ESTUDIO PARA CÉLULAS

 

Lunes 22 de febrero 

Dios hace el Pacto con Abram 

Génesis 13:5-18; 15:18; 17:1-22 

“Aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: —A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el Éufrates” Génesis 15:18 (RVR1995). 

Abram fue escogido por Dios para ser el receptor de las promesas del pacto que es la raíz de la cual nace y crece el pacto con Israel (o Antiguo Pacto). Mientras Abraham camina con Dios, se le va revelando Su Propósito.  

  1. Abram y Lot se separan. 

A. Lot escoge su porción de la tierra. Dios le dijo a Abram que dejara a su familia cuando llegara a la tierra de Canaán (Génesis 12:1), pero Abram llevó a su sobrino Lot con él. El resultado fue un problema. Se presentó este conflicto  

Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot: Algo tenía que hacerse acerca de esta pelea entre los bienes de Abram y de Lot, porque ellos no podían continuar un conflicto como este ante los habitantes no creyentes de Canaán. Derecha o izquierda, Abram sabía que podía confiar en Dios. Lo hizo porque había aprendido que Dios proveería por sus necesidades, y no tenía que preocuparse de ser muy generoso. Abram sabía que no importaba lo que Lot escogerá porque Dios iba a hacer que todo saliera para el bien de Abram. Lot tomó una decisión basada completamente en lo que él podía ver con sus ojos. A él sólo le importa la abundancia material de la tierra, y no le importa la forma que lo impactaría, espiritualmente, a él o a su familia. 

La fe significa que no caminamos por lo que vemos, sino por lo que sabemos que es verdadero en Dios: Porque por fe andamos, no por vista (2 Corintios 5:7). Abram andaba por fe; Lot sólo caminaba por vista. 

B. Dios confirma Su promesa a Abram. Dios quería hablar solo con Abram después de que Lot se había ido. Esta era una promesa hecha a Abram, no al sobrino de Abram. 

Esta promesa de la tierra había sido hecha a Abram cuando vivía en Ur de los Caldeos (Génesis 12:1-3Hechos 7:2-4). Dios está ahora repitiendo esta promesa. Dios le recuerda a Abram Su promesa de darle muchos descendientes. 

C. Y edificó allí altar a Jehová: Abram construyó otro altar. Vivió una vida en constante consciencia de la necesidad de un sacrificio de expiación y cobertura. 

2. Circunstancias que afectaban a Abraham  

A. Después de estas cosas (15:1).  

B. El rescate de Lot y la bendición de Melquisedec por la victoria.  ¿Después de qué cosas?  El texto se refiere al rescate de Lot. Al haberse salido de la Tierra Prometida, Lot se encontró de repente en medio de una guerra. Él estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Él había preferido la prosperidad de Sodoma que la bendición de la Tierra Prometida. Lot se puso en una situación vulnerable; estando allí, él y su familia fueron llevados cautivos.  

Felizmente, Abram salió a su rescate.  Pero Lot no aprendió la lección, ya que después de ser rescatado, regresó a Sodoma. Tal vez creyó que el secuestro había sido un golpe de “mala suerte”, en lugar de verlo como la consecuencia de salirse de la voluntad de Dios. Cuando salimos de la “sombra de protección” de Dios, nos exponemos a que nos pase cualquier cosa. Algunos aprenden su lección y regresan bajo la protección divina, pero otros lo atribuyen a la “mala suerte” y siguen por el mismo camino que lleva a la destrucción. Abram conoce a Melquisedec. 

No tenemos idea de donde viene Melquisedec, cómo llega a estar en Canaán, como llegó a ser un adorador y un sacerdote del Dios verdadero, y cómo Abram llegó a conocerlo. Sólo sabemos que estaba ahí. 

El nombre Melquisedec significa “rey de justicia”. Él es el rey de Salem, y Salem es la original Jerusalén y Melquisedec es el sacerdote del Dios Altísimo. Él era un adorador y sacerdote del Dios verdadero, gobernando sobre Jerusalén en aquéllos tiempos antiguos. Abram le da al Señor, a través de Melquisedec, el diezmo de todo. Esto se refiere a una décima parte de todos sus bienes, no de sus ingresos. 

C. Dios reitera Sus promesas a Abraham (Génesis 15:1). Luego de rescatar a Lot, Abram hubiera deseado que su sobrino regresara con él. Abram no tenía hijos propios, y seguramente consideraba a Lot sería su heredero. Pero fue un golpe duro para Abram ver que Lot de nuevo regresó a Sodoma y se apartó de ellos.  

Sin duda, esto había afectado a Abram.  Por eso, Dios le dijo lo siguiente: “-No temas, Abram, yo soy tu escudo, y tu recompensa será muy grande” (Génesis 15:1).  

