Lectura Bíblica Efesios 4:11-13, 1 Corintios 13:11 Colosenses 2:19 Para memorizar: Efesios 4:11, 12 Introducción: El Señor nos ha dado distintos dones para desarrollar la tarea en Su iglesia; y cada uno/a debe asumir su responsabilidad, lo cual también es parte de la madurez o el crecimiento. Veamos qué nos dice el Apóstol Pablo para comprender mejor el tema de la madurez personal.
Estos oficios fueron dadosy (Efesios 4:11,12) el crecimiento de la iglesia ocurre cuando los líderes se dedican a perfeccionar al pueblo para el ministerio:
Equipar. Existen un orden y un propósito bien definidos en la distribución de responsabilidades y talentos a cada persona (cf. Rom. 12: 6). Cada don contribuye con su característica particular a la unidad de la iglesia. No hay lugar para el orgullo en los que poseen muchos dones, porque su responsabilidad es también mayor. Tampoco hay lugar para los celos de quienes han recibido menos talentos, pues sólo son responsables del desarrollo de lo que han recibido. La misión de todos los que son llamados y se le ha dado un don (un regalo de Dios para la iglesia; es decir, no es para beneficio propio) para que el cuerpo de Cristo crezca de manera armónica y cada miembro se desarrolle a su máximo potencial; eso es madurez y crecimiento; no quedarse estancado es una necesidad para crecer y no retroceder.
Entrenar. No es solo teoría sino práctica, hay que salir de la iglesia al campo de batalla que es el mundo que está perdido.
Preparar a los santos. El Señor vio nuestra condición caída; vio nuestra necesidad de gracia, y porque amaba nuestras almas nos ha dado gracia y paz. “Gracia” significa condescendencia para alguien que es indigno, para alguien que está perdido. El hecho de que seamos pecadores hace que en vez de excluirnos de la misericordia y del amor de Dios, la acción de Su amor para nosotros sea una necesidad categórica, a fin de que podamos ser salvos y preparar a los santos para ser instrumentos de esa gracia y de ese amor. Por eso no debemos cesar de preparar a los santos y de prepararnos cada uno para trabajar en el trabajo más hermoso: hablar a otros de Cristo y que estemos listo para toda buena obra.
Los santos deben hacer la obra del ministerio
De esta manera se bendice a todo elcuerpo de Cristo. “Constituyó" no expresa el significado. Constituir es poner en pie sobre algo. Los ministerios no son dados para ejercer dominio ni para recibir honor, son "enviados" para servir (1Pedro 5:1-4). El término significa: dar,producir (hacer que algo suceda), conceder, otorgar una oportunidad u ocasión, poner algo en otro lugar, nombrar, designar a una persona para una tarea, provocar que la gente pase por una experiencia. La idea es que los que son llamados para esta función lo son por elección soberana de Dios y no algún mérito personal. Es decir, como habla el Apóstol, somos un cuerpo y cada miembro del cuerpo cumple una función y ninguno podemos despreciarla, sino por el contrario, valorarla ya que todo el cuerpo se beneficia de la función de cada miembro.
De esta manera el cuerpo es edificado, cada uno es valioso, e importante.
Efesios 4:13.
Nos habla del resultado
Perfeccionamiento.Gr. katartismós, "habilitación", "perfeccionamiento". El verbo katartízo se usa en Mateo 4: 21 en relación con el remiendo de las redes, y en Gálatas 6:1 para referirse a la restauración de quienes habían sido sorprendidos en alguna falta. Los dones tenían el propósito de "remendar" a los santos y unirlos entre sí. El acto de "perfeccionar" implica, como el contexto lo sugiere, un ministerio organizado y un gobierno eclesiástico. Perfeccionar conlleva la idea de ayudar a una persona a desarrollar destrezas para el ministerio; incluye moldear el carácter, la mente y el corazón de una persona.
