Lunes 4 de enero Ser llenos con el Espíritu Santo Lectura Bíblica: San Juan 3:1-8; San Lucas 4:14- 19; Isaías 61:1-2 Para memorizar: San Juan 3:6 Introducción: En este año iremos de Gloria en Gloria y para que esto sea una realidad en cada uno de nosotros necesitamos ser llenos del Espíritu Santo.Instruye el Señor a Nicodemo sobre el misterio de la regeneración, y sobre su exaltación, semejante a la que hizo Moisés de la serpiente de bronce. Le dice que Dios ha enviado a Su Hijo para salvar al mundo. Era de la secta de los fariseos, que se tenía por la más ajustada y de doctrina más pura. Era asimismo, miembro del sanedrín o del supremo consejo de la nación; y por último era también doctor de la ley; circunstancias y calidades todas que le hacían muy recomendable entre los judíos. Era judío de nacimiento, aunque su nombre sea griego, porque los judíos, particularmente los que habían nacido en provincias griegas o descendían de mayores que habían nacido en ellas, tomaban nombres griegos, y aun tal vez los juntaban a los hebreos. Dice San Juan (12,41) que muchos de los ancianos y personas principales creían en Jesucristo; pero que no se atrevían a hacer pública profesión de su fe, por temor de que los excomulgasen o echasen de la sinagoga; y este temor, como que su fe era aún muy débil e imperfecta, pudo obligar a Nicodemo, a que viniese de noche y recibiese las instrucciones del Señor.
Lo que nace del Espíritu. El Señor le instruye, dándole lecciones del modo con que se ha de disponer para tener entrada y parte en este reino; y al mismo tiempo le da a entender que de nada servía para entrar en el reino de Dios el haber nacido israelita, si no renacía nuevamente: ánothen, de arriba, como se dice en el texto griego o por medio del Bautismo.
Es espíritu. El hombre, por su primer nacimiento que trae de Adán, sólo tiene pensamientos e inclinaciones carnales; mas por el segundo nacimiento que recibe del Espíritu Santo, se renueva y nace espiritual.
Lo de la carne no puede ser espiritual. Por ello la obra de la carne no puede transformarse en la obra espiritual, no importa lo mucho que uno se esfuerce. No podemos heredar el reino de los cielos por las obras de la carne.
El Señor le responde en general a Nicodemo para que aplicase a sí lo que necesitaba. Este segundo o nuevo nacimiento del que habla el Señor, es espiritual; y se ofrece a todos sin excepción. Porque así como para ver la luz de este mundo es necesario nacer por el orden natural y ordinario, del mismo modo para entrar en el reino de Dios es necesario nacer espiritualmente por el agua y por el Espíritu Santo.
No entendiendo Nicodemo el nacimiento espiritual al que se refería el Señor, le hizo esta objeción, fundada sobre el nacimiento, que es puramente según la carne.
Habla aquí del Bautismo, en que el hombre que nació pecador renace espiritualmente, y es purificado invisiblemente por el Espíritu Santo, al mismo tiempo que es lavado visiblemente por el agua.
Tiene la dirección del Espíritu. En San Juan 3:8 está escrito, aunque la palabra del texto significa igualmente el espíritu y el viento, aquí, se entiende el Espíritu Santo, el cual se comunica a quién y cómo le place, y aunque no se sepa por qué camino entra en un corazón, esto no obstante da a conocer bien su presencia por la mudanza visible y maravillosa de aquel en quien habita. Y de este modo se obra en él este espiritual renacimiento. El Señor, viendo que Nicodemo no entendía el lenguaje en que le hablaba, usó de la palabra que puede significar el espíritu material o el viento, para que quedase menos sorprendido, cuando la aplicase a los efectos milagrosos que obra el Espíritu Santo en la regeneración espiritual del Bautismo. Por eso debemos reconocer la dirección irresistible del Espíritu Santo para nuestra vida debemos ser siempre sensibles a su dirección y obedientes a su liderazgo.
Ser llenos del Espíritu. San Lucas 4:1-15.Jesucristo, después de haber ayunado cuarenta días, es tentado por el demonio. La narrativa de la tentación en Lucas enfatiza tres temas: 1) el poder del Espíritu, 2) la relación especial de Jesús con el Padre, y 3) el conflicto entre Cristo y Satanás. Ser lleno del Espíritu es...
Es tener el poder. Es lo que Jesús prometió que cuando viniera el Espíritu Santo sobre nosotros recibiríamos poder -dunamis, denota capacidad inherente, capacidad de llevar cualquier cosa a cabo poder para obrar, para llevar algo a cabo poder en acción p.ej.: Romanos 1:16, para ser llenos del Espíritu Santo debemos orar continuamente y armándonos con la Palabra de Dios.
Es ser guiado. Cuando Jesús nació, nació del Espíritu Santo, cuando fue tentado en el desierto oraba o estaba ocupado en otros asuntos, pero el Espíritu Santo siempre lo guió. Cuando comenzó Su ministerio, no lo hizo solo sino con la ayuda del Espíritu Santo. Cristo espero treinta años para comenzar Su ministerio a fin de que el Espíritu Santo lo guiara.