D. Respuesta de Dios a la inquietud de Abraham (Génesis 15:2-6; Romanos 4:3; Gálatas 3:6; Santiago 2:23). Abram expresó que efectivamente él tenía dudas. ¿Cómo iba a tener heredero? ¿Cómo podría llegar a poseer la tierra? Sin descendencia no habría tierra.  Por eso Abram le pregunta al Señor: “¿qué me darás, puesto que yo estoy sin hijos” (15:2). 

En un día, Abram se quedó sin sobrino, sin heredero, y sin la posibilidad de ver cumplida la promesa divina. Fue en ese momento en que Dios lo consoló dándole una visión de Su plan divino… El Señor le dio a Abram una visión de los planes que tenía para él (Génesis 15:4-5).  Dios le reveló a Abram que su heredero no sería su sobrino ni su siervo, sino que un hijo propio. No sólo eso, sino le mostró que su descendencia sería muy numerosa. Le dio una imagen visual para que lo pudiera imaginar y no lo olvidara. 

¿Cuál fue la reacción de Abram luego de recibir la visión y la Palabra de Dios? (Génesis 15:6)  Y Abram creyó en el SEÑOR, y El se lo reconoció por justicia.   

Abram no pidió más pruebas.  Él creyó cuando Dios habló.  Él creyó en la visión espiritual, y no lo que sus ojos físicos veían.  

Pablo describe la fe de Abram de la siguiente manera: Romanos 4:18-25 (léela).  

La fe de Abram debe servir como ejemplo para nosotros. Dios espera que creamos en Él como Abram lo hizo. Aunque no hemos visto en persona a Jesucristo, debemos creer en Él para ser salvos. 

3. Ratificación del pacto (Génesis 15:9-19). 

A. Los animales partidos daban la idea de que así sucedería con quien quebrantara el pacto (Jeremías 34:18–19). Dios está creando las condiciones para la ceremonia de concertación de un pacto, casi exactamente como se hacía en otras culturas mediorientales de aquellos tiempos. Los pactos bíblicos, así como los seculares, se concertaban con sangre. 

B. Debemos notar que en este pacto solo Dios queda comprometido. El cortar el animal sacrificado en mitades indicaba el fin de la vida presente, a fin de establecer una nueva unión o un nuevo pacto. La naturaleza sagrada de esta unión era atestiguada por el derramamiento de la sangre. En esta ocasión, solo Dios pasó entre las mitades, indicando así que era Su pacto y que asumiría responsabilidad por su administración. En este relato de la realización del pacto hay tres ingredientes esenciales: 1) la unión que se origina en la iniciativa divina; 2) la ofrenda de un sacrificio de sangre como requisito del pacto; y 3) la administración soberana de Dios para garantizar el cumplimiento del juramento divino. 

C. Lo que Dios dice, lo cumple (Génesis 15:13-16).  

 

Conclusión: Al mirar el pacto de Dios con Abram nos llenamos de esperanza y fe ya que ese pacto es eterno y nos llega a nosotros a través de Jesús. 

Oración: Que confiemos en las promesas de Dios. 

Acción: Escribe un compromiso genuino con Dios y toma tiempo para orar y rendirte a Jesús como un sacrificio vivo y agradable a Él. 

Lunes 1° de marzo 

 

Viviendo bajo Su pacto 

 

Introducción: Cuando el Señor pone Sus ojos en nosotros tiene el propósito, el camino por transitar y la manera correcta para que vivamos en Su pacto. 

 

Génesis 17:1-8 

 

Génesis 17:1-2: “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera”. 

 

1. DIOS LO ELEGIÓ A ABRAM. Génesis 17:1. 1 Corintios 1:27-28 

El Señor es el creador de todas las cosas y de Él dependemos absolutamente todos para que se cumplan Sus planes. Nunca podemos pensar que sin Dios podemos hacer algo. No comparte Su gloria con nadie. En Juan 15.16 dice Jesús: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros…” En el corazón de Abram tal vez no permanecía la idea de ser el “elegido” por Dios, pero el Padre Celestial es SOBERANO para elegir a quien Él desee para llevar a cabo Sus propósitos. 

Nosotros tendemos a compararnos, a medirnos, a evaluarnos de acuerdo a nuestras capacidades para saber si somos aptos. Pero el Señor no mira nuestras habilidades, nuestro pasado o nuestros logros, Él solo necesita un corazón sensible, humilde, que reconozca que sin Él no puede hacer nada para que mostrar Su gloria en nuestras debilidades (2 Corintios 12:9). 

No hay que preguntarse por qué Dios me eligió a mí, sino solo decir como el profeta Isaías en el capítulo 6:8 “Aquí estoy” (NVI). 

