

ESTUDIO PARA CÉLULAS
SEPTIEMBRE 2026
Autor: Tomás Vega
OCTUBRE
Lunes 5 de octubre
COMPASIVOS COMO ÉL
“Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por su cuerpo, que es la iglesia”. Colosenses 1:24 (LBLA)
Introducción: Dolerse por alguien: ¿cuándo fue la última vez que lo hicimos? Pablo se alegraba de pasar penas y de sufrir por extender el mensaje del Evangelio. Esto no es una cuestión de quién siente más dolor, sino de sentir compasión por las almas, tal como Jesús la sentía por ellas.
I. PARTICIPAR DE SUS SUFRIMIENTOS (Colosenses 1:24; 2 Timoteo 1:8).
A. Servimos con Cristo.
Colosenses 1:24. Pablo empieza este pasaje con una idea atrevida. Piensa en los sufrimientos que está soportando como algo que completa los sufrimientos del mismo Jesucristo. Jesús murió para salvar a Su Iglesia; pero la Iglesia tiene que ir edificándose y extendiéndose; ha de mantenerse fuerte y pura e íntegra; por tanto, cualquiera que sirva a la Iglesia ensanchando sus fronteras, estableciendo su fe, guardándola de errores, está haciendo la obra de Cristo. Y si tal servicio implica sufrimiento y sacrificio, esa aflicción está completando y compartiendo los mismos sufrimientos de Cristo. Sufrir en el servicio de Cristo no es un castigo, sino un privilegio, porque es participar de Su obra.
B. Perseveramos con Cristo.
En 2 Timoteo 1:8 vemos como el apóstol motiva a su discípulo a que pueda participar también del sufrimiento. No es simplemente el hecho de sembrar, sino también de sembrar con lágrimas.
II. COMPASIÓN, EL FACTOR INDISPENSABLE (Mateo 9:36; Colosenses 1:24; 1 Corintios 11:1; Hebreos 12:2).
A. Miramos como Cristo.
Es necesario que veamos la necesidad de la persona que tenemos frente a nosotros y podamos sentir lo que ella siente. Ser compasivo significa estar al lado de. Sentir lo que el otro siente también. En Mateo 9:36 nos dice que Jesús sentía compasión por las multitudes, lo que más le llamaba la atención era que las personas estaban solas, como ovejas que no tienen pastor. En el lenguaje original la palabra es (splagjeizomai σπλαγχνίζομαι: Compadecerse, tener lástima, estar conmovido). Y esto se encuentra expresado en un tiempo verbal que nosotros no tenemos, que es el tiempo Aoristo. Esto significa que la compasión que sintió Jesús fue completa, esa lástima que sintió fue basada en cada una de las miserias humanas que tenían esas personas, fue un acto completo. Jesús era muy consciente de absolutamente todas las necesidades humanas.
B. Amamos como Cristo.
Pablo era compasivo como Jesús, en el texto que citamos de Colosenses 1:24, el apóstol nos enseña que los sufrimientos, producían un gozo. Recordemos que Pablo era un imitador de Cristo (1 Corintios 11:1) y por esta razón Pablo mantenía el enfoque que Cristo tuvo al ir a la cruz, que por el gran gozo que venía delante el menospreció la vergüenza y el dolor (Hebreos 12:2). Amó a tal punto que se dio todo por amor.
III. PRACTIQUEMOS COMPASIÓN (Mateo 14:14).
A. Reconocemos la necesidad.
Recuerda que en el punto anterior te hablé de la importancia de mirar todas las necesidades, era lo primero que Jesús hacía. Por esta razón quiero invitarte a que mires la situación de las personas que te rodean por no conocer a Cristo como su Señor y Salvador personal. Déjame preguntarte: - ¿Qué tipo de necesidades tienen las personas de tu entorno? Es muy importante saber esto, quizás pienses: Tengo un buen trabajo, estoy rodeado de buena gente, pero el dinero aunque ayuda, no es todo. Mucha gente tiene necesidades emocionales, necesidad de sanar algo de su pasado o relaciones rotas. Siempre hay alguien necesitado por más bien que se muestre. Tienes que estar atento y estar pendiente de aquellas cosas que producen dolor en el corazón humano (Mateo 14:14 “Vio una gran multitud”). -