Es tener la ayuda del Espíritu, de lo que Jesús nos mostró debemos aprender a siempre esperar y contar con la ayuda del Espíritu Santo, si hemos nacido de nuevo y somos espirituales debemos vivir y andar en el Espíritu.
Es depender del Espíritu. Cuando Cristo fue a la sinagoga de Nazaret la porción de la Escritura que leyó estaba relacionada con el Espíritu Santo. Aun Jesucristo que creó el mundo y tiene autoridad sobre todas las cosas en el mundo dependía del poder del Espíritu Santo en Su ministerio. Cuanto más nosotros tenemos que depender de la tercera persona de la Trinidad.
Conclusión: Si ignoramos al Espíritu Santo que Cristo mismo mencionó y del cual dependió estamos cometiendo un gran error. Deje que Su Espíritu lo llene de poder y plenitud. Para Orar: Pedirle a Dios que derrame sobre nosotros de Su Espíritu. Para Hacer: Buscar en la Biblia versículos que hablen del Espíritu Santo y leerlos durante la semana.
Lunes 11 de Enero Agua viva Lectura Bíblica: San Juan 7:15- 39- Isaías 55:1; Apocalipsis 22:17 Para memorizar: San Juan 7:38 Introducción: En la fiesta de las primicias, Jesús haría un anuncio respecto al Espíritu Santo, y Su obra en nuestras vidas. El mismo día pero más tarde, el Espíritu Santo sería enviado; hoy veremos cómo esa agua viva nos puede satisfacer.
La invitación a los que desean el Espíritu Santo (v37) Era el sábado, el último día festivo del año, y distinguido por ceremonias notables. “El carácter gozoso en general de esta fiesta prorrumpía el último día en regocijos ruidosos, particularmente en el momento solemne, cuando el sacerdote, como era hecho todos los días de la fiesta, traía en vaso de oro agua del manantial de Siloé, que brotaba bajo la montaña del templo, y solemnemente la vertía sobre el altar. Entonces eran cantadas las palabras de Isaías 12:3: Sacaréis agua con gozo de las fuentes de la salud”, y así la referencia simbólica de este acto, intimada en el v. 39, fue expresada”. Tal era el gozo con que se efectuaba esta ceremonia, acompañada por el son de trompetas, que se solía decir que quien no había visto esto, nunca había visto nada de regocijos”. En esta ocasión especial, pues, él ya había atraído sobre sí las miradas de todos por Su poder sobrenatural y Su enseñanza incomparable. En el último día de la fiesta de los tabernáculos los judíos sacaban agua y la derramaban ante el Señor. Se supone que Cristo alude a eso. Si cualquiera desea ser feliz verdaderamente para siempre, que venga a Cristo y sométase a Él.
Si alguno tiene sed. La sed significa el fuerte deseo de bendiciones espirituales, que ninguna otra cosa puede satisfacer; así, pues, las influencias santificadoras y consoladoras del Espíritu Santo están representadas por las aguas, a las cuales Jesús invita que vayan y beban. El consuelo fluye abundante y constante como un río; fuerte como un torrente para derribar la oposición de las dudas y los temores. Hay en Cristo una plenitud de gracia sobre gracia. El Espíritu que habita y obra en los creyentes es como fuente de agua viva, corriente de la cual fluyen arroyos abundantes, que refrescan y limpian como el agua. Estos arroyos han fluido desde nuestro Redentor glorificado hasta esta fecha, y hasta los rincones más remotos de la tierra. Deseemos darlas a conocer al prójimo.
Note a quien es la invitación: a los que tiene sed, qué maravilloso expresarlo de esa manera, algunos aquí tal vez no sepan cómo ser lo suficientemente religiosos o no sean capaces de reformarse lo suficiente o tal vez no entiendan suficiente teología.
Todos sabemos lo que es tener sed. V 39 esto dijo del Espíritu—Quien, por su operación personal directa, abre esta fuente de aguas vivas en el espíritu humano (cap. 3:6), y por su presencia en el alma renovada asegura una corriente permanente de ellas. Habían de recibir los que creyesen en él—Así como el Espíritu Santo, en la redención del hombre, está enteramente al servicio de Cristo, como su agente, así sólo estando en conexión con Cristo por la fe alguno “recibe” al Espíritu. pues aun no había venido el Espíritu Santo— (Dice el original: “pues todavía el Espíritu no era”.); sin duda habrá que suplir “venido” o “dado” para completar el sentido. En el cap. 16:7, se representa al Espíritu Santo no sólo como dádiva de Cristo, sino una dádiva la comunicación de la cual dependía de la partida de Cristo a la presencia del Padre.
