ESTUDIO PARA CÉLULAS

 

 Lunes 25 de abril 

 

¿HABLO BIEN? 

 

Lucas 4:22 TLA: “Todos hablaban bien de Jesús, pues se admiraban de lo agradables que eran sus enseñanzas. La gente preguntaba: ¿No es éste el hijo de José?”. 

 

Para que se cumpla la Escritura en nuestras vidas una de las cosas que debemos preguntarnos es ¿Cómo hablo? ¿Mis palabras son confesiones de fe? ¿Recito algún versículo de la Palabra a diario? 

Cuantas preguntas de diagnóstico nos podemos hacer a nosotros mismos para comprobar si realmente nuestras palabras están sazonadas con la Palabra de Dios que es la espada del Espíritu. 

 

1. DAR TESTIMONIO A LOS DEMAS ME ABRE PUERTAS. Lucas 4:22 

A. Testimonio en palabras y hechos. 

B. Cuando contamos Sus maravillas el cielo nos respalda. 

 

La Biblia nos dice que en nuestra lengua está el poder de la vida y de la muerte, qué apropiado es que nos propongamos hablar bien, hacer declaraciones de fe. Que los demás puedan ver el cambio en nosotros, nuestro lenguaje debe glorificar a Dios 

 

2. LA GRACIA DE DIOS EN MIS LABIOS (Salmos 45:2). 

A. Me guía con las palabras apropiadas. 

B. Trae luz a aquellos que la reciben. 

 

La palabra “gracia” es de origen latín (gratia) que significa benevolencia, favor o beneficio que se recibe sin ningún tipo de merecimiento. 

Salmos 45:2: “Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la agracia se ha derramado en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.  Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y con tu majestad”. 

La gracia es un don que Dios nos regala, lo más hermoso que podemos declarar es que esa gracia está en nosotros y por ende abre puertas donde vayamos. Piensa por un momento cuantas puertas se abrirían si tan solo le pedimos al Espíritu Santo que derrame Su gracia y sabiduría sobre nosotros 

Tito 2:11-12  

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente. 

3. HABLO BIEN DE LA PALABRA (2 Timoteo 2:15). 

A. Mi boca está llena Su Palabra. 

B. No hay palabras negativas. 

C. Admiro Su Palabra. 

D. Pongo en práctica Su Palabra. 

 

Todos hablaban bien de Jesús, pues se admiraban de lo agradables que eran Sus enseñanzas. 

 La gente preguntaba: ¿No es este el hijo de José?  

 ¿Hablas bien de Jesús?  

 ¿Hablas conforme lo que la Palabra dice?  

 ¿Te admiras de la Palabra del Señor?  

 ¿La Palabra del Señor te ha cambiado?  

 ¿Te agrada que te hablen la Palabra de Dios?  

 ¿Y ya enseñado con la Palabra, la puedes hablar?  

 

Conclusión: Lo importante que es tener esa gracia de Dios en nuestros labios, que no sean palabras vacías, sino que vayan acompañada de testimonio y fe. 

Oración: Señor, dame esa gracia, toca mis labios y que a través de ello salgan buenas palabras, que pueda ser testimonio a los demás. 

Acción: Escribe el versículo Lucas 4:22 y decláralo sobre tu vida.  

Lunes 2 de mayo  

Tiempo de restitución  

“Yo les restituiré los años que comieron la oruga, el pulgón, el saltón y la langosta; mi gran ejército que envié contra ustedes”. Joel 2:25 (RVA2015)

 

Joel 2:21-27  

Estamos declarando que este es el Año de Jubileo, año de restitución, donde recuperaremos todo lo que el enemigo nos ha robado, todo lo que hemos perdido, quizás por causa de malas decisiones o por haber apartado nuestra mirada del Señor.  Este es año de recuperar lo perdido, año de gozarnos en todo lo bueno y nuevo que Dios nos dará.   

Es mi oración que podamos nacer a la realidad de la restitución, poder experimentar en nuestras vidas el poder de Dios obrando para bendición de cada uno de nosotros. Tal vez te encuentres viviendo un tiempo de desconcierto por todo lo que te tocó vivir, pero la Palabra del Señor, que es viva y eficaz quiere obrar en tu interior dándote seguridad de restitución.       

1. Restitución  

A. ¿Qué es la restitución?   

1. Concepto  

Quizá sea una de las palabras menos conocidas en la Biblia, pero al mismo tiempo es una de las más importantes. Se trata del verbo restituir, o de su variante, restitución. El diccionario dice que restituir es volver algo a quien lo tenía antes, y, restablecer o poner algo en el estado que antes tenía. Cuando se refiere a una persona significa volver al lugar de donde había salido, Jeremías 32:37 (RVA2015) dice:  he aquí que yo los reuniré de todos los países a los cuales los he expulsado en mi furor, con mi ira y con gran indignación. Los haré volver a este lugar y los haré habitar seguros. Y el vs 42 añade: Porque así ha dicho el SEÑOR: “Así como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que hablo acerca de ellos. Evidentemente, el Señor estaba dando promesas de restitución a Sus hijos, prometiendo devolver la tierra donde ellos vivían tras el exilio en Babilonia.  

En la Biblia, la restitución resulta necesaria cuando, injusta o accidentalmente, se ha despojado o dañado a alguna persona.   