B. Respondemos con amor.
¿De qué manera puedes suplir esas necesidades? Como Jesús tienes que estar dispuesto a actuar en pos de la compasión, de la necesidad y la miseria, no servirá de nada si no actúas en respuesta a ella. Como iglesia tenemos que actuar en respuesta a las necesidades que vemos, es lo que Jesús hizo, es lo que Pablo les dice a los Colosenses que hace por cada uno de ellos (Mateo 14:14 “Los sanó”).
Déjame compartirte unos puntos claves sobre la compasión del libro “Por nombre” de Brian Alarid.
• El amor es la clave para ganar el corazón de las personas y llevarlas a Jesús.
• El plan de Dios para el evangelismo es sencillo: Ama a todas las personas con las que entres en contacto, ya sean amigos de toda la vida o desconocidos, de tal manera que sus corazones se abran a Jesús.
• La gente necesita experimentar el amor y la gracia antes de creer en nuestra verdad.
• La gente no quiere ser evangelizada; quiere ser amada. Si lideramos con amor y somos de bendición, podemos llevarlos a Cristo de forma gentil y relacional.
• Vivir como vivió Jesús significa tener un estilo de vida que nos permita compartir el Evangelio con personas alejadas de Dios de forma relacional: Ora por ellos - Escúchales - Come con ellos - Sírveles - Comparte a Jesús.
Conclusión: La importancia de la compasión en nuestro evangelismo es fundamental: no podemos vivir sin ella, no podemos mirar al necesitado sin sentir lo que él siente.
Oración: Amado Jesús, dame tu corazón. Espíritu Santo, revélame el corazón de Jesús, ese corazón que lo llevó a la cruz al ver mis necesidades. Permíteme entender lo que Él siente y cómo le duele cada uno de aquellos que se pierden. Amén.
Acción: Ver en la Célula el video de David Wilkerson “Un llamado a la angustia”
Si deseas puedes ver el Sermón completo de donde se extrajo el fragmento.
Lunes 12 de octubre
UN BUEN SIERVO DE JESÚS
“De la cual fui hecho ministro conforme a la administración de Dios que me fue dada para beneficio vuestro, a fin de llevar a cabo la predicación de la palabra de Dios”.
Colosenses 1:25 (LBLA)
Introducción: Dios no solamente llamó a Pablo, también te llama a vos y a mí para llevar este mensaje a todos aquellos que se pierdan. “Dios en casa” es la manifestación de Jesucristo a todos aquellos que se pierdan a través de mi vida. Si Jesús es mi Señor, entonces yo soy su servidor.
I. MINISTRO/SERVIDOR (Juan. 12:26; Marcos. 9:35; Mateo. 20:26; Colosenses. 1:25; 1 Corintios 3:5).
A. Servimos a Cristo con humildad.
Ministro/Servidor: En el original, el término que se usa es diáconos, y esta palabra habla de que somos servidores de un Señor. Ser ministro no significa estar por encima de él sino estar por debajo de. «Servidor de un amo» Los cristianos son servidores de Cristo (Juan. 12:26), pero en cuanto tales deben servirse unos a otros (Marcos. 9:35; Mateo. 20:26).
B. Servimos a Cristo proclamando el evangelio.
Pablo se llama a sí mismo διάκονος(en español:…) de la iglesia (Colosenses. 1:25) a causa del encargo divino que ha recibido. Él y Apolos son servidores de Dios y de la iglesia, ya que usan sus dones para hacer que la gente se acerque a la fe (1 Corintios. 3:5). Somos servidores, tenemos que entender que cada acto de evangelismo que realizamos, que cada persona a la que nosotros compartimos el evangelio, está recibiendo un servicio de parte nuestra que viene directamente de Dios.
