ESTUDIO PARA CÉLULAS

 

LUNES 3 DE AGOSTO

EL PODER CURATIVO DEL AMOR

1 Corintios 8:1 “El conocimiento envanece, pero el amor edifica”.  

2 Samuel 9:3 “El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies”.  

2 Samuel 9: 1-13; 4: 4

INTRODUCCIÓN: El amor de nuestro Padre es maravilloso, y nos despierta a un nuevo tiempo de aceptación y entrega. Haciendo nuevas todas las cosas, experimentando la restauración integral que nos permite vivir en Su plenitud.

Las circunstancias de la vida muchas veces nos llevan a vivir en lugares desérticos, en soledad y sin esperanza. Pero el amor de Dios no tiene límites y siempre nos atrae hacia Él, a pesar de no merecerlo, y de no poder hacerlo por nuestros propios medios. Su amor es acción. La vida de Mefi-boset es un reflejo de ello.

1. TENEMOS UN PADRE MISERICORDIOSO. (Hebreos 4:16).

Dios es un Padre que nos ama con amor eterno y extiende Su misericordia cada día. Podemos presentarnos con franqueza, confiadamente ante el trono de la gracia y no de castigo, para obtener misericordia por lo pasado y gracia para hoy y mañana. ¡Nuestro Padre se deleita siendo misericordioso!

A. David hizo misericordia. Hizo memoria del pacto. Vs 1.

En el relato de esta historia podemos ver que David hace memoria de un pacto que había hecho con Jonatán, hijo de Saúl, padre de Mefi-boset. Cumpliría entonces el acuerdo de amistad apelando al amor por su amigo y a la misericordia para con el único descendiente de su familia.

B. Mandó a llamar a Mefi-boset quien se encontraba lejos. Vs 4-5.

Habla con Siba para saber adónde se encontraba este hijo de Jonatán. Envió a este siervo a ese lugar para que busque y traiga a este joven. Dios siempre envía a alguien para que nos acerque a Él; Siba puede representar aquí al Espíritu Santo y también a esas personas que, guiadas por Él, nos hablan del Señor y nos llevan a Su casa. 

 

C. No tuvo en cuenta la condición ni las imperfecciones.

Cuando David manda a buscar a Mefi-boset, no tuvo en cuenta la discapacidad, ni el lugar donde vivía ni de quienes se rodeaba. “Lodebar” era un sitio desértico (significa: “sin pastura”) probablemente pobre (la sociedad era agrícola), donde el ganado no tenía qué comer, era un sitio muy pobre.  Sin embargo, eso no fue un impedimento para la restauración. Nuestro valor y estima no se encuentran en lo externo, sino en saber en nuestros corazones quiénes somos en Cristo.

Lo mismo hace Dios con nosotros: no repara en nuestras imperfecciones, en el pasado y todo lo que eso conlleva porque nos ama y Su plan divino es cambiarnos y restaurarnos. Nuestras imperfecciones no detienen el plan del Señor. Él va más allá; Juan 15:16 relata que Él nos eligió a nosotros, y no nosotros a Él.

2. DEBEMOS ACEPTAR SU AMOR RESTAURADOR. v7

A. Relación diaria con el rey. vs 7, 10b y 13. Intimidad.

La indicación de David no solo fue que Mefi-boset venga a su casa, se siente a la mesa y comparta con él. A lo largo del relato, que tres veces dijo que comería siempre en su mesa. Nuestro Padre celestial sabe qué es lo que necesitamos porque sabe que el lugar donde debemos estar cada día es en Su presencia, “sentados a la mesa” disfrutando de Su amor y compañía, de cada beneficio que nos brinda estar junto a Él. Es una cita divina con Aquel que nos espera siempre.