Conocimiento. Gr. epígnosis, "conocimiento" espiritual desarrollado. Desde la conversión hasta el final de la vida el discípulo de Jesús se va capacitando, creciendo, aprendiendo, madurando – con la ayuda de los líderes de mayor conocimiento y madurez.
Varón perfecto. “hombre maduro". Se refiere no tanto al hombre individual como a la iglesia, la cual debe llegar a un estado de unidad orgánica, plenitud y madurez, en contraste con la pueril inmadurez que se sugiere en el vers. 14. La semejanza a Cristo es la meta que debe alcanzar tanto el individuo como la iglesia (Romanos 8: 29). Negarse a crecer es un pecado mayor que la inmadurez; es el resultado del engreimiento y de ideales mezquinos. Jesús era el Maestro del perfeccionamiento de personas para el ministerio. Escogió a doce hombres y pasó tres años con ellos, con el fin de perfeccionarlos. Jesús requirió que memorizaran diez pasos para ministrar a los leprosos. No les enseñó administración de la iglesia. En lugar de ello, pasó tiempo con ellos. Ellos vieron su poder y cayeron por ello de rodillas. Lo oyeron orar y fueron enseñados a orar. Al estar con Jesús, los discípulos aprendieron a vivir como hijos de Dios. Necesitamos instrucción de la Palabra de Dios que transforme y renueve nuestras mentes. Necesitamos interacción con otros cristianos, de tal manera que profundice nuestra devoción y dependencia de unos y otros. Jesús llama a los líderes de la iglesia a perfeccionar a los santos, lo cual obliga a suplir una situación vivencial, en la cual los cristianos puedan desarrollar el corazón y el espíritu de siervo, de Jesús.
Llegar a la unidad de la fe. Dios quiere que como cristianos conduzcamos nuestra vida dignamente de acuerdo a ese llamamiento, y ejercitar los dones que nos ha concedido en áreas de servicio donde él nos ha llamado a servir. “ Dios espera que los
Creyentes en Cristo vivan una vida de armonía y unidad “(que andéis como es digno de la vocación conque fuiste llamados) (4:1-6) La expresión "la unidad de (genitivo posesivo) la fe" se refiere a la unidad quepertenece a la fe; es decir, la madurez espiritual en la iglesia, necesaria para "guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
c. Llegar al pleno conocimiento del Hijo de Dios. Algunas definiciones
Santo - Una persona dedicada y reservada para el servicio de Dios.
Llamado – La invitación de Dios para aceptar la salvación en Cristo.
Unidad – una vez que el hombre se entrega a Cristo, su vida es una unidad entre el Santo Espíritu, Cristo y su fe.
Cuando cumplimos con Su voluntad, recibimos el conocimiento de Dios para andar en Su luz y ser bendición; la madurez nos da pleno conocimiento del Hijo de Dios.
Conclusión: Este año la palabra clave es “madurez”, hay un lugar para cada miembro dentro de Cristo y todos debemos alcanzar esta madurez, en esta lección vimos algunas funciones específicas que Cristo nos ha dado, acepte su responsabilidad y ocupe su lugar para que la iglesia crezca continuamente.
Para Orar: Que podamos cumplir con nuestras responsabilidades en el cuerpo de Cristo. Para Hacer:
Busque en otras versiones el pasaje que estudiamos.
Evalúe su estado de madurez dentro del cuerpo del Señor.
¿Cree que está cumpliendo con la responsabilidad que Cristo le ha dado?
¿Está dispuesto a cambiar si fuera necesario?
Comparta con su líder estas respuestas.
Lunes 9 de marzo
Ya no somos niños fluctuantes
Lectura Bíblica: Efesios 4:14-16, 1 Corintios 14:20, Gálatas 4.1-3 Para memorizar: 1 Corintios 14:20 Introducción: En la clase anterior vimos que cada uno debe hacer su parte y madurar, hoy veremos cómo conducirnos para evitar los peligros que quieren detener el crecimiento.
