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ESTUDIO PARA CÉLULAS

 

Lunes 25 de noviembre

TENEMOS QUE AMAR LA VERDAD

Lectura bíblica: Hechos 17:11

Para memorizar: "Compra la verdad, y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia".Proverbios 23:23

Introducción: Piensa que amar la verdad es amarlo a Jesús: cuando amamos lo que amamos lo hacemos parte de nuestra vida.

1. Los que aman la verdad estudian para aprender la verdad.

A. Hechos 17:11. 

Los oyentes de la ciudad de Berea son un ejemplo para nosotros. Ellos oían con atención y luego escudriñaban las Escrituras. Escudriñar del griego “anakrino” significa: investigar, interrogar, determinar. Ellos examinaron la exposición de Pablo y corroboraron que sus palabras estuviesen basadas en la verdad. ¡¿Cuántos de nosotros nos tomamos el tiempo para profundizar lo ya aprendido!?

B. Juan 8:32

Notemos que solo la verdad que llegamos a conocer es la que nos libera. Aquella verdad que está oculta a nuestros ojos nunca producirá para nosotros los efectivos resultados prometidos.

C. Proverbios 23:23 

Al igual que en el capítulo 4:5, el rey Salomón estimula a los aprendices a adquirir más sabiduría, más enseñanza y más inteligencia para así conocer la verdad. Para conocer la verdad hay que pagar un precio, hay que dedicar tiempo, y ser disciplinados en el estudio de la Palabra. La ilustración que nos presenta el proverbista es que la verdad es un bien tan preciado que no vale la pena canjearlo, o venderlo por nada en el mundo.

D. Dios quiere y requiere que todos aprendan la verdad.  

Para usar la Palabra de Verdad, debemos conocerla. Dios requiere que nos presentemos como obreros aprobados. 2Timoteo 2:15.  Pablo pone en alerta a su fiel discípulo del cuidado de la preparación de un obrero del Señor. Muchas veces la vergüenza no viene sin causa sino como consecuencia de la mala interpretación de las Escrituras. Nehemías 8:8 explica cómo Esdras y Nehemías con todo el pueblo leían el libro de la ley, pero no de manera liviana, sino que le ponían el sentido correcto.  

E. Hacer discípulos implica que los oyentes pueden aprender la verdad. Mateo 28:19-20. ¿Estamos dispuestos a cambiar nuestra creencia si el estudio cuidadoso y objetivo de las Escrituras nos obliga a cambiarla?

Aprender la verdad es igual a cambiar de manera positiva nuestro estilo de vida. Sin cambios evidentes ha fracasado el proceso de aprendizaje, sin aprendizaje no hay aprendices y sin aprendices no se levantarán nuevos discípulos.

 

2. Los que aman la verdad creen en la verdad

Si amo la verdad me determinaré a seguir sin quejas, aunque parezca más largo el camino para tener éxito. El que ama la verdad sabe que es una obligación en la vida. Esto hace que esté armado de la fe suficiente para enfrentar los desafíos mentirosos que el mundo opone. No le importa sufrir dolor, ni tener demoras en sus deseos personales, porque sabe que en un futuro mediato o inmediato se harán realidad.

 

3. Los que aman la verdad la reciben como la Palabra de Dios (1 Tesalonicenses 2:13).

Muchos han querido menospreciar la Palabra del Señor porque fue escrita por hombres, argumentando que son tan pecadores e imperfectos como todos los demás, pero la inspiración que desciende sobre el escritor o predicador de la Palabra lo reviste de una autoridad única. Los que son escépticos y quieren seguir en oscuridad la rechazarán, pero los que aman la verdad la reciben como si Dios mismo en persona les hablase.

 

4. Los que aman la verdad obedecen a la verdad

Los que aman la verdad saben que obedecer es mejor que los sacrificios y el prestar atención que la grosura de los carneros. (1Samuel 15:22). Parafraseando la frase de exhortación de Samuel a Saúl ante su desobediencia sería así: “Es mejor demostrar los cambios en las acciones, que engañarnos con promesas y alabanzas hipócritas”.

 

5. Los cristianos debemos siempre obedecer a la verdad (Gálatas 5:7).

A. No ser solamente oidores, sino hacedores de la palabra (Santiago 1:22-25). 

Aunque la frase: “Debemos siempre obedecer a la verdad”, aunque parezca difícil, no es imposible. Considerando Gálatas 5:7, más que el estorbo de los falsos maestros y de los que aman la mentira, la clave está en la seguridad de nuestra salvación y de la comunión que tengamos con el Espíritu Santo en relación a la Palabra.

B. Andar conforme a la verdad (3 Juan 4).

La verdad es un camino que hay que transitar, no importan las pruebas que tengamos que atravesar. Mucho más como creyentes tenemos ÉL CAMINO que es nuestro Señor Jesucristo. Esto es lo que los apóstoles llamaron “Andar en Él”.

 

6. Los que aman la verdad enseñan y defienden la verdad. 

Para explicar lo que significa está premisa debemos remontarnos a la enseñanza de Judas (el hermano de sangre de Jesús) cuando declara en su Epístola (Judas 3), que contendamos ardientemente por la fe de nuestra común salvación. Quien ama la verdad combate y pelea por ella.

 

Conclusión: Hoy más que nunca debemos oír, ser sensibles a la voz y verdad de Dios y defenderla con mansedumbre, no movernos de nuestras convicciones.

Para orar: Que seamos valientes defensores de la verdad.

Para hacer: ¿Estamos dispuestos a cambiar nuestra vida y actitudes si el estudio cuidadoso y objetivo de la Palabra nos obliga a cambiarla? Responde.