De acuerdo con el Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, restitución es: “Devolución de algo que se posee injustamente. Es un deber de conciencia que queda en quien se ha apropiado de lo que no es suyo. Para recibir el perdón no basta que se arrepienta. Precisa restituir lo ajeno y reparar la injusticia cometida”. 

       

2. Antiguo Testamento  

Encontramos muchos ejemplos acerca de la importancia de la restitución.  Para el Señor es muy importante poder restituir el daño causado a un tercero por diferentes circunstancias, ya en la Biblia se le da verdadera importancia a través de las leyes. Encontramos ejemplos en Levítico 6:1-6: El Señor habla por medio  de Moisés, dando indicaciones precisas acerca de que debía pasar cuando uno con o sin intención dañara al prójimo, cuando alguien peque y cometa falta contra el Señor, engañando a su prójimo, por robo o jurando falsamente, este será culpable y deberá devolver lo que robó o lo que obtuvo por algún medio ilícito efectuando restitución de lo que había tomado y en algunos casos debía añadir a lo devuelto un porcentaje mayor en compensación (restitución) por el daño recibido.   

  

3. Nuevo Testamento  

Quizá el ejemplo más conocido es el de Zaqueo, Lucas 19:1-10 (NTV). Conocemos la historia de este cobrador de impuestos bastante deshonesto que se había enriquecido a causa de quedarse con dinero público de impuestos. Sabemos que cuando Jesús entró a Jericó una multitud se juntó para verlo pasar, Zaqueo era de baja estatura y para poder mirar a Jesús se subió a un árbol donde Jesús le dijo que él iba a su casa. Al llegar Jesús a la casa de Zaqueo ocurre algo muy interesante, Zaqueo se coloca en pie y declara: vs 8 Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos. Le devolveré (restitución) cuatro veces más. Zaqueo representa bien la conciencia y el espíritu de la restitución, con su arrepentimiento asume la responsabilidad de restituir a quienes ha dañado y/o despojado.   

  

B. Etimología  

1. Del hebreo Shalám que significa: reembolsar, remunerar, recompensar, premiar, devolver por completo; implica reparación del daño o herida.  Levítico 6:5 – Éxodo 22.1  

2. Del latín restitutĭo: Se trata del proceso y el resultado de restituir (poner algo en el estado en el cual se encontraba con anterioridad, regresar una cosa a su dueño, hacer que un individuo vuelva a su sitio de origen).  

3. Recuperar lo perdido. Cuando se habla de "restitución" en líneas generales, se habla de recuperar lo que se ha perdido, de volver a tener con uno lo que alguna vez fue nuestro. Joel 2:21-24 – Jeremías 32:42 .  

  

2. Como opera la restitución  

A. Por medio del Sacrificio de Jesús (Juan 10:10 RVA2015)   

La muerte de Jesús en la cruz del Calvario es el mayor acto de restitución sobre nuestras vidas. Cuando el Señor nos habla de lo que vino a hacer el enemigo, el diablo, lo llama el ladrón, para hurtar, matar y destruir, entendemos que su único objetivo es quitarnos por medio del pecado y de nuestras decisiones todo lo que originalmente Dios nos proveyó para que vivamos bien.  El enemigo nos roba, pero Cristo por medio de Su sacrificio en la Cruz nos devolvió todo lo que habíamos perdido, Él nos restituyó la salud, nos restituyó la economía, restituyó todo lo que habíamos perdido en nuestra relación familiar, quizá el negocio y hasta nuestra paz. Jesús declara que “el diablo vino a robar, pero Yo vine a traerles vida abundante”, Él vino a devolvernos por medio de Su sangre todo lo que el enemigo se había llevado. Hoy podemos estar confiados que al entrar en jubileo podamos recuperar lo perdido y obtener restitución de parte del Señor.  

  

B. El Señor restituye (Joel 2:25-26 RVA2015)   

La promesa de Dios es yo les restituiré… lo que comieron la oruga, el pulgón, el saltón y el revoltón. Cuando confiamos que será nuestro buen Padre Celestial aquel que nos hará restitución, podemos estar seguros de que ninguna cosa nos faltará, podemos estar seguros de que todo estará como cuando lo teníamos nosotros. El año del jubileo abre la oportunidad de ser restituidos, el Señor hará justicia por cada uno de nosotros, devolviéndonos todo lo que se comió ese gran ejército que vino para dañarnos en gran manera. Comeremos hasta saciarnos y alabaremos el nombre del Señor, porque Él hará maravillas entre nosotros y nunca más seremos avergonzados, la restitución será una realidad en nuestras vidas.   

Conclusión: El Señor quiere que este año podamos recuperar todo lo que hemos perdido, Él quiere que podamos disfrutar de Sus bendiciones, la restitución hace que disfrutemos de todos Sus beneficios.   

Oración: Padre, buscamos Tu presencia, entramos en un tiempo donde veremos restituidas todas las cosas, hoy declaro que lo que comió la oruga, el saltón y el revoltón es restituido por Tu poder. Te doy gracias por lo que estás haciendo en este Año de Jubileo, en el nombre de Jesús.   

Acción: Que esta semana puedas proclamar restitución en tu casa, compartiendo la Palabra que el Señor habló a tu corazón en tu tiempo de oración.   