A. No por habilidades naturales 

B. No por capacidades intelectuales  

C. No por su historia familiar 

 

2. DIOS LO CAMBIÓ. Génesis 17:5-8 

Dios vio que la tierra estaba desordenada y vacía, era todo un caos. Pero el Espíritu de Dios comenzó una obra de limpieza, orden y creación. Puso en la Tierra todo lo que hacía falta para que el hombre viva una vida plena. Así hace con cada uno de nosotros, nos limpia, ordena y transforma lo que está mal, y pone todo lo que nos hace falta para que nuestra vida sea plena y cumplamos Su plan. Es una obra de misericordia, de amor, de dedicación diaria del Señor hacia nosotros. Quizás nuestra vida está tan mal que parece imposible un GRAN CAMBIO, pero pensemos en esto: Dios nos hizo, Él sabe cómo arreglarnos para que funcionemos bien. 

A. Le dio una nueva naturaleza 

B. Le dio Su visión y Su sueño 

C. Le dio sentido a su vida 

 

3- DIOS LO LEVANTÓ. 

Abram vivía muy tranquilo en Harán, pero fue sensible al llamado de Dios. Escuchó, obedeció y actuó. Estuvo dispuesto a seguir al Señor donde Él lo llevaría aún sin saber dónde, pero sabía que Dios nunca lo iba a llevar por caminos de perdición, sino que todo lo que el Padre lo llamaría a hacer era para su bienestar y el de su generación. Ese corazón lo hizo grande a Abraham. Y también disfrutó de cada deseo de su corazón cumplido. Cuando nos entregamos a Dios, tengamos la certeza que en ese camino nuestros deseos se cumplirán. 

A. Alcanzó su anhelo de ser padre. Génesis 21:7 

B. Fue padre de muchas generaciones 

C. Fue llamado “Amigo de Dios”. Santiago 2:23 

 

Conclusión: Abraham decidió aceptar el pacto con Dios. Pudo haber haberse negado, pero lo aceptó. Creyó que Dios podía cambiar todo en su vida para poder cumplir ese pacto. Nosotros solo debemos confiar en Dios y creer que lo que Él nos propone es el mejor camino para nosotros, nuestras familias y nuestras generaciones. 

 

Oración: No temer a seguir al Señor por donde nos lleve. Vivamos confiando en Él. 

 

Acción: Examinarnos. Pedirle perdón a Dios si no aceptamos Su pacto y cambiar de actitud. Todo lo que hagamos hoy, bendecirá e impactará a nuestra descendencia mañana. 

 

 

 

 

 

Lunes 8 de marzo 

 

Lo que Dios promete, Dios lo cumple 

 

Génesis 17:15-19 

 

Génesis 18:14 “¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo”. 

Deuteronomio 30:19b “que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”. 

 

 

Introducción: Cuando Dios nos llama, sabe cuáles son nuestros anhelos, deseos y sueños. Y mientras vivimos en pacto con Él, cada uno de ellos, se hacen realidad. 

 

Jesús dijo en Juan 10:10 “…yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia”. Dios, que es el mejor Padre, nos trata como hijos y conoce nuestros deseos. No solo quiere que le sirvamos y hagamos Su obra en la Tierra, sino que dentro de esa vida de servicio también Él anhela que nuestras peticiones sean respondidas. Dios nunca nos va a oprimir, nunca nos va a subyugar. Si le servimos y vivimos en pacto con Él, Sus promesas se cumplirán en nosotros. 

 

1- A ABRAHAM NO SE LE CUMPLÍA EL SUEÑO 

A. Su único deseo era tener un hijo 

B. Con sus fuerzas no pudo cumplirlo. Génesis 15:2-3 

C. La resignación los invadió. Génesis 17:17 

Cuando escucha el llamado de Dios, Abraham tuvo que “decidir” si lo aceptaba o no, si respondía o no. Dios no lo obligó. Siempre los caminos que el Señor nos propone son LO MEJOR para nuestras vidas.  La decisión de Abraham también encaminó a Sara, su esposa, en el propósito divino. Nosotros tenemos influencia en los que nos rodean. Todo lo que hagamos hoy, bendecirá e impactará a nuestra descendencia mañana. 

 

2- DECIDE CREERLE A DIOS 

A. Nuestro éxito está en las decisiones que tomemos. Deuteronomio 30:19b 

B. Si aceptamos Su pacto, Él los cumplirá.  

C. Su decisión trajo restauración a su esposa también 

Había pasado mucho tiempo desde que Abraham recibió la promesa de tener un hijo, pero a pesar de la tardanza de la respuesta, llegó en el momento justo. Cuando Dios nos da una promesa no podemos dejar que el paso de los días, semanas, meses y años nos desanimen. Si Él prometió, ten por seguro que Él cumplirá. Nuestra mente puede llegar a perturbarnos muchas veces y a querer quitarnos la esperanza, pero la debemos llenar de la Palabra de Dios, del Espíritu Santo, de buenos pensamientos para conquistar el milagro. 