B. Restitución de posición y posesión. v10a.

David, por amor, le devuelve la dignidad a Mefi-boset al reconocerlo como heredero de los bienes de su abuelo Saúl y como hijo de su amigo Jonatán, y junto con eso, un futuro asegurado económicamente. Al regresar a la casa del Padre y sentarnos a Su mesa, Él nos devuelve la identidad perdida, restaura nuestro interior sanando cada herida del alma y corazón, abrazándonos con Su amor y devolviéndonos lo que nos han robado o lo que hemos perdido por las situaciones de la vida misma. La tragedia, la muerte, el abandono, “las caídas” y la orfandad producen heridas que afectan la identidad provocando que perdamos nuestro valor propio, la dignidad. El verso 8 ilustra este sentimiento en Mefi-boset.

C. Lo nuevo de Dios. (2 Corintios 5:17)

Su Palabra es la única fuente de amor y esperanza. Lo pasado queda atrás cuando decidimos creer y aceptar que nuestro Padre tiene planes maravillosos para nosotros. Es tiempo de vivir lo nuevo de Dios, de habitar en Su presencia sin mirar atrás. Nos despertamos a ese amor que hace nuevas todas las cosas. ¡Restauración total en Su amor!

 

CONCLUSIÓN: Dios nos recibe en nuestra condición, y nos ama tanto que nos restaura y nos da una nueva vida. Despertemos a ese amor restaurador y aceptemos Su llamado.

ORACIÓN: Que a partir de hoy “nos sentemos a la mesa del Rey” y disfrutemos de Su presencia y favor.

ACCIÓN: Dejémonos usar como esos “Siba” para traer a los “Mefi-boset” hacia la casa del Rey, hacia nuestro Padre.

 

 

LUNES 10 DE AGOSTO

DESPERTANDO A LA PATERNIDAD DE DIOS

Romanos 8:15 TLA “Porque el Espíritu que Dios les ha dado no los esclaviza ni les hace tener miedo. Por el contrario, el Espíritu nos convierte en hijos de Dios y nos permite llamar a Dios: «¡Papá!»”.

Salmos 27:10 “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá”. 

 

INTRODUCCIÓN: El ser humano en su interior tiene la necesidad de sentir el amor de un padre y de una madre. La primera familia de la Tierra se inició con un padre y una madre, y ese es el modelo de familia que el Señor planificó para la humanidad. Pero tal vez hubo carencias en tu vida, no estuvo tu padre o tu madre, pero el amor del Padre Celestial lo llenará todo.

1. EL ESPÍRITU DE ORFANDAD PRODUCE EN EL CORAZON:

La orfandad genera un sentimiento de falta de valor, protección y amparo; esto apareja cambios en el comportamiento como personas y aleja del propósito de Dios. Efesios 1:11 (TLA) dice: “Por medio de Cristo, Dios nos había elegido desde un principio para que fuéramos suyos y recibiéramos todo lo que él había prometido. Así lo había decidido Dios, quien siempre lleva a cabo sus planes”.

A. Temor, inseguridad y soledad.

Estos sentimientos afectan a la forma en la que percibimos la realidad, creyendo que el mundo es un lugar inseguro, que todas las personas son peligrosas, o que nada tiene sentido. Podemos ver el ejemplo de Adán y Eva (Génesis 3:10; Elías 1Reyes 19:3) a quienes el temor las llevó a esconderse.

B. Complejos de inferioridad

La autoestima es muy importante para el desarrollo personal en todas sus etapas. Esta se comienza a establecer desde las fases tempranas del desarrollo y se consolida en la edad adulta, la persona con una autoestima correcta será capaz de afrontar las distintas adversidades que se le presenten. El sentirse inferior es consecuencia de que algo ha ido mal durante el establecimiento de la autoestima. Por eso es significativa la Palabra de Dios en ti porque ella tiene el poder para transformarte. El crecimiento espiritual es el proceso que reemplaza las mentiras del diablo por las verdades de Dios; el conocer Su verdad nos va a hacer completamente libres (Juan 8:32).

C. Incapacidad de amar.

Consiste en un desorden complejo que condiciona la vida de quien lo padece, ya que perjudica los sistemas de atención, memoria y racionamiento. Esa incapacidad de identificar o interpretar emociones desecha una información muy valiosa para la vida, la toma de decisiones y la creación de vínculos.