Lunes 9 de mayo  

Acuérdate de mí  

Génesis 40:13 NTV  

Versículo clave: "De oídas había oído de ti pero ahora mis ojos te ven". Job 42:5 (RVA2015)   

Estamos aprendiendo durante estos estudios que vamos transitando el año de Jubileo, año de restitución, donde Dios traerá de vuelta todo aquello que hemos perdido o nos ha sido quitado. Yo lo creo, ¿y tú?  

En Génesis 40:13 de la Versión Reina Valera 1960 dice “Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras copero”.  

1. Restitución - Génesis caps. 37, 39, 40, 41.  

 

A. ¿Para quién es? Es para todos:  Dios quiere bendecirnos a todos, no quiere que tengamos necesidades, pero no todos estamos dispuestos a pasar por el proceso de madurez hasta recibir la restitución, por eso entendemos que debemos ser como:   

B. Los que le buscan. Génesis 39:2 “Más Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.”    

Aunque la Biblia no especifica que José oraba, sí nos aclara que Dios estaba con él; su padre Jacob le enseñó acerca de Dios y Dios le revelaba a través de los sueños el propósito que tenía para su vida, pero todavía no se le había revelado como Su Padre. Sólo lo conocía de oídas, como Job (42:5) “Hasta ahora solo había oído de ti, pero ahora te he visto con mis propios ojos.”  

C. Los que se dejan moldear. Génesis 37:23-24, 27 y 28  

Dice la Biblia que cuando José llegó, sus hermanos le quitaron su túnica de colores y lo tiraron en una cisterna vacía. Al llegar unos mercaderes israelitas lo vendieron por unas veinte monedas de plata, el precio que se vendía a un esclavo. Pasó de ser el favorito del padre a ser un esclavo en tierra de Egipto donde se le robó su identidad, su personalidad, sin derechos de vivir en libertad.  

Aunque José había recibido en sueño el propósito divino, su corazón no era el correcto y debía ser moldeado por Dios, porque había mucho orgullo en su corazón.  

Era el favorito de su padre y sus hermanos no lo querían por las actitudes que él tenía. A ninguno de nosotros nos gusta pasar por este tiempo donde para moldearnos, Dios usa a quienes no nos quieren para limpiarnos.    

D. Los que soportan el tiempo de prueba. Génesis 39:9  

Cuando los mercaderes ismaelitas llevaron a José a Egipto, lo vendieron a Potifar, un capitán de la guardia del faraón rey de Egipto y Dios estaba con José, por eso tenía éxito en todo mientras servía en la casa de su amo egipcio.  

A pesar de estar como esclavo en otra tierra José no dejó de buscar a Dios, aún en medio de la injusticia que estaba viviendo no dejó de servir con éxito y Potifar se dio cuenta que Dios estaba con José.   

José soportó la prueba de salir de su tierra, de salir de la protección de su padre Jacob, el dolor de ser vendido por sus hermanos como un esclavo, y soportó la tentación de dormir con la esposa de Potifar; porque sabía que era cometer pecado contra Dios. Y fue llevado a la cárcel acusado injustamente.  

En lugar de quejarse en contra de Dios, José obedecía los mandatos divinos, sabía que solo contaba con la ayuda y protección del Padre celestial.  

E. Los que esperan en Dios. Génesis 41:1; 12-14  

¡En la era de lo instantáneo, como nos cuesta esperar!! Todos queremos que Dios haga ahora, que me restituya ahora, que me devuelva todo ahora, quiero ver los cambios ahora.  

Pero dice la Palabra de Dios en 2 Pedro 3:8 “Más, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”; sus tiempos, no son iguales a los nuestros.  

Isaías 40:31 dice: “los que esperan a Jehová, tendrán nuevas fuerzas” . 

José estuvo preso injustamente y después de dos años, el faraón tuvo un sueño y el copero se acordó que en la cárcel estaba un joven que le reveló su sueño. Cuantas veces le dijimos al Señor “Acuérdate de mí”, de mi clamor, de mi petición. A Dios nada se le pasa por alto, no se olvida de nosotros, solo espera que nosotros nos acordemos de buscarlo de todo corazón y a su tiempo responderá.  

F. Los que tienen un corazón humilde. Génesis 41:16    

1 Crónicas 28:9 …” porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; más si lo dejares, él te desechará para siempre”.  

Nadie conoce tu corazón mejor que tu fabricante, tu padre celestial, quien te formó con sus propias manos, Él sabe cuánto hay de Su presencia y cuánto hay de tu naturaleza.   

José tenía el sueño de lo que Dios haría en su vida, pero para alcanzarlo, primero tenía que quebrantar su corazón.   

Gen 41: 16 recién ahora entiende que no es por su sabiduría natural, sino que era Dios trayendo la revelación.  

  

2. Dios restituye:  

A. Cuando estás listo para recibirla. Génesis 41:1  

El tiempo para recibir la restitución depende de nosotros, necesitamos estar listos en nuestro espíritu para que Dios obre.  

José salió de su casa, pasó por una cisterna y luego fue llevado como esclavo, preso injustamente y dos años pasaron dentro de la cárcel, hasta que Dios lo llevó al palacio, como el segundo al mando, después de faraón.  

 José tenía 30 años cuando fue nombrado gobernador de Egipto, recién ahí estaba listo para ser usado por Dios.  