Filipenses 4:8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. 

 

3- UN DÍA SU SUEÑO SE CUMPLIÓ 

A. Dios tenía mucho más de lo que él soñaba. Génesis 17:19 

B. Su poder rompe toda lógica.  

C. En Sus tiempos cada sueño se hace real. Génesis 21:1-3 

 

Conclusión: No renuncies a tus sueños, anhelos y deseos. Dios los puso en tu corazón para hacerlos realidad. Sigue al Señor fielmente y verás Sus milagros. 

 

Oración: Que salga toda resignación interior y vuelvas a tener una fe pura y activa. 

 

Acción: Lee nuevamente tu libro de sueños y ora con la certeza de que se cumplirán. 

Lunes 15 de marzo 

 

Desde hoy algo nuevo viene a ti 

Génesis 21:1-7 

 

Génesis 24:36: “Y Sara, mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor”. 

 

Introducción: El nacimiento de Isaac cambió las vidas de Abraham y Sara. Trajo un renuevo, una nueva experiencia y, a pesar de sus edades, ¡renacieron! Lo mismo quiere hacer Dios contigo. 

 

  1. ¿QUÉ REPRESENTA EL NACIMIENTO DE ISAAC? 

A.  Que aunque algo parezca difícil, el Señor tiene el poder para hacerlo. Génesis 18:14 

Si Abraham y Sara hubiesen acudido a un médico de la época para consultarle acerca de su deseo de tener un hijo, posiblemente lo hubieran derivado a un lugar de enfermos mentales. Lo único que esta pareja tenía era una promesa dada por Dios. 

La lógica y la fe, nuevamente enfrentados, como tantos episodios ocurridos en la Biblia, pero ante una Palabra de Dios se desmorona todo pensamiento y argumento humano. No fueron necesarios métodos como los que existen en la actualidad, tratamientos de fertilidad ni las muchas opciones que en el Siglo 21 tenemos. SÓLO Su palabra ACTIVADA, obrando el milagro, justo a tiempo, porque Dios, es de Palabra. Y el nacimiento del hijo de la promesa o del PACTO llegó rompiendo barreras e imposibilidades. 

 

B. Que aunque el tiempo pase, Dios sigue siendo fiel. Génesis 21:5 

El pastor Benny Hinn en su visita a Córdoba hace unos años, dijo: “La Biblia es más actual que el periódico de mañana”. Imagino a Abraham viendo que se pasaban los días, meses y años sin que llegara lo prometido. No hay ninguna línea en el texto de cómo se sintió Abraham, no porque no sintió nada, sino porque caminaba por fe; no por sentimientos. La Palabra de Dios que le decía “haré famoso tu nombre” repicaba a diario en el oído de Abraham, y eso lo impulsaba a levantarse cada mañana creyéndole a Dios. Cada promesa de Dios debe ser nuestra vitamina diaria para seguir hasta que ocurra el milagro en nuestras vidas. Dios había estado entrenando a Abraham, llevándolo a este estado de gran confianza, porque nuevos desafíos tendrían que enfrentar luego con su hijo. 

 

C. Que mientras tengamos a Cristo, hay esperanza y todo puedo cambiar. 

Dios tiene visión de futuro, lo manifestó en la antigüedad y en el Nuevo Testamento. Hoy lo sigue haciendo con cada uno de nosotros, pensemos por un segundo, Dios sabe lo que viviremos dentro de un mes, un año o cinco. Ya trazó nuestro camino, el andar que tendremos en la Tierra, y no ve solo nuestro hoy, sino nuestro futuro; ve el producto terminado, y nos ve triunfante, alcanzado el éxito, prosperado, y si la voluntad nuestra se une a la de Él, se produce un Pacto Eterno y cada promesa se cumplirá en nuestra vida. Sólo hay que creerle a Él. 

 

D. Que nunca hay que resignarse porque el día más esperado está por llegar. Génesis 21:2 

El pastor Cho, en su libro “La Cuarta Dimensión”, enseña a “embarazarse” cuando pedimos una bendición. Él cuenta una experiencia vivida acerca de esto. Una mujer que está esperando su hijo, no se resigna que a los 7 meses aún no nació su bebé. Sabe que hay un tiempo, una espera determinada por la naturaleza.   

Resignar significa: Aceptar como irremediables un estado o situación molestos o perjudiciales, generalmente después de haber luchado para solucionarlos o evitarlos. Esta palabra no tiene que estar en el vocabulario del cristiano, hay que eliminarla, porque el día más esperado está por llegar. 