Cuando nacemos de nuevo
El está dentro de nuestro corazón. Cuando leemos el encuentro de Jesús y Nicodemo (San Juan 3), encontramos lo necesario que es nacer del Espíritu, ya que no podemos vivir una vida espiritual en la carne, sino que debemos acomodar lo espiritual a lo espiritual, cuando abrimos la puerta de nuestro corazón a Jesús y El habita por la fe en nuestros corazones nuestra vidas ya no pueden ser las mismas; comienza una nueva etapa; las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas. Note que no dice “algunas cosas” pasaron sino “todas” y que “todas” son hechas nuevas; por eso es inevitable madurar. Es verdad que pasaremos por distintas etapas como lo vimos clases anteriores, ahora que la vida de Cristo está dentro de nosotros, produce en nuestra vida el querer como el hacer por su perfecta voluntad.
Nuestro hombre interior o espiritual. Creyentes rendidos plenamente a Cristo (Efesios 3:17) para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor.
Está listo. Maduro. La petición: “Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones”, Pablo pide que el creyente tenga entronizado a Cristo en su vida. No se refiere a la conversión, que ya se produjo, sino a una vida rendida a Cristo y consciente de Su presencia en ella. La palabra usada para habitación, no se refiere al comienzo de la morada de Cristo en el momento de la salvación, denota el deseo de que Cristo pueda literalmente "sentirse en su casa", en el mismo centro o profundamente arraigado en la vida de los creyentes. En contraste con paroikeo que significa una estadía temporánea. En ocasiones, Cristo no está en el centro de la vida, sino puesto fuera Apocalipsis 3:20.
Conforme a su semejanza. A fin de que, arraigados y cimentados en amor en amor (v.17b) El apóstol utilizando una metáfora mixta con terminología de la biología y arquitectura, dice “arraigados” (raíz como plantas) y “cimentados” (fundamento como edificio) en amor, explica la razón por la cual es necesario que habite Cristo en nuestros corazones y es para que seamos plenamente capaces de comprender lo que es incomprensible.
Hay una expresión externa de Cristo. El testimonio cristiano es una manifestación de amor que cumple el mandamiento de Cristo (San Juan.15:12,17). No es un amor teórico, sino real. (1San Juan.3.16,18) Cimentados Pablo usa la figura del edificio ya que habla de cimentación. La vida y el ministerio cristianos sólo son posibles en la esfera del amor.
Nuestras vidas reflejan la plenitud de Cristo. “Comprender el amor de Cristo (Efesios 3:18) “seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”. Capaces de comprender: significa extender la mente, ser capaz de comprender y conocer el amor de Cristo. Para comprender un poco de aquel amor que pagó el precio de dejar el cielo, de despojarse a sí mismo, de soportar la cruz y morir por aquellos pecadores merecedores del infierno.
Hay que evitar los peligros.
Habrá doctrinas falsas. Para no ser niños fluctuantes: Implica una sólida doctrina. El creyente no debe ser como los dados, llevados de un lugar a otro por las diferentes doctrinas que surgen, que no son nuevas, porque estas no existen. Solo están las que ya están en la revelación escrita que es la Palabra de Dios. Pablo llama aquí “niño” al creyente inmaduro. La palabra utilizada es niño pequeño. Los niños son incapaces de distinguir entre el valor de las cosas; son crédulos en lo que les enseñan los mayores.
b. Tratarán de engañarnos. Los inmaduros son engañados por personas que tienen un plan para ello. Utilizan una "estratagema", es decir ponen trampas en su enseñanza. Utilizan la "astucia", en el peor sentido (San Lucas 20:23; 1Corintios 3:19; 2Corintios 4:2; 11:3).Se sirve de "artimañas" es decir, de un plan premeditado. Predican el "error", que señala al error en forma de extravío. Indica dar vueltas en torno de alguien, lo que es propio de Satanás y sus mensajeros (1Pedro 5:8).