(1Juan 4:10) Pero hoy Jesús quiere revelarte Su perfecto amor, Él tomó la iniciativa, déjate conquistar por ese amor que lo llena todo. Solo en los brazos de Aquel que te diseñó podrás encontrar la plenitud de tu existencia.

 

2. DIOS PADRE QUIERE LLENAR NUESTRA ALMA

La identidad eterna de Jesús es ser Padre (Isaías 9:6). Esto te convierte en Su hijo por los siglos de los siglos.

A. Él es un Padre que perdona.

Él tiene un plan: visitar la orfandad de tu alma y adoptarte como hijo, recibe este obsequio de parte de Dios.

 

B. Él es un Padre presente.

Mateo 28:20 “Yo les aseguro que estaré con ustedes”.  No reemplaces el tiempo de disfrutar en Su presencia por cosas temporales, refúgiate en Sus brazos.

 

C. Él es un Padre que lo llena todo.

Efesios 1:23. Fuiste creado por Dios y para Dios, cuando lo aceptas comienzas a sentir la plenitud de Aquel que lo llena todo.

 

3.  DESPERTAR A LA PATERNIDAD DE DIOS

A. Perdonando a nuestros padres si nos fallaron.

Todos necesitamos recibir el perdón, pero también todos debemos darlo. El resentimiento y la falta de perdón te hacen detenerte en el pasado, por eso la mejor medicina es el perdón; trae reconciliación, paz y armonía (restaura relaciones); y le cierra la puerta a la amargura, discordia y pleitos.

B. Renunciar al espíritu de orfandad que entró en mi vida.

Toma hoy la decisión de renunciar a ese espíritu que te mantuvo esclavo, privándote de la libertad de disfrutar a Dios como PADRE y comienza a disfrutar de los beneficios de ser un hijo de Dios, solo los que son hijos pueden clamar “¡Abba! ¡Padre!” (Gálatas 4:6-7).

C. Cambiar la mentalidad. Saber que ahora SOY HIJO y tengo un Padre que me ama.

La manera en que pienses determinará cómo te sientes, y cómo te sientes influirá en cómo actúas. Déjate transformar por la verdad y el amor del Padre. “Toda orfandad se va cuando escuchamos la voz de Dios llamándonos hijos y diciéndonos lo que siente por nosotros”.

 

CONCLUSIÓN: Aunque hayamos sido rechazados y abandonados, tenemos la confianza que nuestro Padre Celestial nos acepta y nos recibe como Sus hijos amados.

ORACIÓN: Que seamos sanados y libres de todo rechazo.

ACCIÓN: Toma tiempo en intimidad con Dios para perdonar a quienes te han rechazado y ser libres.

LUNES 17 DE AGOSTO

LIBRES DEL RECHAZO

Efesios 1:5 (NTV) “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia”.

Isaías 53:3 “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos”.

INTRODUCCIÓN: Una de las heridas más grandes y profundas que causan más dolor en el ser humano es el rechazo. El rechazo más significativo que podemos sufrir es el de nuestro padre o de nuestra madre.

1. EXPERIENCIAS DE RECHAZO

Toda la información emocional se guarda para toda la vida. En el vientre de la mamá se forma la mente del bebé, por eso un recién nacido puede nacer con depresión o con alegría, según las experiencias que ella haya vivido durante el embarazo. Cuando se unió el óvulo y el espermatozoide le dio vida a un nuevo ser y fusionó el “paquete” hereditario de su papá y de su mamá.

El ser humano fue creado para vivir en comunidad, por eso es que siente el deseo de ser aceptado. Al estar frente a la barrera del rechazo (lo opuesto a la aceptación) se siente incapaz de relacionarse con otras personas, se siente anulado, excluido y no deseado.

A. Antes de nacer.

Rechazo, enojo, odio, escases económica… Cualquiera haya sido la situación que tus padres pudieron sentir o vivir y eso dejó marcas de rechazo, debes saber que a través de la obra redentora ya fuiste aceptado por Dios. Dios ya te tenía planificado. Él te escogió antes de la fundación del mundo. Efesios 1:4.

Como en la parábola del buen samaritano, verterá el vino como antiséptico. Su Sangre erradicará el rechazo en ti aun las que están en lo más profundo del alma.