 

2- ISAAC TRAJO RENOVACIÓN A LA FAMILIA 

La llegada de un bebé siempre es una alegría y una bendición a una familia. No olvidemos que el nombre Isaac, significa "el que hace reír", eso ya nos hace pensar que fue grande la alegría de aquel hogar, porque con tal solo nombrarlo, en su rostro se dibujaba una sonrisa. Aunque no hay grandes logros que hablan de la vida de Isaac, fue él a quien Dios escogió para continuar con el pacto, la misma línea que produciría el Mesías, Jesús. Y durante muchas generaciones la nación judía describió a su Dios como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. De hecho, hay varios pasajes de las Escrituras donde Dios se describe a sí mismo de igual forma (por ejemplo, Éxodo 3:6). Isaac aparece con los otros patriarcas y tiene un lugar en el reino de Dios (Lucas 13:28). Y no hay mayor honor que podamos alcanzar. 

 

A. El gozo y la alegría llegaron a ese hogar. Génesis 21:6 

“Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo”, está comprobado que la risa es contagiosa, tan solo observar a alguien reírse nos sentimos estimulados a reírnos, aunque sea de la risa misma. La risa de la que habla Sara, es una que solo el Espíritu Santo puede dibujar en nuestro rostro, es la que nace del fondo del corazón mismo; no es alegría pasajera, es gozo eterno. Y eso experimentó la madre de Isaac, y contagió a su entorno. Salmos 126:2. 

 

B. Ya no había tristeza, amargura, ni desesperanza. 

Abraham hizo la diferencia en su época, no obstante Dios quiere que nosotros seamos como el patriarca y que aprendamos a depender del Señor, sin mirar las circunstancias que nos rodean. Determínate hoy a imitar la fe de Abraham, mantente firme en las promesas que te ha dado, y verás el milagro en tu vida. 

 

C. El físico de Abraham y Sara fue rejuvenecido. Génesis 21:7 

Tener en brazos a un bebé a la edad de Sara, era inimaginable para todos, lo inexplicable es, que era “su” bebé, su hijo. Pensemos en el cuerpo débil y anciano de esta madre, recibiendo la orden de vida, a cada átomo y molécula de su cuerpo, iniciado desde el cerebro, recorriendo cada lugar, aun dando la orden para amamantar. Parece ciencia ficción, sin embargo, vemos a Dios obrar, cómo Él sabe, ante la mirada de todos en aquella época, Dios desplegando Su poder. Dios rejuveneciendo a ancianos, ¿cuál sería la medicación utilizada? ¿Cuál habrá sido el tratamiento o spa que Dios le recomendó? ¿Verdad se nos dibuja una sonrisa, tan solo en pensar en esto? Abraham y Sara practicaban el unir su espíritu con el de Dios todos los días, vivir conectados al Cielo, recibiendo lo nuevo.  

 

D. La alabanza y gratitud a Dios llenaron la boca de Abraham y Sara. 

Demasiado a menudo estamos tristes, sombríos y abatidos, pero como cristianos deberíamos estar llenos de gozo en todo: lee Filipenses 4:4 y 1 Tesalonicenses 5:16.  La vida del cristiano debería manifestar, de la A a la Z, el gozo del Señor: gozo en la conversión (Hechos 8 :39), gozo en la lectura de la Santa Palabra de Dios (Jeremías 15:16), gozo en la oración (Juan 16:24), gozo en las tribulaciones (Santiago 1:2), gozo en el sufrimiento (Hechos 5:41), gozo en el servicio (2 Corintios 1:24) y gozo al final del camino (Hebreos 12:22). Si pertenecemos al Señor deberíamos estar siempre regocijándonos. Es lo que experimentó esta pareja de patriarcas. 

 

3- A TI TE VA A OCURRIR LO MISMO 

A. Lo que hace tiempo esperas, vendrá. Habacuc 2.3 

Hay un refrán que dice: “la espera desespera”, pero en la vida del cristiano, la espera tiene que ser el tiempo de alimentar el sueño, el deseo o el milagro que está esperando. Así como una madre espera a su bebé, visualiza, imagina, prepara y alimenta esa vida que pronto se hará realidad, y podrá disfrutarlo en total plenitud. 

 

B. Lo que hoy te entristece y desanima, se irá de tu vida. 

Los días de Sara no quedaron registrados en la Biblia, pero imagino que no habrá sido fácil, ni de color de rosas. Cada cumpleaños vivido, si le pedían que dijera un deseo antes de soplar la vela de su torta, ya sabemos cuál habría sido. Abraham habrá salido de su tienda a contemplar cada estrella y en cada año nuevo, habrá sido una lucha con él mismo, pero a la vez, resonaba la promesa de Dios y debe haber concluido pensando que Dios es Dios y cumple Sus promesas. ¿Algún parecido con la realidad? 