c. La única seguridad es reflejar a Cristo:Seguir la verdad en amor: Este resultado es un requisito de vida pero a la vez es un resultado del estilo de vida que se lleva. El creyente se presenta como seguidor de la verdad, ajustado a la doctrina. El verbo griego debe traducirse como "sujetarse firmemente a la verdad". Se aplica a todos los aspectos de la vida, aun los que parecen más insignificantes o poco importantes. “Siguiendo” significa hablar, relacionarse, actuar conforme a la verdad, por lo tanto, se refiere a ser integro, veraz, auténtico en todas las áreas de vida. Crezcamos en todo: El final del proceso. La palabra “crecer” significa: incrementar, crecer, propagar, extender, causar el incremento, crecer plantas o humanos, gozar de un mayor respeto, elevar la posición, aumentar, crecer en el grado de una condición. El crecimiento no se ve solo en números, implementación física, programas etc.
en todos los aspectos de la vida. El genuino crecimiento, aquel que agrada a Dios se da cuando la iglesia como un todo se asemeja más a Jesús en todas las áreas de vida, comenzando desde el hogar tal como Jesús lo hizo en su primera etapa de su vida y fue una de las últimas cosas que hizo antes de dar su vida, al mostrar profundo interés por María.
Ser genuinos. Versículo 16, clave para nuestro crecimiento y seguridad. El poder del patrón divino 4:16 “De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose”. El crecimiento de los creyentes es el crecimiento del cuerpo. La prueba de la madurez de los dirigentes y los santos es cuando están todos haciendo su trabajo, trabajo eficaz.
El cuerpo que crece es un cuerpo "articulado" y "vertical". Este es el sentido de los verbos utilizados por Pablo: Concertado: "El primero es sunarmologoúmenon, vocablo que se compone de tres partes: sun (con), armo (articulación; de él procede el vocablo 'armonía') y logoúmenon (del verbo légo, en su primer sentido de estar colocado); significa que los miembros han de estar juntamente colocados, articuladamente, esto es, bien conectados. Unido: El segundo es sumbibazómenon y está compuesto de dos partes: sun (sum ante labial) y bibazómenon, que significa levantar; da a entender que los miembros están conectados en posición vertical con la cabeza... el primero enfatiza la articulación; el segundo la receptividad conjunta.
Una responsabilidad de cada miembro: ser canal que permita a los otros recibir lo necesario para crecer. El crecimiento ocurre cuando todos los cristianos ministran con la gracia que ellos han recibido. Los nombres que se ponen en la lista como “ministros” son los de los predicadores que están en el equipo. En realidad, los ministros de la iglesia local son todos sus miembros. Usted es un ministro de Cristo, como lo es cualquier otro, que es señalado como tal. Cada cristiano es un ministro de la gracia en la iglesia. Jesús le ha puesto en la iglesia para que cumpla el ministerio que tiene en mente para usted. El alimento procede de la Cabeza, pero se comunica a cada miembro por las unidades que le liga a los restantes. Un creyente puede ser de bendición o un obstáculo en el desarrollo de una iglesia local.
Conclusión: Nuestra meta es reflejar a Cristo en nuestras vidas, esa actitud nos da la seguridad para evitar el error y el engaño, Dios nos ha colocado en el cuerpo con una actividad propia de cada miembro, y al ayudarnos cada uno creceremos y nos edificaremos en amor.
Para Orar: Que mi vida entera sea un reflejo de Su amor y poder.
Para Hacer:
Escriba a quienes ha ayudado últimamente a crecer.
Sus reacciones frente a las distintas circunstancias de la vida, reflejan a Jesús.
Explique qué significa para usted la frase:”Ya no seremos niños fluctuantes….”
Lunes 16 de marzo
Evidencias de madurez - Parte 1
Lectura Bíblica: Hebreos 5: 12-14; 1 Juan 2:14; 1 Corintios 3:1-2 Para memorizar: Hebreos 5:14 Introducción: Vamos a compartir con usted ciertas “evidencias” de la madurez. ¿Cómo sabemos si alguien es maduro? ¿Cómo sabemos si una persona está creciendo? La clave es evaluarse, pensar en uno mismo y ver en qué parte del proceso estoy.