Génesis 41:38 NTV “¿Faraón preguntó, acaso encontraremos a alguien como este hombre, tan claramente lleno del espíritu de Dios?”.  

 B. Para bendecir a otros.  

 Génesis 41:13 “y todo sucedió tal como él lo había predicho. Yo fui restituido a mi puesto de copero…”.  

Dios usó a José primero para bendecir a otros, en este caso al copero del rey. Y este copero se acordó de José y Dios lo usó para sacarlo de la cárcel.  

Lo segundo, es que Dios lo usó a José para salvar a toda la nación de Israel para que no muriera de hambre.  

Cuando nos disponemos a ser usados por Dios para bendecir a otros, estamos listos para recibir la restitución de parte de Dios. Cuando nuestras manos se abren para dar a otros sin importar nuestra condición, están abiertas para recibir la restitución.  

Conclusión: Todos anhelamos recibir ya la restitución, pero necesitamos que Dios sea el primero y el último en nuestras vidas para que se cumpla Su propósito.  

Oración: Señor, te pido perdón por conocerte de oídas, hoy me acerco a Ti para que me reveles mis errores y así cambiar para poder recibir Tu restitución en cada área de mi vida, amén.    

Acción: Evaluar mis actitudes y cambiarlas para que puedan ver en mí a Cristo manifestado en obras.   

  

 

Lunes 16 de mayo  

Recuperarás todo lo que te han quitado  

1 Samuel 30:1-19 (NTV)  

Versículo clave:  "y David le preguntó al Señor: —¿Debo perseguir a esta banda de saqueadores? ¿Los atraparé?

Y el Señor le dijo: —Sí, persíguelos. Recuperarás todo lo que te han quitado.  1 Samuel 30:8  (NTV)   

Qué momento tan difícil vivió David cuando al regresar junto a su ejército descubrió que su ciudad había sido saqueada y quemada por sus enemigos, sus mujeres y sus hijos eran parte del botín, al ver esto David y todos los hombres lloraron sin consuelo, en medio de esta gran dificultad, Dios se ocupó de restituirles todas las cosas.    

Estamos transitando el año de jubileo y en este año veremos el poder de la mano del Señor obrando de una manera sobrenatural, declaramos en este tiempo que recuperaremos todo lo que nos han quitado, en el nombre de Jesús.  

1. David encontró fuerzas en el Señor 1 Samuel 30:6c   

A. Cuando todo parece perdido  

La realidad del momento que David estaba viviendo no era muy positiva, al regresar y descubrir que todo lo que tenían había sido saqueado y quemado produjo en los hombres una reacción negativa, su moral había bajado y el dolor por la situación los hizo llorar hasta el cansancio, la reacción negativa de los hombres de David fue tal que hasta hablaron de apedrearlo por causa de su gran pérdida.   

Pero en medio de las dificultades que el mundo nos presente, debemos tener la certeza que el Señor siempre estará con nosotros, en medio de las tormentas de la vida, el poder sobrenatural del Señor estará disponible para darnos una salida, Jesús dijo que en el mundo tendremos problemas, dificultades que deberemos atravesar, pero necesitamos confiar, porque él venció al mundo. (Juan 16.33)   

Nunca dejes que la adversidad te desanime, quizá estos tiempos de pandemia, la cuarentena y los problemas vividos te hundieron en la angustia, la depresión y el desánimo, frente a todo eso David encontró fuerzas en el Señor su Dios. ¿cómo están tus fuerzas hoy? Fortalécete en el Señor tu Dios, recibe las fuerzas sobrenaturales que te llevarán a avanzar y recuperar todo lo que te han quitado.  

B. Consultó al Señor  

En medio de tanto dolor y desconcierto, David tomó la decisión de consultar al Señor, 1 Samuel 30.7 David le pidió al sacerdote Abiatar que le trajese el efod para consultar a Dios, en medio de las peores tormentas, en medio de los momentos donde parece que todo está perdido, nunca dejes de consultar al Señor, David halló fuerzas y dirección en el Señor, Él es quien guía nuestros pasos para no caer, Él es quien nos lleva de victoria en victoria y poder en poder en Su poderoso nombre.  

 

2. Recuperarás todo. 1 Samuel 30:8b  

A. Ponte en marcha  

Estamos en un tiempo de decisiones, tal vez tu pregunta sea ¿qué debo hacer?, si hoy estás en medio del valle de la decisión y no sabes qué camino debes tomar, pregúntale al Señor: ¿qué debo hacer? ¿perseguiré a los enemigos? ¿recuperaré lo que me han robado?   