 

C. Tu cuerpo físico será renovado. Proverbios 13:12b 

Existe hoy una nueva tendencia hacia un consumo saludable. Hay planes personalizados para cada uno, ya sea para bajar de pesos o cambiar sus hábitos alimenticios. Esto es muy positivo porque cuidamos nuestro templo como lo refiere, Pablo en Corintios 3:16. Si a esto le sumamos los ejercicios espirituales como orar, leer la Palabra y ayunar, nuestro cuerpo físico tendrá un impacto favorable, sentiremos un renuevo sobrenatural, y se cumplirá en nosotros Isaías 40:31. 

 

D. Tus labios cantarán de la fidelidad del señor. 

 

 

Conclusión: Así como llegó Isaac trayendo un renuevo a la vida de sus padres (Abraham y Sara), confía que el Señor tiene lo nuevo que esperas para ti y tu familia. Es Su promesa por vivir en pacto con Él. 

 

Oración: Que seas renovado en tu ser interior, y que gozo y alegría vengan a ti. Que se cierre toda puerta a la tristeza y a la amargura en tu familia. 

 

Acción: Cuando estés desanimado y desesperanzado, declara: ¡Sí, se puede! ¡Sí, Dios quiere dármelo! ¡Sí, va a ocurrir! 

 

 

 

Lunes 22 de marzo 

En las pruebas, Dios seguirá siendo fiel 

 

Hebreos 10:35: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón”. 

Génesis 22:1-18 

 

Introducción: Seguir al Señor es la aventura más extraordinaria que podemos vivir. Habrá momentos de gran dicha y regocijo, y también de pruebas, que son la oportunidad de elevarnos a un nuevo nivel de fe en Dios. 

 

1- TODO ERA GOZO Y PLENITUD EN LA FAMILIA DE ABRAHAM 

A. Su sueño se hizo realidad. 

B. Vivieron años disfrutando la bendición. 

La vida es como una montaña rusa. Está llena de altibajos. De cumbres y valles. De buenos tiempos y de no tan buenos. 

En este capítulo Abraham ya tiene más de 100 años. El hijo prometido ya había nacido. Él y Sara estaban felices. Y justo cuando Abraham creía que ya podía vivir una vida tranquila y cómoda, se tiene que enfrentar a la crisis más grande de su vida. Nunca seremos demasiado “mayorcitos” para no enfrentarnos a nuevos desafíos, a nuevas batallas ni a nuevas verdades. Cuando dejamos de aprender, dejamos de crecer; y cuando dejamos de crecer, dejamos de vivir. 

 

2- LLEGÓ LA PRUEBA MENOS PENSADA. Génesis 22:1 

La prueba más fuerte en la vida de Abraham viene después del nacimiento de Isaac, del hijo prometido. Del hijo que le había traído tanta alegría. ¡Tanta bendición! ¡LA PRUEBA ERA REAL! ¡ERA VERDADERA! Dios quería probar la fe y la obediencia de Abraham. 

Piensa cuan irracional era lo que Dios le estaba pidiendo. Isaac era el único hijo de Abraham y Sara, y el futuro del pacto descansaba sobre él. Isaac era la criatura del milagro. Isaac era el hijo que Abraham y Sara siempre habían deseado, y era el que proveería el linaje del Mesías. 

Sin embargo, Abraham entrega a su hijo por fe. ¡Hace ese viaje sin cuestionar a Dios! ¿Te imaginas las fuerzas que esto debe haber requerido? Abraham era un ser humano cualquiera con pasiones y debilidades similares a las nuestras. Así y todo, toma la difícil decisión de obedecer y confiar en Dios. 

A. Nunca imaginó que esto podría pasar 

B. La prueba tocó lo que él más amaba. Génesis 22:2 

 

En la Palabra hay muchas historias atrapantes, pero cuando aparece una historia tan única, como la de Abraham e Isaac, cautiva la imaginación de la gente, no solo de esa generación, sino de todas las generaciones. El relato histórico del sacrificio, o del “casi sacrificio” de Isaac, es una de estas historias. 

Como dice F. B. Meyer, famoso pastor y evangelista inglés, “Mientras exista gente en este mundo, acogerán esta historia con un interés que nunca apaga. Solo hay una escena en toda la historia de la humanidad que sobrepasa a esta: Cuando Dios Padre entrega a Su Hijo Jesucristo, ‘a Su propio Isaac’ a una muerte de la cual no habría salvación”. 

3- ¿CUÁL FUE LA ACTITUD CORRECTA EN ESE MOMENTO? 