I. Esta es la lista para evaluar nuestro grado de madurez.
Aceptar responsabilidades. Considere esta pregunta tan frecuente: ¿Qué debo
hacer con mi vida? Pablo aprendió la repuesta a esa pregunta luego de los dramáticos sucesos en el camino a Damasco, (Hechos 9:15), lo que Pablo fue llamado a hacer y lo que era constituían algo inseparable. Pablo era una expresión de quien Dios tenía la intención que fuera y lo sabía. Así debemos nosotros aprender a madurar, crecer y tomar la responsabilidad de ser lo que Dios quiere que seamos, en definitiva, para eso fuimos creados. Por eso debemos saber qué 1. Implica dedicarle a El
La totalidad de su personalidad, puede parecer una redundancia pero muchas veces le entregamos a Dios una parte de nuestra vida y nos guardamos algunas cosas, es como en una casa que mostramos el living, la cocina, dormitorios, etc. Pero nunca el cuartito del fondo que está casi siempre desordenado o sucio; a Cristo tenemos que darle todo y dejar que Él nos limpie todo.
Hay muchos factores que influyen en usted.
La autosuficiencia y la renuencia a comprometerse, actitudes que afectan la vida espiritual.-"Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír"(Hebreos 5:11).Con frecuencia encontramos dos actitudes entre quienes han conocido al Señor Jesucristo. La primera es que hay quienes rápidamente se consideran que ya lo saben todo y no tienen nada más que aprender. Pronto vuelven atrás en su vida espiritual.
La segunda y no menos perjudicial, es el temor que se refleja en la renuncia de muchas personas a comprometerse con las cosas de Dios. Las Buenas Nuevas de Salvación les parecen extraordinarias, pero una vez deben permitir el obrar divino en su existencia, cierran las puertas.
La madurez está ligada al proceso de crecimiento espiritual.- En Efesios 4:14 y 1 Corintios 3:1-3 hallamos unas palabras que guardan estrecha relación con Hebreos 5:12-14. Están volcadas a enfatizar la importancia de adquirir madurez en la vida cristiana. La madurez toma forma a partir del vocablo griego téleios y se puede verter al castellano como madurez –nivel de conocimiento completo—o perfección. Es en esencia un proceso. Los eruditos orientan el significado hacia "alcanzar un blanco, una meta".
Es posible llegar a un nivel de estancamiento.- Uno de los aspectos centrales de esta carta a Hebreos tiene especial significado cuando leemos los versículos 12 y 13: "Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño...".
Nos debemos formular la pregunta: ¿estamos avanzando hacia la madurez espiritual o simplemente leemos las Escrituras por adquirir conocimiento intelectual? Recuerde que es esencial llevar ese aprendizaje a la vida cristiana práctica. Es la forma más eficaz de vivir a Cristo en el día a día.
Efesios 3.20-21. “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”. La insuficiencia de la humanidad ha sido descrita de la siguiente manera: “Con nosotros sucede como con el pequeño bebé, que está aprendiendo a caminar, el cual se puede poner de pie solamente cuando alguien lo sostiene de la mano; o como con los que están aprendiendo a nadar, los cuales se hunden, tan pronto como se les deja solos. Si no fuera porque Dios nos sostiene, desmayaríamos y fracasaríamos completamente”.No somos todopoderosos. No somos autosuficientes. Mientras no admitamos este hecho, jamás podremos ver la necesidad que tenemos, del Dios Todopoderoso. Debemos reconocer, así como Pablo, que cuando estamos enfrentados a la extrema debilidad, el poder de Dios es sin par.
Tener un hijo no refleja madurez, así como en el plano natural muchas veces decimos que Padre no es solo el que nos engendró sino el que nos alimentó, enseñó, consoló, ayudó y estuvo en los momentos buenos y en los malos. Por eso concluimos que
Soy maduro cuando:
Nutro, no con mi experiencia. sino con la guía y el poder del Espíritu Santo, no se puede dar lo que no se tiene, por eso para nutrir yo debo estar conectado, alimentado de la fuente de vida, Jesús.