B. Al nacer.

Cuando nace una criatura y no es cómo la esperaban (por su sexo o estado de salud) surge la desilusión, brotan las lágrimas y se expresan palabras negativas que son trasmitidas hacia ese tierno y receptivo bebé. Estas heridas carcomen el alma, para eso se necesita la mejor medicina: el gran amor de Dios. Si crees que nadie se alegró con tu nacimiento, ¡Dios sí lo hizo! “Antes que te formase en el vientre te conocí” (Jeremías 1:5).

 

C. Abandono físico y emocional.

El abandono acurre cuando un vínculo entre dos o más personas se rompe de forma brusca por el alejamiento o el corte emocional de una de las partes, esta vivencia, por lo general produce inseguridad, dificultad para socializar y estados de ansiedad, entre otros. Hoy es común hablar de familias disfuncionales, padres presentes físicamente, pero ausentes por completo. Pero el Señor nos dice que confiemos en Él; pues nunca nos dejará ni abandonará (Deuteronomio 31:8 NVI).

 

D. Violencia en el hogar.

En esta situación existen dos roles, uno activo, el maltratador (el que impone su autoridad con fuerza física) y otro pasivo, de quien sufre el maltrato. (Salmos 10:17-18).

Pablo en el libro de Filipenses 4:6-7 nos insta a presentar todas nuestras peticiones a Dios y de Él vendrá la paz que sobrepasa todo entendimiento.

 

E. Comparaciones entre hermanos.

Esta situación puede bajar la autoestima, haciendo que uno se sienta menos amado e inseguro de sí mismo. El relato que encontramos en Génesis 37 cuenta como José por ser el preferido de su padre despertó en sus hermanos la envidia hasta el punto de querer matarlo. Pero para Dios cada uno es especial (1 Pedro 2:9).

 

2. DIOS PADRE NO NOS RECHAZO, NOS ACEPTO.

A. Jesús fue rechazado por José, su padre en la tierra.

Cuando María le da la noticia de su embarazo a José con quien estaba comprometida para casarse (Mateo 1:18-21).

B. Jesús fue rechazado por el Padre Celestial.

“¡Eloi, Eloi!, ¿lama sabactani?” es el grito desgarrador de Jesús crucificado, el cual produce un impacto en lo más profundo de nuestro corazón. En el evangelio esta expresión aparece en arameo y su traducción al español es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:34).

C. Jesús tomó nuestro lugar para que seamos libres del rechazo.

JESUS EXPERIMENTÓ EL RECHAZO PARA QUE NOSOTROS FUERAMOS ACEPTOS EN EL PADRE.

Isaías 53:3 “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos”.

Jesús tuvo que padecer el desprecio y el rechazo para que hoy puedas ser libre y vivir en esa libertad que Cristo conquistó en la Cruz.

D. Aceptamos el sacrificio de Jesús en la Cruz.

El rechazo y el dolor puede llevarnos a una vida de abandono, pero la fe en la Palabra de Dios nos lleva a una vida de perdón y restauración completa. Dejemos toda condición negativa y recibamos los beneficios de la Cruz, las dádivas de Dios (Romanos 6:23).

E. Entreguémosle a Él el rechazo vivido y recibamos Su aceptación.

1 Corintios 1:27-29

El Señor ve nuestro futuro tan claro como nuestro presente y es el único que puede comprender cuánto dolor hemos recibido en el alma. Dios anhela tocar hasta la fibra más íntima de nuestro ser, a fin de que podamos obtener completa libertad.

 

CONCLUSIÓN: Aunque hayamos sido rechazados y abandonados, tenemos la confianza que nuestro Padre Celestial nos acepta y nos recibe como Sus hijos amados.

ORACIÓN: Que seamos sanados y libres de todo rechazo.

ACCIÓN:  Toma tiempo en intimidad con Dios para perdonar a quienes te hayan rechazado y ser libres.

 

 

LUNES 24 DE AGOSTO

LA VERDADERA IMÁGEN

2 Corintios 3:18 (NTV) “El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a Él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen”.