II. PARA BENEFICIO DE LOS DEMÁS (Colosenses 4:3).
A. Servimos a las personas edificando su fe.
Pablo es claro en decirles a los colosenses que el propósito de ser hecho servidor es para el beneficio de ellos. En este caso deberíamos interpretar que Jesús nos ha hecho servidores para el beneficio de las personas que nos rodean, para que sean beneficiados mediante la predicación de la Palabra de Dios.
B. Servimos a las personas viviendo el evangelio.
Nuestras vidas tienen que impactar a las personas que nos rodean, el evangelio predicado tiene que ser exactamente el mismo que el Evangelio vivido y esto atraerá a muchos a los pies del Señor.
En Colosenses 4:3 Pablo nos muestra que siempre debemos estar enfocados, él estaba enfocado y pedía oración para que Dios abra una puerta para que ellos puedan dar a conocer la Palabra de Dios. Es fundamental que mantengamos el enfoque, estar enfocados en que nuestro servicio siempre es para los demás, que el hecho de sembrar el evangelio es un servicio que hacemos al Señor Jesucristo y a las personas que nos rodean, para que sean beneficiadas por el poder del Evangelio.
III. COMPARTIR EL EVANGELIO (Santiago 1:19).
A. Compartimos el evangelio escuchando a las personas.
B. Compartimos el evangelio guiando a las personas hacia Cristo.
Compartir el evangelio siempre comienza con tener buenas conversaciones. Y esto es un punto clave del cual quiero dejarte algunos tips basados en el libro del pastor Brian Alarid: Por Nombre. Para tener una buena conversación es necesario escuchar bien, es necesario prestar atención a las necesidades que las personas nos están planteando. No es solamente quemar tiempo, sino ser parte de una escucha activa y pasar tiempo de calidad. • Todo el mundo puede aprender a escuchar mejor. Es una habilidad que todos deberíamos añadir a nuestro repertorio de buenos modales sociales. • Cuando escuchas, intenta comprender los puntos de vista de los demás, mostrándoles atención y respeto. • La gente rara vez comparte su vida sin que alguien se interese de verdad por ella y le haga buenas preguntas. Las cinco características de los buenos oyentes son: 1. Escuchar bien es mucho más que permanecer en silencio mientras la otra persona habla. 2. Escuchar bien incluye interacciones que refuerzan la autoestima de la persona. 3. Escuchar bien se trata de una conversación cooperativa. 4. Los buenos oyentes tienden a hacer sugerencias. 5. Los buenos oyentes demuestran empatía. Santiago 1:19 (LBLA) Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira;
Conclusión: Servir a los demás tiene que ver con entablar buenas conversaciones, escuchar sus necesidades y ver la manera en la que podemos hacerles el bien. Recordemos que Cristo en nosotros es la esperanza de gloria. Por esta razón, ser un buen servidor de Jesús nos destacaría a través del bien que hacemos a los demás.
Oración: Señor, ayúdame a ser de bendición para las personas que me rodean, a servirlas con amor y a escucharlas para así extender el mensaje de salvación. Úsame, Señor. En el nombre de Jesús, amén.
Acción: Releer la Célula del 21 de septiembre, y practicar conversaciones con los integrantes de la Célula de cómo introducir el mensaje de salvación.
También tener en cuenta que el domingo 18 de octubre es el Día de la Madre, y por esta razón, invito a organizar algún presente con la Célula para darles a las mamás en su día.
Lunes 19 de octubre
TRABAJANDO INCANSABLEMENTE
“Y con este fin también trabajo, esforzándome según su poder que obra poderosamente en mí”.
Colosenses 1:29 (LBLA)
Introducción: El hecho de presentar el Evangelio no es simplemente hablar, es esforzarnos hasta extenuarse, llevar nuestros cuerpos al límite para así cumplir la tarea que nos ha sido encomendada.
I. TRABAJO (1 Corintios 15:10; 1 Corintios 4:12; 1 Tesalonicenses 2:9; 1 Corintios. 9:15; 2 Corintios. 11:23; Colosenses. 1:29).