Entreno, los líderes actuales anhelan tener mentores, aquellos que se pondrán a su lado y les transmitirán lo que han aprendido. Los mentores actúan como guías, se dice que la persona promedio logra solamente el diez por ciento de su potencial. Es obvio que necesitamos más mentores y debemos entrenar a más personas como parte del crecimiento y la madurez. Según el diccionario el término “mentor” significa un consejero, un tutor sabio y fiel.
Cuido, todo lo que Dios me ha dado, inclusive las personas que gano para El.
Acepto responsabilidades, una muestra indudable de crecimiento es su compromiso con la obra de Dios, aceptar responsabilidades nos hace madurar y estar alertas contra los embates del enemigo.
Conclusión: Cuando el Señor nos habla de estas cosas, nos damos cuenta que necesitamos crecer en todas estas áreas. ¿Siente que puede crecer o desarrollarse en estas áreas? Esta no es una palabra de condenación, sino una lista de metas que nos debemos trazar. Sin tener una meta, un objetivo seguiremos en el mismo lugar que nos encontramos hoy, engañándonos al creer que somos tan maduros.
Para Orar: Que Dios ilumine nuestro entendimiento para ver en que área debemos crecer y madurar
Para Hacer: Leer cada área y colocar una evaluación (muy buena, buena o regular)
Luego hacer un plan para alcanzar las metas que nos hemos trazado.
Introducción: Hoy seguiremos estudiando las “evidencias” de la madurez, y así podremos darnos cuenta si alguien ya es maduro/a o si está en proceso de crecimiento. Lo importante es evaluarnos, pensar cada uno en sí mismo/a, y ver en qué parte del proceso estamos.
I. Esta es la lista para evaluar (Parte 2). a. Aceptar y cumplir la misión. i. Dios tiene un plan y un propósito
Dios nos tiene asignado planes y nos ha provisto los recursos. Tiene en mente sueños y nos ha equipado para poder cumplirlos. Pero depende exclusivamente de la contribución de cada persona en la cristalización de ese plan. No depende de Dios, ni de los demás, ni de nada externo, sino exclusivamente de nuestra decisión.
Cada uno debe contribuir
En la primer carta de Pablo a Timoteo, el Apóstol exhorta a su discípulo a que este contribuya al cumplimiento del plan divino (1Timoteo 4:15). Parece que Timoteo estaba esperando de brazos cruzados que las cosas le vengan mágicamente, cuando él debía concentrar toda su atención mental en el proyecto de Dios y llevarlo a la práctica.
Así ocurre con mucha gente que no acciona el “don que lo define en el cuerpo de Cristo”, y se frustra. Ya en el versículo anterior, Pablo le dice: “No descuides tu don” En otras palabras le dice: “No dejes de alimentar a la gallina de los huevos de oro”.
La frase “ocúpate de estas cosas”, se puede traducir como: “persiste en practicarlas”. Timoteo tenía que tener cuidado y práctica. La expresión original en este pasaje se puede traducir también como: “Timoteo: comienza a revolver en tu mente, saca de tus pensamientos lo secundario y comienza a pensar exclusivamente en lo primordial que le da potencia a tu llamado”. Una persona madura se ocupa de su llamamiento santo. Ocuparse, es invertir, es emplear la mayor cantidad de tiempo en lo que vale la pena.
La expresión de Pablo aún va más allá, le dice: (del Griego) “Tauta Meleta”: “Persiste en practicar estas cosas”, que equivale a nuestra expresión: “Mantente ocupado hasta las orejas”, que nada te distraiga de lo esencial. Una persona madura no anda derrochando su tiempo en cosas poco provechosas que lo distraen, sino que se enfoca en desarrollar su potencial en Dios.
Hacerlo con excelencia.