Haz esta declaración: “hoy es tiempo de restitución, es tiempo de recuperar lo perdido”  

Cada vez que le hagas una pregunta al Señor, nunca te dejará sin respuesta y esta oportunidad no fue la excepción, Dios tenía una respuesta para David, él le dijo, ponte en marcha, si leemos la última parte del versículo 8 encontramos la respuesta del Señor a David: “Sí, persíguelos. Recuperarás todo lo que te han quitado”. No sé qué clase de pérdida tuviste que atravesar en este tiempo, quizá perdiste bienes, el trabajo o tu negocio se fundió, tal vez perdiste la paz, la armonía de tu hogar terminó por romperse y hoy te das cuenta que cada día en tu casa hay un nuevo conflicto. La Biblia nos enseña en Juan 10:10 (NTV): “que el propósito del ladrón en robar y matar y destruir” el enemigo de nuestras vidas tiene como único objetivo el hacer que a nosotros siempre nos vaya mal, pero Jesús nos dice: “mi propósito es darles vida plena y abundante”. Mientras que el plan del enemigo es que nosotros perdamos todo, el propósito del Señor es que podamos disfrutar de todas las cosas que Él preparó de antemano para que las disfrutemos en planitud. ¿Qué cosas te ha robado el enemigo? ¿La paz, el deseo de adorar y congregarte, la salud? Tal vez con la muerte inesperada de un ser querido el enemigo mató tus sueños, todos tus planes y proyectos fueron destruidos, pero este es el día cuando el Señor te está diciendo “persíguelos, recuperarás todo lo que te han quitado”.    

B. Si Dios lo dice  

 Hoy hay una promesa de parte de Dios, solo resta que te levantes y te pongas en acción con la certeza de que, si Dios lo dice y yo lo creo, Él lo hará. Cuando Dios da un decreto solo tenemos que confiar sabiendo que no habrá otro resultado que alcanzar la victoria. Dios es un Dios de pactos, que cumple Sus promesas y Sus palabras, nunca te avergonzará ni te desamparará, créele al Señor y recuperarás todo lo que te han quitado.   

3. Restitución completa 1 Samuel 30:19  

A. Él es nuestro guardador  

En Génesis 15:1 Dios le dice a Abraham “No temas, yo te protegeré...”  ¿Quién protege tu vida? Cuando tenemos nuestra confianza en el Señor y entendemos que es el Señor el único que nos puede librar de la peste destructora, que nos libra de todo aquel que se nos acerca para hacernos daño, sabremos que, aunque estemos pasando por valles de sombra y de muerte no tendremos necesidad de tener temor, porque seremos alentados por su vara y su cayado, ningún enemigo que nos rodee podrá hacernos frente, Él es nuestro guardador, hoy podemos ver como la promesa del Señor se cumple cada día en nuestras vidas, David tuvo que enfrentar un momento muy difícil en su vida, pero ahí estaba el Señor guardando su vida y recompensando su fe y obediencia.   

Él se lanzó a perseguir a sus enemigos, los alcanzó y vio el resultado.  

B. La promesa se cumple  

Todo lo que Dios promete, Él lo cumple, vs 18 dice “Así que David recuperó todo lo que los amalecitas habían tomado y rescató a sus dos esposas”. El Señor le dijo persigue a los amalecitas porque los vas a alcanzar y recuperarás todo lo que te han quitado, cuando aprendemos a pararnos en las promesas del Señor y ponemos nuestra fe en acción vemos los resultados de cada palabra.  

La restitución es total, Dios no hace las cosas a medias, Él no es incompleto, todo lo que dice lo cumple y por eso podemos leer en el vs 19 que “no faltaba nada”, no solo que no faltaba nada de todo lo que les habían quitado, sino que continúa dando detalles, “fuera grande o pequeño, hijo o hija, ni ninguna otra cosa que se habían llevado. David regresó con todo”.   

Hoy declaro: Este es el año cuando Dios quiere producir una restitución total sobre tu vida, que no te falta nada de lo que te han quitado, Él tiene el poder y Él lo hará, el Señor es quien cumple Sus promesas, tomate de Su mano y vivirás un tiempo de restitución.  

Conclusión: En medio de las dificultades, cuando parece que el enemigo nos ha robado todo, el Señor es quien restituye, solo en Él podemos confiar sabiendo que, aunque la noche esté oscura, al poner tu confianza en el Señor verás cómo recuperas todo lo que te han quitado.  

Oración: Gracias, Señor, porque en medio de las dificultades, cuando el enemigo se hace fuerte para quitarme lo que es mío, Tú acudes en mi ayuda y me das fuerza en la debilidad. Gracias, Señor, porque puedo ver Tu amor y fidelidad, en el nombre de Jesús.    

Acción: Proclamemos el jubileo, el año agradable y del favor del Señor a todos nuestros familiares y amigos.    

  

 

Lunes 23 de mayo  

¿Cómo obtengo la restitución en mi vida?  

San Lucas 10:19 (NTV) “miren, les doy autoridad sobre todos los poderes del enemigo, pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño”.   

Versículo clave: San Juan 10.10 (NTV) "El propósito del ladrón es robar y matar y destruir, mi propósito es darles una vida plena y abundante".  

La llamada “ley de restitución” fue una de las instrucciones que Dios le dio a Israel, la cual trataba acerca de cómo manejar las situaciones de aquellos que habían sido robados o habían padecido alguna pérdida injustamente.  

 

1. Toda ley fue dada por Dios: Deuteronomio 30:15-16 “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella”.  

Para:  

A. Aplicarla en la vida diaria: Dios siempre quiere que vivamos bendecidos, que no tomemos como algo normal el hecho de perder, que nos roben, dejar que las cosas sucedan y no hagamos nada al respecto. Nuestro Padre celestial tiene todos los tesoros de su reino para darnos a Sus hijos y desea que lo disfrutemos y no perdamos, sino que lo recuperemos.  

Dios quiere que reclamemos que se cumpla esta ley de restitución en todas las áreas de nuestras vidas y familia, así como se cumplía en la antigüedad.  

