndoles, enséñenles a vivir conforme a la cultura del Reino de Dios.

 

Conclusión: El Reino de los Cielos no tiene nada que ver con lo terrenal, por eso para entrar en este Reino tiene que cambiar nuestro corazón. 

Oración: Que venga Su Reino a nuestro corazón y seamos fieles a Dios.

Acción: Describe con tus palabras qué es para ti el Reino de los Cielos y cómo entraríamos en él.

Lunes 19 de enero 

CARACTERÍSTICAS DEL REINO DE DIOS

“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia”. Hebreos 12:28 (RVR1960)

Lectura bíblica: Juan 18:33 -37; Hechos 1:3; 1 Corintios 4:20

Necesitamos conocer las características del Reino al cual pertenecemos. Tener este conocimiento nos permitirá actuar correctamente frente a las cualidades de esta nueva ciudadanía. Al leer Juan 18:33-37, vemos que a Pilato le resulta increíble que aquel hombre intente desafiar a Roma: «Con que, ¿tú eres rey?». Jesús es muy claro: «Mi reino no es de este mundo». No pertenece a ningún sistema injusto de este mundo. No pretende ocupar ningún trono. No busca poder ni riqueza.

Pero no le oculta la verdad: «Soy rey». Ha venido a este mundo a introducir  la verdad. Si su reino fuera de este mundo, tendría «guardias» que lucharían por él con armas. Pero sus seguidores no son «hombres armados», sino «discípulos» que escuchan su mensaje y se dedican a poner verdad, justicia y amor en el mundo. Nosotros debemos ser de la misma manera. Somos ciudadanos de este REINO, discípulos de Cristo. El seguidor de Jesús no es «guardián» de la verdad, sino «testigo» de esa verdad porque vive en esa verdad. Su tarea no es disputar, combatir y derrotar a los adversarios, sino vivir la verdad del evangelio y comunicar la experiencia de Jesús, la cual está cambiando su vida. Porque este Reino es sobrenatural.

1. EL REINO DE DIOS ES SOBRENATURAL (1 CORINTIOS 4:20)

 

A. No consiste solo en palabras. Si tomamos como referencia lo que el Apóstol Pablo nos dice en 1 Corintios 4:20, veremos que este versículo nos recuerda que el reino de Dios no se reduce a buenas palabras ni a discursos bonitos, sino a un poder que transforma vidas; eso significa que lo que importa es ver frutos: amor que actúa, justicia que cambia relaciones, esperanza que impulsa a levantarse. A veces nos conformamos con hablar de fe; en el fondo, lo que anima y corrige es que Dios obra y capacita para vivir de otra manera. Lo bonito de este mensaje es que libera: no exige hablar perfecto, sino dejarse moldear por ese poder. También nos desafía: si afirmas creer, que se note en tus decisiones y en tu servicio a los demás, de forma concreta y humilde.

B. Sino en poder (1 Corintios 2:4). La presencia del Espíritu Santo había llevado a la conversión de los Corintios. Donde está Su Espíritu, hay poder. Pablo nos dice que era una demostración. Hoy tenemos muchísimas palabras predicadas por el hombre con su sabiduría sola, y demasiado poco dicho con la demostración del poder del Espíritu. Muchos tienen la idea que todo lo que necesitamos son las palabras correctas, el programa, la técnica o el estilo. Lo que realmente necesitamos es el Espíritu y Su poder, como nos dice Jesús en Mateo 22:29.

C. Al aceptar a Cristo nacimos a un nuevo y poderoso Reino (Colosenses 1:13). El verbo traducido como "trasladado" en la versión Reina-Valera 1960 de Colosenses 1:13 se traduce alternativamente como "nos llevó a" (TLA). En el griego original, el término significa literalmente "trasladar algo de un lugar o ámbito a otro". Cuando Dios rescata a los cristianos "de la potestad de las tinieblas" mediante la obra salvadora de Jesucristo en la cruz, los empaca y los traslada, espiritualmente hablando, al "reino de su amado Hijo" (Colosenses 1:13). Que los creyentes sean trasladados al reino de Su amado Hijo significa que nuestra ciudadanía cambia cuando Jesús se convierte en nuestro Salvador. Antes de ser rescatados, caminamos en desobediencia y pecado, obedeciendo a nuestro comandante, el diablo (ver Efesios 2:1-3). Después de la salvación, nuestro pasaporte recibe el sello de "ciudadano del cielo", y nuestro Rey es ahora "el Señor Jesucristo”.

D. Ahora somos ciudadanos de este Reino. Qué hermoso es pertenecer a ese Reino y saber que somos nuevas criaturas, así lo declara la Escritura, y por ende debemos comportarnos como ciudadanos de ese Reino.