A. Una vida que trabaja con entrega total.
La palabra en el original (κοπιῶ - kopiõ) habla de un trabajo arduo, de algo que nos lleva a estar cansado, un trabajo que se vuelve tedioso o este trabajo implica que lleguemos a una fatiga extrema. No es simplemente un trabajo de oficina, no es un trabajo incluso en el cual podemos desarrollarnos libremente a demanda de nuestros tiempos, es un trabajo que implica todo de nosotros. Un uso neotestamentario distintivo es para el trabajo cristiano en la comunidad y para ella. Pablo lo usa para su propio trabajo en 1 Corintios 15:10, etc. Describe su trabajo manual en 1 Corintios 4:12, pero, puesto que él no está obligado a hacer esto, forma parte del trabajo que realiza por Cristo (1 Tesalonicenses. 2:9; 1 Corintios. 9:15ss).
B. Una vida que trabaja para producir fruto eterno.
Todo su servicio por Cristo puede, en efecto, ser considerado como trabajo fatigoso, aunque es también su orgullo y su alegría (2 Corintios 11:23). Su meta es presentarle a Cristo unos cristianos maduros (Colosenses 1:29). Desde ya podemos ver que el trabajo al cual se refiere el apóstol llevará algo más que simplemente tiempo o dedicación, llevará nuestro completo empeño en realizarlo.
II. ESFORZÁNDOME (Colosenses 2:1; 4:12).
A. Una vida que lucha con determinación espiritual.
B. Una vida que lucha dependiendo del poder de Dios.
Parece que el apóstol tiene un interés profundo en que nosotros entendamos de qué se trata este trabajo, porque aquí pareciera que él es redundante en el hecho de esforzarse en algo que ya definimos como un trabajo pesado; un trabajo que requiere mucho esfuerzo y dedicación. No solamente eso sino que el apóstol se obliga a trabajar en eso, este es el significado de la palabra esforzándome. La palabra en el original es (ἀγωνιζόμενος - agõnizomenos) ¿Te suena algo esta palabra? Parece loco, suena a agonía, suena a que tenemos que competir, luchar, ejercer mucho esfuerzo o energía en algo; este es el significado real. Pero hay algo más oculto en ella, el estado verbal de esta acción está en lo que en griego llamamos “voz media”. ¿Qué significa voz media? La voz media significa que el sujeto del verbo es afectado por su propia acción o está actuando sobre sí mismo. En este caso, Pablo está diciendo que él se esfuerza asimismo hasta el punto de la agonía, es algo voluntario a lo que somete su cuerpo, todo por amor a presentar el Evangelio. Colosenses 2:1; 4:12.
III. SEGÚN SU PODER QUE ACTÚA PODEROSAMENTE EN MÍ (Romanos 15:19; 2 Corintios 12:12).
A. Una vida que recibe poder del Espíritu Santo.
Día a día, sí, y hasta, momento tras momento, el Espíritu capacitador de Cristo obraba dentro de toda la persona de Pablo, impartiendo fuerza a su cuerpo y alma. Muchas veces con milagros y prodigios (Romanos 15:19; 2 Corintios 12:12). Por lo tanto, de esto se desprende que el apóstol atribuye toda la gloria y el honor a su Cristo que jamás falla. Cf. Filipenses 2:12, 13; 4:13.
B. Una vida que refleja a Cristo como esperanza de gloria.
La obra del Espíritu Santo en nuestras vidas es fundamental, todo el tiempo tenemos que tener una dependencia total de, buscarlo en oración, en ayuno, a través de la lectura de la Palabra, esto es Cristo en nosotros la esperanza de gloria. El poder sobrenatural de Jesucristo se manifiesta a través de nuestras vidas cuando estamos completamente entregados a Él y nos esforzamos por hacer Su obra día tras día.