B. Como instrucción para el pueblo de Israel: Éxodo 22:1,3-6,14   

En el Antiguo Testamento los israelitas estaban bajo la ley que especificaba la restitución en varias circunstancias. Si un hombre roba un buey o una oveja y lo sacrificaba o vendía, debía devolver cinco cabezas de buey o cuatro cabezas de ovejas por cada animal robado. El ladrón debía hacer restitución, pero si no tenía nada, debía ser vendido para pagar su robo. Levítico 6:2-5 cubre otras situaciones en las que restaura la propiedad robada, más la quinta parte de su valor. La restitución se hace al propietario de la propiedad y la compensación debía ir acompañada de una ofrenda de culpa al Señor. La ley mosaica, protegió a las víctimas de robo, extorsión, fraude y negligencia al exigir a las partes ofensivas que restituyan. El monto varió entre el 100 al 500% de la pérdida. La restitución se haría el mismo día en que el culpable presentara su sacrificio ante el Señor, lo que implica que reparar el daño al prójimo es tan importante como hacer la paz con Dios.  

C. Es un ejemplo e instrucción para nosotros hoy:  1Corintios 10:11 “Esas cosas les sucedieron a ellos como ejemplo para nosotros. Se pusieron por escrito para que nos sirvieran de advertencia a los que vivimos en el fin de los tiempos”.  

Toda la Palabra de Dios nos enseña a no perder y a no robar a otros. En estos tiempos de ver tantos actos de violencia, arrebatos, asesinatos, fraudes y robos, si estaría vigente esta ley en nuestra época, no estaríamos viviendo lo que vemos hoy en nuestro país.  

Pero nosotros, como hijos de Dios necesitamos marcar un precedente, si hemos pecado contra alguien, antes de llevar nuestra ofrenda a Dios debemos restituir nuestras ofensas. Debemos tener un corazón limpio delante de Dios a través de soltar el perdón a quienes nos han lastimado y saber perdonar a aquellos que nos han ofendido. Para que nuestro corazón esté vacío de todo resentimiento y dolor y listo para abrir la puerta a la restitución.  

2. Dios no causa o promueve las pérdidas:   

Creemos que Dios es quien nos quita las cosas, como una manera de castigo, pero la realidad es que Dios es el creador y dador de nuestras bendiciones. Lucas 12:32 “No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino”.  

A. Él instauró la ley para que seas restituido. Isaías 1:17 “aprended a hacer el bien, buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda”.  Dios quiere devolverte todo lo que perdiste.   

B. Quiere que identifiques al ladrón. 2 Corintios 11:14 “...porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”.  

Cuando comenzamos a ver cuántas cosas hemos perdido, nos damos cuenta que algo no funciona bien en nuestras vidas. Allí es cuando debemos evaluar cuanto espacio le damos a Dios en nuestro diario vivir y cuanto de lo secular entra en nuestra casa, mente y corazón. Quizás estamos tan atareados con actividades que nos separan de Dios, que nos olvidamos de darle el primer lugar y en esa brecha es por donde el diablo entra a robar.  

 

3. En la antigüedad para poder recibir el beneficio de la ley, era necesario encontrar al ladrón.  Éxodo 22:2, 4, 7  

A. Identificarlo. San Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Es importante conocer al ladrón, para cerrar todas las puertas que hemos abierto y no permitirle que vuelva a entrar. Quizás el ladrón es nuestro carácter, actitudes, o pequeñas zorras que se esconden en los rincones y destruyen lo que venimos sembrando a lo largo de nuestra vida.  

B. Conocer cómo opera. 2 Corintios 2:11 “para que satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones”.  

Es bueno recordar que el diablo usa a personas, situaciones, confusiones y como es el padre de las mentiras, confunde la mente para traer peleas y discusiones entre la familia. Trae palabras de mentira a la mente, queriendo poner dudas sobre el amor y protección de Dios, pero necesitamos reconocer que debemos echarlo fuera y huirá de nosotros.  

C.  Pelear con las armas más poderosas que tenemos. Efesios 6:1-18 Debemos tomar toda la armadura de Dios para pelear en contra del diablo. Fortalecernos en el Señor y en el poder de Su fuerza, para poder estar firmes contra las acechanzas del diablo. Para cerrar todas las puertas que hemos abierto y pelear con la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios y vestidos con toda la armadura espiritual.  

¡¡Tomemos autoridad en el Espíritu y reclamemos todo lo que el diablo nos ha robado, en este año de restitución!!  

Conclusión: Para recibir la restitución que tanto anhelas, necesitas identificar al ladrón que se robó todo aquello que por años trabajaste y hoy seguís sufriendo esa pérdida. Necesitas tomar las armas correctas para levantarte a pelear.  

Oración: Señor, ayúdame a reconocer al enemigo que tanto me robó y dame las fuerzas para pelear sin desmayar.  

Acción: Recuerda cual era tu tiempo de mayor alegría y escribe que cosas dejaste de hacer y por qué las dejaste.   