E. Tenemos los mismos derechos de Cristo. Cristo ganó para nosotros los derechos que habíamos perdido como consecuencia del pecado, Él nos ha hecho herederos del Reino y tenemos poder y autoridad sobre toda hueste de maldad.

2. EN ESTE REINO EXISTE UN GOBIERNO, EL DEL SEÑOR
El evangelio del Reino toma la necesidad de Dios como su centro. ¿Cuál es el enfoque de este evangelio? Una respuesta sencilla se encuentra al final de la oración que el Señor dio a Sus discípulos como modelo. Allí Él dijo: “Porque Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” (Mateo 6:13). El reino es una esfera en la cual la autoridad (el poder) de Dios puede ser ejercida y Su gloria expresada. Es, por lo tanto, la esfera en la que Dios puede llevar a cabo Su propósito al crear al hombre a Su imagen y conforme a Su semejanza, para que lo exprese, y de darle dominio para que lo represente (Gn. 1:26).

A. Lo que este gobierno decreta, simplemente se cumple. No hay nada ni nadie que pueda detener o demorar las ordenes del Rey Soberano Jesús; por eso nos dice la Biblia que Su palabra no vuelve a El vacía sin que cumpla su objetivo (Isaías 55:11).

B. Un ejemplo en este Reino: la enfermedad es ilegal. Ya que en este Reino no hay enfermedad, nuestro Rey es nuestro sanador y nos da salud todos los días, por eso no dice: “diga el enfermo: sano soy”.

C. Por eso, oramos con autoridad estableciendo el Reino donde vamos.  Somos embajadores de Cristo y de su Reino y todo lo que pisa la planta de nuestro pie es nuestro.

3. ES UN REINO ETERNO. NO TIENE FIN. (Salmos 145:13)
Sería una buena oportunidad para leer todo el Salmo 145 y ver cómo es nuestro Rey y su Reino eterno, es decir que no tiene principio ni fin. 

4. ES UN REINO INCONMOVIBLE (Hebreos 12:28)
Lo que el autor quiere hacernos reflexionar y hacernos entender es,  ¿Te das cuenta, sabes lo que has recibido? Has recibido un reino inconmovible.
El autor aquí trata de hacernos reflexionar, exhortarnos, animarnos a tener gratitud; la gratitud nos va a llevar a querer servir, alguien agradecido está dispuesto a hacer algo por la persona que le dio un favor, hay gratitud. Hermano, no solamente debemos de sentirlo sino ponerlo en práctica. Lo que muchas veces nos falta es poner en práctica la gratitud. Nuestra gratitud no debería depender de nuestra situación o posición en la que nos encontramos, sino de entender y saber lo que Dios hizo por mí, no importando la situación en que me encuentro, sino simplemente sabiendo y estando consciente de lo que Cristo hizo por mí, ese el deseo de Dios. Estamos en su Reino inconmovible.

 

Conclusión: Estamos en un Reino extraordinario que debemos establecerlo en nuestras vidas diariamente para ser y vivir como verdaderos ciudadanos del Reino.

Oración: Que se establezcan en nuestra vida las características del Reino de Dios.

Acción: Hagamos una lista de todas aquellas cosas que son ilegales en el Reino de Dios y tomemos autoridad sobre ellas en oración.

Lunes 26 de enero

PABLO DA TRES CARACTERÍSTICAS DEL REINO (I)

“Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.

Romanos 14:17 (RVR1995)

Lectura bíblica: Romanos 14:17; Salmos 11:7; 23:3; Proverbios 15:9; Isaías 32:1; Mateo 6:33

La palabra “reino” aparece catorce veces en los escritos de Pablo. Describen el reino como una realidad futura. El único lugar donde Pablo describe el reino como una realidad presente es en Romanos 14:17. Cuando Jesús enseñó acerca del reino de Dios, ilustró principalmente acerca de la naturaleza del reino para que Sus seguidores pudieran entender que Él iba a establecer e inaugurar el reino de Dios a través del Espíritu Santo. Pablo establece estas tres características:

1. JUSTICIA

 

A. El concepto de justicia en la Biblia está estrechamente relacionado con el juicio y la salvación (Isaías 51:5). Sabemos que no hay justo ni aun uno, dice Romanos 3:10-18 que todos nos descarriamos por el pecado y no podemos vivir de manera justa, por eso la única manera de alcanzar la justicia es a través del arrepentimiento, recibir a Jesús y vivir a la manera del Reino de los Cielos.