Proverbios 23:7 “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”.

INTRODUCCIÓN. Nuestra mente, como una gran computadora, almacena las palabras y conceptos que otras personas nos expresan a cerca de nosotros, ya sean nuestros padres, maestros, compañeros de la escuela o trabajo, etc. También guardamos las experiencias, las situaciones vividas, todo fue quedando registrado en la mente. Ante cada palabra negativa, desalentadora, o malos tratos, vivencias traumáticas, el enemigo aprovechará a sembrar un pensamiento para crear una imagen negativa, de fracaso, de inferioridad, de incapacidad. Es decir, una imagen distorsionada de nosotros mismos, tratando de establecer una manera de pensar equivocada porque sabe que de acuerdo a como pensamos, se determinará cómo viviremos.   

        

  1. COMPLEJOS QUE NOS CONDICIONAN:   

- Condición social y financiera: Nos hace creer que por la condición social y económica que uno posee, nunca logrará nada en la vida.    

- Culpabilidad: nos hace sentir culpables cuando hemos errado, esto hace que no nos sintamos dignos de acercarnos y relacionarnos con el prójimo y con Dios, la única solución y el único que nos puede liberar.

- Defectos físicos: aquellas deficiencias físicas por los cuales muchas veces se ha recibido cargadas, discriminación y bullying, que quieren hacer creer que se es inferior al resto y que por eso no podría triunfar en la vida.

- Herencia familiar: por el pasado familiar, por lo que se heredó que nos quiere limitar o es causa de vergüenza.

- Perfección: no aceptar que somos imperfectos. Buscar siempre la perfección por una necesidad interior de ser aceptados. Imponernos una carga que Dios no nos pone.

- Rechazo y abandono: Cuando alguien sufre el rechazo y el abandono desde niño, el enemigo pone el pensamiento de que no es importante ni considerado para nadie. Por lo tanto, nadie se fijará en él para elegirlo para un puesto importante en el trabajo, ni merecerá recibir una distinción en sus estudio o profesión que desarrolle.

- Soledad: es un espíritu que entra y se apodera de la mente, y aunque esté rodeado de personas, la soledad sigue adentro.

- Superioridad: creerse más importante que los demás, autodefinirse como mejor. Tal vez porque nadie le hizo sentir el valor que realmente tiene, por eso trata de poner a los demás por debajo de él.  

- Temor: Ante experiencias de fracaso, el enemigo pone el temor para que nunca vuelva a intentarlo, ya que seguro volverá a repetirse el fracaso. 

- Vergüenza y timidez:  es una emoción destructiva, se relaciona con la humillación por lo tanto evita el contacto social (dar una opinión, contar algo personal, etc.).

De esta forma, Satanás va creando complejos que limitan las capacidades con las que Dios nos creó, nos atan y esclavizan, forman patrones de pensamientos que llevan al fracaso, a la inferioridad, a no creernos dignos, porque su propósito es ver solo lo malo y los errores en el ser humano y trata por todos los medios de destruir la imagen personal individual. Todo, porque odia que hayamos sido creados a la imagen y semejanza de Dios, somos Su reflejo.

2. EN LA CRUZ NUESTRA IMAGEN ES RESTAURADA

A. Llevemos cada complejo a la Cruz

Pero Jesús, a través de Su sacrificio, vino a restaurar nuestra imagen, a romper el yugo que el enemigo fue poniendo a través de los pensamientos y creando una imagen incorrecta. Tenemos que tener en cuenta que Dios siempre mira el propósito por el cual fuimos creados, aunque tengamos muchas cosas por corregir.

B. Aceptemos Su sacrificio

Aceptar el sacrificio de Jesús en la Cruz, hace que nuestra imagen interior sea restaurada. Debemos renunciar a los pensamientos que el diablo le fue dando forma sutilmente para que los tomemos como verdaderos y aceptar que Dios siempre busca nuestro bien (Jeremías 29:11), que la sangre de Jesús rompe con toda esclavitud para que podamos alcanzar la plenitud de Dios a la que fuimos llamados. 