La dedicación, el trabajo y el esfuerzo, da como resultado la excelencia. Ser sobresaliente demanda un alto precio. Hay mucha gente que lamentablemente haciendo el menor esfuerzo, espera grandes resultados.
Al máximo, en cada campo de acción.
Job aprendió madurez en la prueba. Su declaración fue: “El justo se afianza en su camino, y el de manos puras redobla su energía” (Job 17:9) (Biblia Jerusalén 1976).
Recuerde que todos tenemos la tendencia a mirar los logros de las personas exitosas, pero nunca medimos el empuje, el vigor y el denuedo que tuvieron, para sobrellevar los momentos de desánimo, porfiando con la oposición y pugnando hasta para llegar a la cima. Estas son las personas que cambian el valle de lágrimas en una gran fuente de poder (Salmo 84:7).
¿Está haciendo lo necesario para cumplir la visión de Dios aunque esto le demande “hacer la milla extra”? Significa dar más allá de lo que esperábamos dar. Es preferible que usted se exceda, y dé un salto de calidad en lo que haga, y no quede a mitad de camino, por mezquinar esfuerzo. Quien quiera dar el máximo de sí mismo en Cristo, y superarse día a día se le demandará cambios de hábitos.
Hacer discípulos
Reproducirse
Después de la creación del hombre y de la mujer, la primera idea de Dios, fue mandarle a este que se reproduzca y se multiplique.
Reproducirse, es repetirse en otros, y esto demanda formar un carácter, lo que a su vez requiere, resaltar virtudes y corregir defectos.
A la mayoría de las personas les gusta tener amigos/as y compinches, y no tanto líderes que los discipulen. ¿Por qué? Quieren tener a su lado gente que les palmee la espalda; pero el Señor nos mandó a hacer discípulos, no a adular a la gente y a quedar bien con todo el mundo.
Los compañeros dicen lo que otros quieren escuchar.
Los líderes dicen lo que otros necesitan oír.
Dar a otros lo que Dios nos ha dado
Debemos repetir, reimprimir, copiar todo lo bueno que el Señor ha puesto en nuestros corazones en otras personas, que ellos se transformen a la imagen de Dios, aunque nos demande dolores de parto.
Enseñarles a todos lo que Jesús nos enseñó.
Enseñar es mucho más que impartir conocimientos. Es lograr que el aprendiz los retenga y los ponga en práctica en su diario vivir. Este es el secreto de Jesús, quien tomó un puñado de hombres comunes, los sacó del oprobio y a través de su enseñanza ejemplar, los transformó en un puñado de audaces.
Conclusión: Al leer la Palabra de Dios y descubrir qué nos dice, comprenderemos que aún nos queda mucho por mejorar, y que hay áreas de las cuáles necesitamos ocuparnos más. Y si nos hemos dado cuenta de esto, declaremos cada uno/a con fe: “Hoy me determino a crecer en estas áreas”.
Para Orar: Que el Espíritu Santo nos ayude a reconocer las áreas de nuestra vida en las que necesitamos cambiar, para poder crecer y madurar.
Para Hacer: Lea la lista ¨”Guía”, evalúese, y asígnese una calificación (buena, muy buena, regular, etc.). Luego hágase un plan para alcanzar las metas propuestas.
Introducción: Esta es la tercera lección sobre la madurez; continuaremos estudiando sobre las “evidencias” de la misma. Y dado que el Señor nos ha llamado a crecer y a madurar en todas las áreas de la vida, le instamos a pensar en sí mismo/a y a evaluarse, para saber en qué etapa del proceso de maduración y crecimiento se encuentra.
Para continuar evaluándonos:
Tener el corazón de ser colaborador en los negocios del Padre
Reconocer que trabajamos a su lado.
No existe mayor gozo que ocuparse de las tareas del Reino de Dios, en la vida cotidiana. No por obligación, ni por compromiso con los hombres, o alguna otra mala motivación, sino haciéndolo como un estilo de vida. ¿Cuál es su estilo de vida? ¿Se siente dueño de sus propias acciones y destino?