Lunes 2 de diciembre

 

QUÉ HACE LA PALABRA EN MI VIDA

 

Lectura Bíblica: Colosenses 1;15-17; Génesis 1:26-27

Para memorizar: Efesios 1:11

Introducción: La Palabra de Dios es el manual del Fabricante, del Creador de todas las cosas. Es necesario que nos dejemos guiar por Su Palabra y ponerla por obra. A lo largo de este tiempo hemos sido “sensibles a Su voz”, finalizando este año veamos lo que la Palabra produce en nuestras vidas.

 

  1. Me crea:

A. Dios nos creó a Su imagen y semejanza. Eres una obra de arte hecha a mano por Dios. No has sido fabricado en una línea de producción, ni ensamblado ni producido en cantidades industriales. Eres un diseño hecho a medida, una pieza original.

B. Hagamos al hombre a nuestra imagen: Cuando Dios decidió crearte, determinó exactamente lo que necesitarías para tu servicio singular. A esta combinación exclusiva de aptitudes se le llama moldear o dar forma.

C. ¿En qué sentido está hecho el hombre en la imagen de Dios? Génesis 1:26 declara que Dios creó al hombre a Su imagen. Ser hecho a la "imagen" o "semejanza" de Dios significa que Él nos hizo parecernos a Él en algunas formas, pero no en todas. No nos parecemos a Dios en el sentido de que Dios es de carne y hueso como lo somos nosotros, porque Dios es espíritu (Juan 4:24) y, por lo tanto, existe sin un cuerpo de carne y hueso. Una forma en que el cuerpo de Adán reflejó el de Dios es que fue creado con perfecta salud, sin pecado y sin sujeción a la muerte. Con la caída de la humanidad debido a la desobediencia de Adán y Eva, ese aspecto de nuestra semejanza con Dios terminó. El pecado entró al mundo y junto con él la enfermedad, las dolencias y la muerte. 

D. No es en un sentido físico o corporal. La frase "hecho a imagen de Dios" no se refiere a lo físico, sino a la parte inmaterial del hombre. A semejanza de Dios, el hombre tiene un alma / espíritu que nos separa de los animales y nos hace un poco más inferiores que la otra gloriosa creación de Dios, los ángeles (Hebreos 2: 7). Es nuestra naturaleza espiritual la que nos permite estar en comunión con Dios y hacernos semejantes a Él mental, moral y socialmente. No debemos malinterpretar esto y pensar que significa que somos como Él en el sentido de ser 'pequeños dioses', sino más bien que compartimos algunas de Sus características, aunque a una escala finita y limitada. 

E. Es más bien en un sentido espiritual y moral. Moralmente, antes de la caída de Adán y Eva en el pecado, el hombre era justo y moralmente perfecto. Toda la creación de Dios (incluida la humanidad) fue considerada por Él como "muy buena" (Génesis 1:31). Aunque ahora está manchada por el pecado, nuestra "brújula moral" es un vestigio de ese estado original de impecabilidad. Cada vez que una cultura de personas escribe leyes para proteger a los inocentes, y cada vez que rechazamos el mal o somos atraídos hacia el buen comportamiento, reflejamos la propia naturaleza moral que compartimos con Dios. 

F. Puso su vida en mí. Génesis 2:7

G. La naturaleza dual del hombre se indica aquí:

  1. fue hecho del polvo de la tierra,

  2. y del soplo de vida que respiró Dios en su ser.

 

2. Para Él. Colosenses 1:16

A. No fuiste creado para ti mismo. Dios deliberadamente te hizo y te formó para que le sirvieras de una manera que hace tu ministerio único. Dios no solo te formó antes que nacieras, sino que planeó cada día de tu vida para apoyar su progreso para formarte. Eso quiere decir que nada de lo que pasa en tu vida es irrelevante. Dios usa todo eso para formarte para que ministres a otros y para servirlo a Él.

B. Por eso no puedes tú decir para que fuiste creado. Es maravilloso saber que todas las cosas fueron creadas por Él. Pero aquí hay también otra verdad. Todas las cosas fueron creadas para Él. La vida es el espacio con el que contamos los seres humanos para proyectar nuestra existencia. El problema es que la mayoría de las personas en el planeta no saben para qué están aquí en la Tierra. Se dejan llevar por las circunstancias que les rodean y llegan a tomar decisiones que, antes de entender la razón de su existencia, les llevan a un estado permanente de confusión.

Sin embargo, vale la pena mencionar que Dios está muy interesado en que podamos conocer Sus propósitos que son mucho más grandes que la familia, profesión, trabajo y aun más que nuestros sueños y anhelos más deseados. “El plan de Dios para tu vida es perfecto”.

C. Solo Dios puede decirte eso. El apóstol Pablo declaraba con estas palabras a los Colosenses que todas las cosas creadas, especialmente la humanidad, encuentran la razón de su existencia en Dios y los propósitos que Él mismo designó. Para Pablo, el corazón de la existencia de todo ser humano es vivir en los propósitos que Dios que sabiamente diseñó para la plenitud y realización de todo ser humano. A través de este versículo, Dios quiere colocarnos en la posición correcta para entender y vivir en Sus propósitos.

 

Conclusión: La vida consiste en dejar que Dios te use para Sus propósitos, no en usarlo a Él para los tuyos. ¿Y cómo puedo descubrir cuál es Su propósito para mí?, te preguntarás, lee Efesios 1:11.

Para orar: Que vivamos siempre para Cristo.

Para hacer: Describa cuál crees que es el propósito de Dios para tu vida.  Compártelo.

 
 
 
 
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