C.  Obtendremos Su libertad

La sangre que Jesús vertió de Su rostro restaura nuestra imagen y rompe con todo complejo que el diablo quiso imponernos, haciéndonos completamente libres para cumplir Su propósito para nosotros.  

 

Conclusión: Dios nos creó a Su imagen y nada debe cambiar Su plan. Renunciemos a cada complejo de inferioridad y recuperemos la identidad con la que fuimos creados.

Oración: Que seamos sanados de todo lo que no nos permite vivir en plenitud.

Acción: Escriba cada área en que fue afectada su autoestima, renuncie a ellas y declare: “Desde hoy tengo la imagen correcta de Dios en mí corazón”.

 

 

LUNES 31 DE AGOSTO

EL AMOR EXPRESADO

 

1 Tesalonicenses 2:7b TLA) “Cuando estuvimos con ustedes, los tratamos con mucho cariño y ternura, como una madre que cuida y cría a sus propios hijos”.

 

Juan 13:35 “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

 

INTRODUCCIÓN: El ser humano fue creado con la necesidad de recibir amor y dar amor. Dios es amor, y Su amor fue derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo (Romanos 5:5). Percibimos, también, el amor de Dios a través de las personas que nos rodean mediante: 

1. Las palabras.

Vivimos en una época donde uno de los valores más elogiados es el derecho de decir lo que queremos. Cada opinión tiene el mismo valor, esté o no basada en la verdad. Nuestras palabras se usan como espadas para atacar a otros y justificarnos. Lo que cada persona expresa a través de sus palabras tiene influencia, tanto en sí misma como también en quién las escucha. Es por eso que a través de los siguientes puntos vamos a instruirnos en cómo nuestro Padre Celestial desea que nos expresemos:

 

A. Que afirmen y den seguridad.

Qué importante es recibir palabras que nos afirmen a lo largo de nuestras vidas, palabras que hagan de nuestro camino un lugar seguro. Cuántas veces quizás te paralizaste o no avanzaste en algo porque en tu mente todavía hacían eco palabras que dolían, palabras que no te permitían tener seguridad para avanzar, soñar y luchar a fin de cumplir tus sueños. En la Palabra de Dios tenemos muchas promesas y vemos el amor manifestado por nuestro Padre Celestial, el cual nos llena de amor para que podamos -a través de nuestras palabras- generar en el prójimo algo diferente a lo que quizás venía escuchando, que podamos afirmar sus caminos y darle seguridad, por el sólo y maravilloso hecho de compartirle la Palabra de Dios.

 

B.  Que reconozcan las virtudes y no solo los defectos.

Una virtud es la cualidad humana, algo que nos caracteriza por obrar bien y correctamente. Es significativo escuchar palabras como: “Qué bien lo hiciste”, “Sos el/la mejor”, “Sigue así, lo haces muy bien”. A diferencia de palabras que remarcan defectos o que nos hacen sentir inferiores como: “No servís para nada”, “Todo lo haces mal”, “Siempre cometes los mismos errores”. Hay personas que, de tanto escuchar únicamente discursos que resaltan sus defectos, terminan por desconocer totalmente sus virtudes y viven creyendo que nada bueno pueden hacer.

 

C. Que edifiquen, valoren y estimen al otro.

Nuestras palabras deben ser usadas para ayudar, sanar, enseñar, edificar y, más aun, para proclamar las buenas nuevas de Jesús. Antes de hablar debemos preguntarnos: ¿lo que voy a decir edifica? ¿Pueden estas expresiones causar daño?, Con mi manera de hablar, ¿estoy valorando a la otra persona? Hablemos palabras que expresen el amor de Dios.

 

D. Que conforten el alma.

Qué maravilloso es poder escuchar palabras que conforten nuestra alma, frases que nos sanen el alma. En el Salmos 147:3 la Palabra de Dios nos dice que Él “restaura a los abatidos y cubre con vendas sus heridas”. Dios es el único que nos restaura y conforta plenamente.