  

 

Lunes 30 de mayo  

Restitución Total   

Marcos 10:29-30 (RVA2015)  

Versículo clave:  "Así dice el Señor: Tal como traje esta gran calamidad sobre este pueblo, yo mismo voy a traer sobre ellos todo el bien que les he prometido". Jeremías 32:42 (NVI)  

Finalizando el mes de mayo creemos que el Señor ministró tu corazón y trajo revelación al entender la verdad acerca de la restitución. Muchos piensan que la restitución solamente opera en lo material, pero en este día queremos aprender que Dios nos quiere restituir en diferentes áreas, este año declaramos que seremos restituidos totalmente. Disfrutemos de la restitución total.   

Restitución total:

1. Tu nombre (Daniel 1:7-8a).  

El mundo quiere cambiar tu nombre, el Señor te restituye la identidad, la sangre de Cristo derramada de su rostro restaura tu identidad de hijo de Dios.   

Cuando Daniel y sus tres amigos fueron llevados a Babilonia experimentaron varios cambios, ellos siendo jóvenes tuvieron que cambiar de lugar de residencia, tuvieron que aprender una lengua desconocida y fueron inmersos en una cultura totalmente ajena a la que ellos conocían, hoy el mundo está cambiando y lamentablemente no siempre estos cambios vienen a ser positivos, estos cuatro jóvenes tenían nombres hebreos los cuales tenían significados espirituales muy poderosos, sin embargo la cultura babilónica decidió cambiarles su identidad, a Daniel lo llamaron Beltsasar, a Ananias, Sadrac, a Misael, Mesac y a Azarías Abed-nego.  

Cada uno de nosotros tenemos una identidad única, la que el Señor nos dio desde el momento que fuimos formados en el vientre de nuestras madres, ahí el Señor vio nuestro embrión y nos formó con todas nuestras partes colocando identidad en nosotros, hoy el sistema de este mundo ha confundido la identidad de muchos haciendo que vivan una vida confundida, pero Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida del rey, se propuso guardar su corazón de toda confusión. Hoy el Señor restaura tu identidad te pone nombre y declara que le perteneces. Isaías 43.1 (NTV) Pero ahora, oh Jacob, escucha al Señor, quien te creó. Oh Israel, el que te formó dice: «No tengas miedo, porque he pagado tu rescate; te he llamado por tu nombre; eres mío.  

2. Tu vida familiar 1 Samuel 1:2, 11, 20  

Por años Satanás le había robado su descendencia a Ana haciendo que ella no pueda tener hijos. Dios la bendijo con la vida de Samuel y con cinco hijos más, y así le restituyó la familia que Él había planificado para ella.  

Ana tuvo que enfrentar una etapa difícil de su vida, un tiempo donde pudo darse por vencida ya que no obtenía la bendición de tener un hijo, vivió años de aflicción por causa de su esterilidad y aun la burla de la otra esposa de Elcana, pero Dios, a quien nunca se le escapa nada tuvo en cuenta la condición de su hija y le restituyó su familia.    

Quizá hoy estés pasando una situación similar a la de Ana, tu familia está en crisis, tu matrimonio parece que está sentenciado a terminar, el enemigo trajo enfermedad, muerte, desunión. El Señor tiene poder para hacer un milagro, solo Él puede volver al original todo lo que perdió el rumbo, hoy el Señor establece un antes y un después en tu vida familiar y se produce el milagro de la restitución.     

3. Tu autoridad (Génesis 41:41-44; 2 Samuel 15:13-14; 2 Samuel 19:14-15a ). 

José y David tuvieron que enfrentar situaciones difíciles en sus vidas. José fue vendido como esclavo, David tuvo que enfrentar la traición de su propio hijo, pero el Señor los restituyó dándoles autoridad.   

José fue un joven soñador, Dios le mostró donde lo quería llevar, recordarás cuando en su sueño el sol, la luna y once estrellas se inclinaban delante de él, este sueño provocó gran enojo entre sus hermanos. Ellos tomaron la decisión de matarlo, pero Rubén, su hermano mayor, se compadeció de él y lo arrojaron a una cisterna vacía a fin de venderlo como esclavo. Una vez vendido fue a la casa de un general egipcio como esclavo, pero la mano del Señor estaba sobre José y todo lo que él tocaba prosperaba. Aunque tuvo que pasar por otras situaciones muy desagradables, un día, el Señor restauró su autoridad colocándolo como el segundo en autoridad detrás de Faraón, todo el reino era manejado por él. Puede ser que pasemos por momentos donde pensemos que todo está perdido, donde pensemos que se nos terminó el tiempo y que nunca lograremos alcanzar lo que el Señor nos mostró, Dios, dice la Palabra, no es hombre para mentir, ni hijo de hombre para arrepentirse, si Él te ha hecho una promesa, espera, a su tiempo llegará. José experimentó la restitución en su autoridad.  

David, quien era rey de Israel, tuvo que huir porque su hijo Absalón en cierta manera le había arrebatado el reino, luego de huir y presenciar como todo lo que había logrado edificar de desvanecía, Dios permitió a David recuperar el trono haciendo así restitución de su autoridad.   

4. Tu vida emocional y sentimental (2 Samuel 9:7; Mateo 8:1-3; Juan 8:4-11).  

Tres ejemplos de cómo opera la restitución del Señor en la vida emocional y sentimental, Mefi Boset; el leproso sanado por Jesús y la mujer adúltera.   

Mefi-boset: el hijo de Jonatán, quien por un accidente cuando murió su padre y su abuelo quedó lisiado de sus pies, terminó viviendo en Lo-debar, una tierra lejana, seca y árida, escondido por temor de que el rey lo buscara para matarlo.   