¡Abraham obedece a Dios inmediatamente! Sin vacilar. (Quién podría dormir ante semejante pedido) Abraham no se queja ni discute. La verdadera obediencia es inmediata. Obediencia que no es inmediata, es desobediencia. Obediencia a regañadientes, es desobediencia. 

Abraham tuvo bastante tiempo para pensar por el camino. Estos tres largos días de viaje deben aber sido terribles, padre e hijo caminando juntos, silenciosos y angustiados. Este era un viaje de fe. No había punto de retorno. ¿Y cuál es nuestra primera reacción cuando Dios nos manda una prueba? ¿Señor, qué estás haciendo? ¿Dónde estás? ¿Por qué estás permitiendo que esto me pase a mí? ¡Queremos que Dios nos dé explicaciones! 

Dios tiene Sus razones por mandar pruebas. Tal vez sea para purificar nuestra fe, o para perfeccionar nuestro carácter, o hasta para protegernos del pecado. 

A. Entendió que Dios da y también puede pedir.  

Génesis 22:9: “Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo”. 

Este pasaje comienza con las palabras “Aconteció después de estas cosas”. ¿Después de qué cosas? Primero que nada, después de pasar la prueba familiar cuando Dios le pide a Abraham que deje a su familia y amigos para irse a una nueva tierra. 

Sin explicación alguna, sin tener idea adónde iba o como llegaría, o lo que haría cuando llegara, Abraham lo arriesga todo, y se entrega completamente a Dios. 

Abraham escoge tener una amistad con Dios por encima de todas sus otras relaciones humanas; por encima de todas sus ataduras terrenales, y por encima de su propia seguridad. Abraham se somete a los propósitos y planes de Dios, sin saber con certeza si su obediencia le traería buenos resultados, o no. 

Luego, pasa la prueba filial cuando le da a escoger a su sobrino Lot el pedazo de tierra que él quisiera para que sus ganados pastaran. Lot, ni tonto ni perezoso, escoge la mejor tierra. 

Y cuando Sara se impacienta con Dios y le sugiere a Abraham que tenga un hijo con su sierva Agar, Abraham NO PASA la prueba de paternidad. Él no espera en Dios y tiene un hijo con la esclava, un hijo de la carne, en vez de esperar por el hijo de la promesa. 

Y cuando Dios le dice que se deshaga de su hijo Ismael, Abraham pasa la prueba, despidiéndose de su hijo, aun cuando su corazón estaba destrozado. 

B. Decidió obedecer a Dios por encima de sus deseos. Génesis 22:3 

La historia dice que Hernán Cortés, el conquistador de México, quemó todas sus naves para evitar que sus soldados dieran marcha atrás. No les dejó ningún punto de retorno. La derrota no era una opción. Abraham tenía esa misma determinación, no se echaría atrás. Él iba a obedecer a Dios hasta el final, por mucho que le doliera. 

A través de los años, Abraham había aprendido a confiar en Dios, él sabía que podía depender de Él. Una y otra vez Dios le había dicho en Génesis 21:12, “En Isaac vendrá tu descendencia”. Entonces era inconcebible que Isaac muriera sin de tener hijos. ¡Dios siempre cumple Sus promesas! 

Hebreos 11:19 dice: “Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos”. La fe no exige explicaciones, la fe espera confiadamente que Dios cumpla Sus promesas. 

 

4- DIOS MOSTRÓ QUE NUNCA FALLA 

A. El corazón de Abraham fue probado.  

Abraham aprende el camino a la Cruz. Este era el ensayo del drama del Calvario que ocurriría dos mil años después. El hecho de que Isaac rompiera el silencio recalca la angustia silenciosa del padre. 

El hecho de que Isaac preguntara “donde está el cordero” demuestra, no solo su ingenuidad, sino también su absoluta confianza en su padre. Él no tenía idea de lo que le esperaba. La vida de Isaac con su padre había sido siempre tan feliz que no había nada aquí que sugiriera lo contrario. 

“Dios se proveerá de cordero para el holocausto”. Este es el momento cumbre de la historia. “Dios se proveerá” afirma la confianza absoluta que Abraham tenía en Dios, y a la vez, dejando que Dios fuera Dios, e hiciera Su voluntad. 

Su declaración “Dios se proveerá” era una declaración de fe, era una expresión de esperanza, y una profecía del futuro. 

El trecho doloroso por donde Abraham tuvo que caminar, fue su Getsemaní. 

B. Dios vio que Él era el primero para Abraham Génesis 22:11-13 

Dios puede mandarnos pruebas muy diferentes a las de Abraham, pero nuestra reacción debe de ser siempre de confiar y obedecer a Dios. Porque “El Señor que prueba” es “El Señor que provee”. 