Jesús transmite la idea de ser un colaborador en los negocios de su Padre, pero como un estilo de vida, cuando se dirige a sus padres terrenales luego de haber sido reprendido, cuando fue encontrado sentado junto a los maestros de la ley enseñándoles en el templo de Jerusalén (San Lucas 2:46). El servicio de Jesús era espontáneo, sincero, pues era la pasión de su vida. Jesús estaba diciéndoles a sus padres: “No se sorprendan porque lo que hoy han visto; es mi vida misma. En mi vida estoy para ocuparme del negocio de mi Padre, que son las almas”. Dios nos llama como hijos a estar en Sus negocios.
Es triste ver mucha gente, con muchos años de cristianismo, que nunca han desarrollado esa pasión voluntaria por servir a Cristo. Han visto milagros, prodigios y experimentado grandes cambios en su hogar, y aún en distintas áreas de su vida. Pero sin embargo, todos los años reprueban la materia de tener un corazón colaborador en los negocios celestiales.
Dios nos llama como hijos a estar en Sus asuntos eternos. Claro que para ello hay que tener un verdadero encuentro con el amor del Señor, pues sólo aquellos que han tenido la revelación de la cruz de Cristo, han ofrendado sus vidas por completo, para traer beneficios a los intereses divinos. Dar frutos. El fruto tiene cuatro aspectos:
El fruto del Espíritu.
Es el carácter de Cristo manifestado en nosotros mediante la persona del Espíritu Santo, manifestados en nueve maneras diferentes: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22,23).
El producto que ofrecemos “La Salvación a través de Jesús” es el mejor y está garantizado. Pero también depende de cada persona que ofrece el evangelio, manifestar en su manera de ser y de vivir, una buena conducta que represente de la mejor manera a Jesús. Si usted no puede controlar sus emociones, su temperamento, su manera de expresarse, es porque no ha madurado en rendir su ego al Señor.
El fruto de las oraciones contestadas.
La madurez se manifiesta en el diálogo diario con Dios. Dios recompensa a sus hijos respondiendo a sus oraciones cuando estos le piden sin motivos egoístas. (Santiago 4:3) Las personas auténticas y sinceras ocupan un lugar especial en el corazón de Dios. Fruto de las almas ganadas.
El que gana almas es sabio (Proverbios 11:30b). Y en la primera parte del mismo versículo declara que el justo es como un árbol. Muchos cristianos han logrado imitar en forma parcial los atributos de los árboles, en cuanto a la virtud de dar sombra para resguardar a otros, porque tienen un pomposo follaje, y tienen el perfume de la flor; pero nunca se han atrevido a dar fruto, perdiéndose la mayor felicidad que una persona puede tener (Salmo 126:5,6). Fruto de los que discípulo.
Muchos conocen muy bien el primer escalón de la escalera del éxito. Son grandes ganadores de almas. Pero por temor, o comodidad nunca se animaron a consolidar y discipular.
Aunque usted no tenga un ministerio pastoral, la Biblia nos enseña que tenemos que tener un corazón de pastor.
Para poder crecer y madurar debemos ser guiados por un mentor y también nosotros duplicarnos aconsejando y formando discípulos, de lo contrario estaremos cumpliendo la gran comisión dada por Jesús a medias.
Conclusión: Algunos/as nos creemos maduros/as, pero con frecuencia “perdemos los estribos” o no controlamos lo que sale de nuestra boca. En cambio, cuando realmente somos maduros/as, tenemos estabilidad en el carácter, y en todo lo que hacemos. Analicemos nuestra conducta. Para Orar: Que nuestra vida alcance la madurez necesaria. Para Hacer: Haga una lista de lo que necesita cambiar, para poder tener un corazón dispuesto a colaborar con los negocios del Padre. Analice los frutos que estamos dando en su vida, y con sinceridad determine si son dignos a los ojos de Jesús.