 

2. Los abrazos

Según los expertos, el abrazar puede liberar endorfinas del cerebro que tienen poderes curativos. Abrazar es considerada una terapia generadora de bienestar, merma el estrés y la depresión, calma los nervios, aleja la soledad, cura el insomnio, derrota el miedo, comunica sentimientos, fortalece la autoestima, estimula los sentidos, desbloquea física y emocionalmente, devuelve la alegría y aquieta el alma.

 

En el libro “La terapia del abrazo”, Kathleen Keating explica que los abrazos ayudan a sentirnos bien, y además favorecen el buen desarrollo de la inteligencia en los niños, a superar los miedos y es un factor anti-envejecimiento. Igualmente, asevera que:

 

“El contacto físico no es solo algo agradable, sino también necesario para nuestro bienestar psicológico, emocional y corporal, y acrecienta la alegría y la salud del individuo y de la sociedad. El abrazo es una forma muy especial de tocar, que hace que uno se acepte mejor a sí mismo y se sienta mejor aceptado por los demás”. Esta es la razón por la que muchas veces las palabras están de más y un abrazo hace que cualquier momento difícil sea sobrellevado de una manera más amena.

 

Es tan valioso el abrazo para la estabilidad emocional de una persona que, según la doctora Keating, son necesarios “cuatro abrazos diarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer”.

 

A. Produce bienestar físico, mental y emocional.

El abrazo es una de las mejores curas a diversos dolores como, por ejemplo, el dolor de cabeza. Es beneficioso para nuestra mente ya que alivia la ansiedad, merma el estrés y la depresión. Produce bienestar emocional pues derrota el miedo, ayuda a comunicar sentimientos, fortalece la autoestima y estimula los sentidos.

 

B. Genera confianza y seguridad personal.

Qué demostrativo es el abrazo de quien nos motiva a avanzar. Cuando, sin amor, nos imponen actividades o desafíos, el participar no llena de temor y desconfianza, es como que nos sentimos indefensos.

 

C. Transmite protección y valoración.

A través del abrazo nos sentimos protegidos y valorados, estamos recibiendo y dando amor, amor que hace que dos o más personas compartan alegrías cómo así también tristezas.

 

D. Todos los necesitamos.

En todo momento necesitamos abrazos, cuando estamos alegres y cuando estamos tristes, cuando estamos sanos y cuando sufrimos algún dolor, cuando todo parece estar perdido y cuando obtenemos un logro importante. El abrazo reconforta, sana y da seguridad siempre.

3. Las acciones.

En 1 Juan 3:18 (NVI) el Señor nos dice: “Queridos hijos, no amemos de palabras ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad”. En este versículo leemos que el amor tiene que ser revelado a través de nuestros hechos y acciones, no solo expresado con palabras, que muchas veces son muy bonitas pero las actitudes de quienes las expresan demuestran todo lo contario.

 

A. Muestra un verdadero compromiso con el otro.

Al manifestar con acciones que amamos a la otra persona, nos vemos en un verdadero compromiso. Día tras día no solo debemos hablar bien del hermano, sino que debemos accionar para hacerlo sentir bien y valioso. Este punto es aplicable para con todas nuestras relaciones, entre padres e hijos, cónyuges, hermanos, compañeros, amigos, líderes, discípulos y hermanos de la fe.

 

B. Refleja a Jesucristo que dio Su vida por nosotros. (Romanos 5:8)

Dios nos ha expresado Su amor tanto en palabras como con hechos, y Su mayor demostración ha sido entregarnos a Su único Hijo nosotros aun sin merecerlo. Por tanto, siempre debe abundar en nosotros el amor que, tanto el Padre como el Hijo, nos han confesado.

Conclusión: Dios es amor y Su amor debe ser expresado frecuentemente de una manera que se puede percibir. Así toda persona será afirmada en el “perfecto amor que hecha fuera el temor” (1 Juan 4:18).

Oración: Que Dios sane nuestros corazones de la falta de amor, que nos haga tiernos y afectuosos para que podamos transmitir Su amor a los que nos rodean.

Acción: Pon en práctica las tres formas de expresar el amor de Dios a tu familia, a tus líderes y discípulos y verás resultados positivos en las relaciones.

 
 
 
 

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