IV. UN EJEMPLO ACTUAL.
A. Una vida que arde con pasión por Cristo.
En su libro Evangelismo por Fuego, Reinhard Bonnke nos da cinco etapas en las que considera indispensable el poder del Espíritu Santo a través de nuestras vidas para realizar una tarea evangelizadora. 1. El fuego como esencia del Evangelio Bonnke sostiene que la característica más emblemática del Evangelio es el fuego. Afirma que «sin fuego, no hay Evangelio», ya que el Nuevo Testamento comienza con la promesa de Juan el Bautista de que Jesús bautizaría en «Espíritu Santo y fuego». Este fuego divino es lo que permite que la fe cristiana crezca sin límites y es la señal que distingue la obra de Cristo de cualquier esfuerzo humano. 2. El Espíritu Santo como combustible y guía El evangelismo por fuego es un ministerio guiado por el Espíritu. Bonnke explica que Dios no da su Espíritu solo para ayudar a predicar elocuentemente, sino para encender un fuego en el corazón del creyente que debe ser compartido. La señal del Hijo del Hombre: El fuego es la evidencia de que Jesús, y nadie más, está obrando; es un «fuego santo» que no puede ser imitado por medios humanos. Contraste con el «fuego extraño»: Bonnke advierte contra los «evangelios extraños» o teologías de incredulidad que no generan calor celestial y solo producen controversia, denominándolos «fuego extraño» (como el de Nadab y Abiú - Levíticos 10:1-5).
B. Una vida que actúa con el poder del Espíritu Santo.
3. Poder para la acción, no solo emoción Bonnke aclara que el propósito del fuego del Espíritu Santo no es simplemente generar experiencias emotivas o «hacer ruido». La analogía del tren: Compara el poder del Espíritu con un tren a vapor: el fuego en las entrañas de la máquina puede usarse para hacer sonar el silbato (ruido) o para mover los pistones y hacer que el tren avance (acción). El verdadero evangelismo por fuego utiliza ese poder para poner en movimiento a la iglesia y rescatar a los perdidos. Un mensaje ardiente: El mundo necesita un mensaje «ardiente» que provenga de ministros que sean «llamas de fuego». 4. La intercesión como detonador En la práctica, Bonnke describe que este tipo de evangelismo requiere de la intercesión, a la cual define como el detonador necesario para que el Evangelio actúe como una fuerza explosiva contra las obras del diablo. Sin la oración ferviente que «bombardea» las trincheras del enemigo, la predicación no tendría el poder necesario para liberar a las personas. 5. La pasión de Cristo Finalmente, Bonnke explica que el fuego de Dios se traduce en pasión, la misma clase de pasión que Jesús mostró al limpiar el templo. El evangelista debe estar dispuesto a «arder por Dios» continuamente, manteniendo la llama del altar siempre encendida para ganar almas, que es el objetivo supremo.
Conclusión: Dios en casa, Cristo en mí, la esperanza de gloria. Cuando somos conscientes de que el Espíritu Santo es quien opera dentro de nuestros corazones, y a eso le sumamos la determinación de hacer la obra de Dios esforzándonos hasta desgastarnos, el resultado es impresionante.
Oración: Señor, ayúdanos a trabajar arduamente en tu obra, a vivir una vida de evangelista y a llevar el mensaje de salvación a todos. Gracias por el privilegio de compartir tu amor y salvación con cada una de las personas que aún no te conocen. Amén.
Acción: Sobre la base de lo aprendido y de los cinco puntos de Bonnke, desarrollar una estrategia de evangelismo para realizar la próxima semana con toda la Célula. Puede ser una actividad en una plaza, una propuesta al aire libre, una juntada de amigos o un evento especial para atraer a los perdidos a Cristo.
Lunes 26 de octubre
EXTENDIENDO SU REINO
Mateo 28:18–20 (LBLA)
“Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
Mateo 28:18–20 (LBLA)
Introducción: Dios en casa, una realidad que se hace cada vez más intensa a medida que seguimos trabajando en la extensión de Su reino, Él está con nosotros, todos los días hasta el fin del mundo, que hermosa promesa.
I. TODA AUTORIDAD (Filipenses 2:9-11).
A. Se revela en su exaltación (Efesios 1:20–23).
El libro de Filipenses nos muestra que a Jesucristo se le ha dado un nombre que está por encima de todo nombre (Filipenses 2:9-11). No es que Jesús tiene autoridad, no es que Jesús posee mucha autoridad, no es que Él es solamente todo pudiente; Él, Él tiene toda la autoridad.