Sin embargo, David al preguntar si había quedado alguien al que hacerle justicia de la casa de Saúl ahí fue cuando apareció el nombre de este nieto de Saúl, al que David mandó a llamar. Notemos qué interesante la respuesta de Mefi-boset al hablar con David, ya que él se refirió a sí mismo como un perro muerto. Cuantas veces tenemos tan dañada la estima personal que pensamos que ni siquiera somos merecedores de la gracia del Señor, si alguna vez pensaste que no valías, o que tu vida no tenía sentido, te invito a que puedas hoy derramar tu corazón delante de Dios, el cual restaura y libera el corazón herido.   

El leproso sanado por Jesús: cuenta la Palabra que se acercó un leproso el cual postrándose delante del Señor le dijo “si quieres, puedes sanarme” y dejarme limpio. La lepra, una enfermedad que no solo era incurable, sino ritualmente aquel que se contagiaba era considerado impuro, tenía que vivir solo, fuera del campamento y no podía tener más contacto con nadie ya que su enfermedad era altamente contagiosa. Si caminaba por las calles, debía gritar, ¡soy inmundo, soy inmundo!, imagina la humillación, la vergüenza pública y el desprecio de aquellos que estaban cerca de él.  

Jesús, dice la Palabra, estaba enseñando acerca del reino de Dios y este hombre, inmundo, impuro para la ley judía, se le acerca, sabiendo que ahí estaba la respuesta a su necesidad, y al postrarse delante de Él le ruega que lo deje limpio de su lepra. Jesús, haciendo algo que estaba prohibido, extendió Su mano, lo tocó y dijo una palabra poderosa “quiero”. Jesús sanó su cuerpo, pero también su corazón.  

La mujer adúltera: Nos relata la historia que le trajeron a Jesús una mujer que fue hallada en el acto del adulterio, así como fue descubierta se la trajeron. Piensa en esa escena, un montón de hombres enojados, tratando de matar a esta mujer que, estaba haciendo algo que la ley prohibía, sin ánimo de justificarla, Jesús asintió con la sentencia, apedrearla, pero la condición que puso fue que le podían arrojar piedras aquellos que estaban libres pecado. Uno a uno se fue retirando soltando la piedra sin poder ejecutar el plan que tenían entre manos. Jesús la miró y le preguntó “¿dónde están los que te condenan?” Y añadió: “vete y no vuelvas a cometer este pecado”.  

Mefi-boset, el hombre leproso y la mujer adúltera fueron restituidos, cada uno en el área que necesitaba: las emociones, los sentimientos, la estima, el corazón desahuciado, todo fue restituido por Dios. No importa tu condición, Jesús dijo: “el que viene a mí no le echo fuera” (juan 6:37).    

5. Tu economía (Job 42:10)  

Recibió el doble de todo lo que había perdido.   

Job, un hombre recto y temeroso de Dios, es puesto a prueba, él tenía siete hijos y mucha riqueza. Job era guardado por el Señor.  

Job sacrificaba cada día en nombre de sus siete hijos y tres hijas, lo hacía por si ellos, en las fiestas que organizaban por turnos cada noche, habrían pecado. Cierto día, perdió todo, los diez hijos murieron, perdió los animales y todo cuanto poseía. Conocemos la frase de Job: “Dios dio, Dios quitó, alabado sea el Señor”.  

Por causa de su fidelidad, Dios actuó en restitución sobre la vida de Job, porque a pesar de haber estado en condiciones sumamente deplorables en su cuerpo y salud y a pesar de perder todo nunca maldijo al Señor, se mantuvo fiel, adorando al creador de todas las cosas.   

El capítulo 42 es todo un himno recitado por Job. Él dice: “sé que todo lo puedes y que no puedo esconder de ti mis pensamientos”, “hablaba lo que no entendía y solo te conocía de oídas”, “pero ahora mis ojos pueden verte”. Conocer a Dios fua la clave para experimentar la restitución en todas las áreas de su vida y llegó a ser restituido al doble de lo que tenía en su economía, Job 42.:0 dice que el Señor le dio, le restituyó el doble de todo lo que tenía.   

Si tal vez, hoy estás pasando por un momento muy similar, prepara tu vida para recibir todo lo bueno, lo nuevo y lo mejor que Dios tiene preparado para vos en este día, en el Nombre de Jesús.  

Conclusión: No hay dudas que Dios siempre quiere el bien para Sus hijos, Él es bueno y está en control de todas las cosas, aun cuando la noche oscura esté y la tormenta sea recia podemos estar seguros que nada ni nadie nos podrá apartar de las bondades de nuestro Señor. Disfrutemos este año donde el buen Padre celestial quiere restituirnos en todas las áreas de nuestras vidas.  

Oración: Gracias, Señor, porque Tú siempre estás al pendiente de mis necesidades, a cada instante puedo estar confiado porque sé que este año, Año de Jubileo, año de restitución, veré Tu mano poderosa obrando en favor de los que te amamos. Te doy toda la gloria y toda la honra.   

Acción: No dejes de compartir el testimonio de cómo el Señor te restituyó en algún área de tu vida. Tu testimonio hace que muchos puedan creer y nazcan a novedad de vida.