B. Llegamos a ser justos cuando aceptamos a Jesús:

  • Romanos 1:17. 
    1.17 por fe y para fe significa que la fe está en el principio del proceso de salvación, y que también es el objetivo. Cuando la persona ejercita primeramente la fe en Cristo, es salva del castigo del pecado y se le declara justa. Como el creyente vive por fe, Dios continúa salvándole del poder del pecado para vivir rectamente (v. 16). La justicia de Dios: Un concepto clave en Romanos. Dios es justo porque Él siempre obra según Su santo carácter y sus promesas hacia el pueblo. Porque es justo, Él condena el pecado y enjuicia a los pecadores (1:18-3:20). Debido a esta misma justicia, provee a través de Cristo perdón para todo aquel que cree (justificación; 3:21-5:21) y poder para vivir una vida santa en relación correcta con Él (santificación; 6:1-8:39). La justicia de Dios se muestra en Su fidelidad al mantener sus promesas para los judíos (9:11-11:36), y en Sus instrucciones cuidadosas para el diario caminar cristiano de santidad (12:1-15:13).

  • Romanos 3:25-26. Pablo continúa instruyéndonos, y nos deja ver que la raza humana no ha podido obedecer a Dios; no ha podido complacer a Dios porque no puede obedecer las obras de la ley. Por consiguiente, Dios salió a buscar a esa persona (nosotros los seres humanos) que no merece salvación. Nuestra justificación es enteramente por gracia. La palabra “justificados” en el griego es dikaioo, e implica una acción judicial. Es un término aplicado a las cortes judiciales, específicamente cuando alguien entraba a esa corte siendo acusado de un crimen y era despachado por el juez y declarado inocente. De manera que el apóstol nos dice que el evangelio son buenas nuevas porque nos informa que nosotros, en algún tiempo, éramos culpables ante la ley de Dios, ante el tribunal Divino, y entramos a ese juzgado siendo justamente acusados, pero nuestro juez nos ha declarado justos sin que lo seamos. Dios nos declara inocentes simplemente por Su gracia, sin ningún costo para mi persona. Sin embargo, el hecho de que la justificación sea gratuita para nosotros no significa que no costó nada. Aunque la salvación es gratis para nosotros, se logró a través de un alto pago: la vida y sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo. Él pagó para que yo fuera liberado de la condenación.

  • 1 Corintios 1:30. Nosotros no tenemos nada de qué presumir, pero veamos lo que se nos dice en el versículo 30: “Dios los ha unido a ustedes con Cristo Jesús. Dios hizo que él fuera la sabiduría misma para nuestro beneficio. Cristo nos hizo justos ante Dios; nos hizo puros y santos y nos liberó del pecado” (NTV). Podemos ver que aquí se menciona que Él es todo lo que nosotros necesitamos. Todo lo que necesitamos, lo hallamos en Él.

  • 2 Corintios 5:21. Es solo a través de Cristo que podemos estar en una relación correcta con Dios porque no hay otro camino que nos lleve al Padre.

C. Una persona justa es alguien que camina en santidad y obediencia: Vivir una vida de santidad no significa una vida sin luchas, sino una vida apartada para Dios, rendida a Su voluntad y sostenida por Su Palabra y, sobre todo, en obediencia al Rey y las leyes de Su Reino.

  • 1 Corintios 6.9. Cuando somos hijos de Dios tenemos que alejarnos de lo malo porque el Apóstol dice con claridad que los que hacen lo malo no heredarán el reino de Dios, en cambio los que seguimos y obedecemos a Jesús heredaremos Su Reino y Sus bendiciones.

  • Salmos 33:15. Él nos ha creado y Él conoce aun las intenciones de nuestro corazón, por eso es tan importante ser obedientes, dejar la independencia y ser dependientes del Señor todos los días para que Él guíe y enderece nuestros pasos.

  • No quiere decir que es perfecto o que no comete errores. Vamos camino a la perfección. Tenemos que decir como Pablo en Filipenses 3:12-14, no pretendo haberlo alcanzado, estoy en camino a la perfección, a ser cada día más parecido a Jesús mi Justicia. Ese es nuestro objetivo, que yo mengue y Él crezca.

  • Pero sí es una persona que vive a cuentas con Dios (Romanos 6:13). Tomar unos minutos para que cada uno pueda expresar cómo haría para estar a cuentas con Dios. Isaías 1:18.

Continuaremos con la siguiente característica del Reino la próxima semana.

Conclusión: Una característica importante es la justicia en el Reino. No somos justos por nosotros mismo sino sólo por Jesús, pero hagamos lo que dice Isaías 1:16-18.

Oración: Que tengamos una actitud correcta respecto a la justificación que Jesús hizo por nosotros.

Acción: Hagamos una autoevaluación.

¿Estamos permitiéndole a Su Espíritu influir en nuestras vidas? ¿Estamos actuando en obediencia a Su voluntad? ¿Agrada nuestra vida a Dios? ¿Cuáles son los frutos que estamos dando?

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