B. Se confirma en su victoria (Colosenses 2:15).
Debemos recordar que, solo unos pocos versículos atrás, Jesús se revelaba como completamente débil. No abría su boca en defensa propia. Permitió que sus enemigos lo trataran como querían. Sufrió el escarnio, la tortura, el insulto, la suma soledad y una muerte atroz. Apenas si nuestra imaginación puede concebir una imagen más terrible de sufrimiento, debilidad e impotencia.
C. Se sostiene su misión (Mateo 16:18).
Pero ahora, este mismo Jesús afirma que todo el poder del universo se concentra en Sus manos. Pasamos de un extremo a otro, de la más absoluta miseria a la más absoluta majestad y gloria. Habla de la clase entera del sustantivo Toda clase de, todo.
II. HACER DISCÍPULOS (Mateo 28:19).
A. El discípulo responde al llamado de Cristo (Mateo 4:19).
Esta es la acción verbal primordial de este pasaje, es importante que comprendamos esto, este es el mandamiento que el Señor requiere de nosotros. Hacer discípulos es lo que realmente le importa al Señor, extendamos Su reino, que sigamos esforzándonos en la gracia por alcanzar aquellos que hoy se pierden.
B. El discípulo permanece en la enseñanza de Cristo (Juan 13:13–17).
Un discípulo es un seguidor de Jesús y es eso lo que Él espera que nosotros hagamos, nuevos discípulos, nuevos seguidores, personas que viven conforme a Su Palabra. John Stott en su libro “El discípulo radical” dice: La mejor manera de concluir es escuchar y prestar atención a las palabras de Jesús en el aposento alto: “Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy” (Juan 13:13). Es fundamental en nuestro discipulado que no solo estemos decididos a dirigirnos a Jesús con títulos honrosos sino que sigamos Su enseñanza y obedezcamos Sus mandatos.
C. El discípulo refleja el carácter de Cristo (Gálatas 2:20).
III. ¿CÓMO HACER DISCÍPULOS? (Mateo 28:19).
A. Yendo (Romanos 10:14–15).
Lo primero que nos dice Mateo 28:19 es que tenemos que ir, no hay opción, debemos tomar acciones. El evangelismo no es opcional, no es una opción esperar a que la gente venga, todos tenemos que ir. Pablo se pregunta: ¿Cómo oirán sin haber quien les predique? Entonces afirma la acción “Hermosos son los pies de los que anuncian la paz” (Romanos 10:14–15). Aquí se nos demuestra que tenemos que ir, tenemos que caminar, tenemos que hacer que las cosas sucedan para compartir el evangelio; la pasividad no es una opción.
B. Bautizándolos (Romanos 6:3).
El bautismo más allá del acto físico de ser sumergidos en el agua, representa la muerte y nacimiento a una nueva vida en Cristo, por esta razón es que también forma parte de “hacer discípulos” (Romanos 6:3). La persona que se transforma en discípulo de Cristo es una persona que muere a su vieja vida y nace a una nueva, el discipulado tiene que ser transformador.
C. Enseñándoles a vivir como Jesús (Juan 14:23).
Una vida como Jesús, según sus mandamientos es lo que nos muestra quien realmente se ha convertido en discípulo, no solo en creyente, sino en una persona que ama a Jesús (Juan 14:23). Y, y aquí en este punto es cuando Cristo se vuelve a transformar en la esperanza de gloria para la vida de un nuevo cristiano.
Conclusión: Durante estos dos meses estuvimos hablando de que Cristo en nosotros es la esperanza de gloria: no sólo de una gloria futura, sino del reflejo de Él que los demás pueden ver en nosotros. Hay esperanza para la humanidad y vive dentro de ti y de mí; su nombre es Jesucristo de Nazaret.
Oración: Señor, ayúdame día a día a reflejar Tu amor al mundo, a reflejar Tu poder y misericordia; usa mi vida para impactar a todos los que me rodean. En el nombre de Jesús, amén.
Acción: Planear estrategias de evangelismo para las fechas especiales de lo que queda del año: Navidad, Reyes, comienzo de clases, etc. Dios te use poderosamente.