La historia de Abraham es una prueba de lo que puede hacer un simple hombre por amor a Dios. ¡Y CÓMO BENDICE DIOS ESA DEVOCIÓN! Y además vemos cómo este incidente es una representación viva de cuánto más hará Dios como expresión de Su amor por ti. 

Pero cuando llegó el momento para que Dios, nuestro Padre Celestial, sacrificara a Su propio Hijo, Jesucristo, esta no era simplemente una muerte física, sino una muerte espiritual también. Una muerte que lograría la redención de todos los pecadores del mundo. 

 

Conclusión: Las pruebas que Dios nos permite atravesar no son para destruirnos. Son para ordenar las prioridades en nuestra vida y levantarnos a un nuevo nivel de bendición. 

 

Oración: Poner a Dios en el primer lugar. Que las pruebas no nos desestabilicen. Renunciar al temor. Mirar al Señor con la certeza de que nos librará de ellas. 

 

Acción: Reflexiona y comparte con tu líder. ¿Cómo reaccionas frente a las pruebas? Dios, ¿es el primero en tu vida? ¿Pensaste en dejar el Camino por una prueba? 

Lunes 29 de marzo 

Hasta el final 

 

Hebreos 7:22 

Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. 

 

Introducción: El ser humano siempre busca modelos para seguir e imitar. El único, el mejor y digno de imitar en esta Tierra se llama JESUCRISTO.  

 

Ser modelo de algo o alguien significa dar el ejemplo e inspirar a los demás a seguirlo. Decidimos seguir a Cristo, el gran ejemplo. Tenemos la responsabilidad de aprender de Él las cosas que enseñó y lo que hizo durante Su ministerio terrenal para transformarnos en discípulos suyos capaces de imitarlo en todo lo que hagamos. 

Cuando nos entregamos a Jesús nace en nosotros la esperanza de una vida mejor. El mismo Señor dijo en Juan 14:6 “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. 

La esperanza de que nuestros pecados son perdonados por el sacrificio hecho en la Cruz. La esperanza de que no estamos solos. La esperanza de que nuestra vida tiene un gran propósito.  

 

1- SU NACIMIENTO NOS DIO ESPERANZA 

A. Ya no hay condenación. Mateo 18:11 

B. Encontramos el camino correcto. Juan 14:6 

C. Podemos acceder al Padre. 

 

Para poder seguir el ejemplo de Cristo y andar en Sus pasos, debemos procurar hacer las mismas cosas de acuerdo con el modelo que Él estableció5

Jesús tenía la capacidad de pecar, podría haber sucumbido y el plan de vida y salvación podría haber fracasado, pero que Él permaneció firme. Si no hubiera existido la posibilidad de que cediera a las tentaciones de Satanás, tampoco habría habido una verdadera prueba ni una genuina victoria como resultado. Si no hubiera tenido la facultad de pecar, se le habría despojado de su libre albedrío. Fue Él quien vino a salvaguardar y asegurar el libre albedrío humano, por lo tanto, debía retener la capacidad y la posibilidad de pecar si así lo deseaba6

Jesús demostró la grandeza de Su Espíritu y la magnitud de Su fortaleza hasta el final de Su vida terrenal. Ni siquiera en aquella última hora se sumió egoístamente en Sus propios pesares ni en la perspectiva del dolor inminente, sino que se dedicó a atender las necesidades presentes y futuras de Sus amados discípulos. 

 

2- SU VIDA NOS INSPIRÓ A: 

A. vivir bajo pacto. 

B. edificar sobre la Roca. Efesios 2:20 

C. entregar todo sin guardarnos nada. 

D. ser fieles hasta la muerte. Apocalipsis 2:10c 

1 Pedro 1:18-19: “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”. 

Su obra redentora fue completa: 

Nos perdonó los pecados. 
Nos libró de las cadenas de opresión. 
Nos libró de la condenación eterna. 
Nos mostró un camino mucho más excelente. 
Nos devolvió las ganas de vivir. 

Seamos fieles todos los días de nuestra vida, porque al que lo sigue fielmente, Dios le da todo.   

3- SU MUERTE NOS RESCATÓ DE: 

A. la culpabilidad y LA opresión. 

B. la esclavitud y las cárceles. 

C. el pecado y la muerte. 

 

 

Conclusión: Su llegada, vida, muerte y resurrección nos permiten alcanzar la gracia y la misericordia de Dios Padre. Si permanecemos fieles a Jesús, nos promete la corona de la vida. 

 

Oración: Ser fieles hasta el final como lo hizo nuestro Maestro y Salvador, Jesucristo. Si no hemos sido fieles, apliquemos la sangre de los pies de Jesús que nos imparte propósito para seguir Sus pisadas. 

 

Acción: Compartir con la Célula en qué áreas no hemos sido fieles y comprometernos a cambiar. 

 
 
 
 

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