La instrucción para recibir el Espíritu Santo
Vengan a mí y beban. “Jesús se ponía en pie”, probablemente en algún sitio elevado, “y clamaba”, como si hiciera proclamación a oídos de todo el pueblo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”. ¡Qué ofrecimiento! Los deseos más ardientes del espíritu humano se expresan aquí, como en el Antiguo Testamento, bajo la figura de “sed”, y la satisfacción eterna de aquellos deseos de “beber”. A la mujer de Samaria él había dicho casi la misma cosa, y en los mismos términos. Pero lo que a ella fue declarado como un hecho para ella, aquí se convierte en proclamación mundial; y mientras que allá, la dádiva por él del agua viva es la idea más prominente, en contraste con la vacilación de ella en darle a él el agua perecedera del pozo de Jacob, aquí se da la prominencia a la Persona de Cristo como la fuente de toda satisfacción.
Para recibir esa agua refrescante , venga a Jesús y beba
Considere Isaías 55:1 No es sino la antigua proclamación de Jehová que ahora suena por todos los ámbitos de la carne humana: “A todos los sedientos: Venid a las aguas”. En Cristo hay suficiente para todos y para cada uno. Los que están satisfechos con el mundo no ven la necesidad de Cristo y no tienen sed. No están inquietos por sus almas, pero donde Dios da gracia, da la sed; donde Él haya dado sed, dará gracia. Venid, comprad; apropiaos de esto aplicándoos la gracia del evangelio a vosotros mismos. Venid y comed; hacedlo aún más vuestro, y disfrutadlo. El mundo no satisface nuestras expectativas; nos prometimos al menos agua y nos desilusionamos, pero Cristo supera nuestras expectativas. Vamos a Él y hallamos vino y leche. Los dones ofrecidos son tales que ningún precio se les puede poner. Las cosas ofrecidas ya están pagadas, porque Cristo las adquirió al precio total de Su propia sangre. Nuestras necesidades son incontables y nada tenemos que las satisfaga; si Cristo y el cielo son nuestros, nos veremos por siempre endeudados a la libre gracia. Toda la riqueza y el placer del mundo no darán consuelo y contento firmes al alma. No satisfacen ni siquiera los apetitos del cuerpo, porque todo es vanidad y aflicción. Que los desencantos con que nos topamos en el mundo nos ayuden a impulsarnos hacia Cristo y a buscar la satisfacción sólo en Él. Entonces, y no antes, encontraremos reposo para nuestra alma.
A la luz de esto, no tenemos sino dos alternativas: decir como Caifás: “Es culpado de muerte”, o caer delante de él para clamar con Tomás: “¡Señor mío, y Dios mío!
La ultima invitación de la Biblia. Apocalipsis 22.17el que tiene sed. venga—Como la Iglesia ora a Jesús, diciendo: “Ven,” ella insta a todos los que tienen sed de participar en la plena manifestación de la gloria de la redención en la venida de él, a que VENGAN a él entretanto, y que beban de las aguas vivas, que son arras del “agua de vida pura como cristal… desde el trono de Dios y del Cordero” (22:1), en el cielo y en la tierra regenerados. pero con todo el que “tiene sed” de ello, venga a Cristo; todo aquel que esté dispuesto, que tome del agua de vida gratuitamente.
Conclusión: Aceptemos la invitación de Jesús y bebamos esa agua viva que puede sanar, cambiar y transformar nuestras vidas. Para Orar: Que cada día tengamos más sed de beber el agua viva. Para Hacer: Lea Isaías 55: 1 y Apocalipsis 22.17 y escriba lo que entiende y como lo pondría en práctica en su vida.
Lunes 18 de enero Agua viva (2) Lectura Bíblica: Juan 7:15- 39- Isaías 55.1 Apocalipsis 7.17 1 Juan 5:16 Para memorizar: Apocalipsis 7:17 Introducción: En ésta, la fiesta de las primicias, Jesús haría un anuncio respecto al Espíritu Santo, y Su obra en nuestras vidas, hoy veremos como esa agua viva no puede satisfacer.
Qué quiere decir “vengan a mí y beban”. Puesto de pie en el templo decía a todo el pueblo: Si alguno desea ser feliz, venga a mí, y hallará la verdadera felicidad; cómo se bebe el agua en un perenne manantial.
Ir a Él es creer en Él. Parecería una obviedad pero la palabra nos advierte que el que se acerca a Dios debe creer que Él existe, y que es remunerador. Hay dos elementos esenciales en la fe: hay que creer que Dios existe y que Él es un Dios personal que cumple Sus promesas.
Es confiar en El, hoy en día podríamos decir que hay una falta de confianza, un gran nivel de desconfianza domina a nuestro mundo, por eso más que nunca nuestra confianza debe estar puesta en Jesús.
La definición de confiar es: confiar (Del lat. *confidare). Encargar o poner al cuidado de alguien algún negocio u otra cosa. Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa. Dar esperanza a alguien de que conseguirá lo que desea. Esperar con firmeza y seguridad. De acuerdo a estas definiciones podemos asegurar que la invitación de Jesús es la mejor ya que esa agua viva es su propio Espíritu que nos da confianza y seguridad.
Es recibirle a Él. Abrir la puerta de nuestro corazón y darle el primer lugar en nuestras vidas.
La fuente interior (Apocalipsis 22:1)
Fluye en los que han recibido a Cristo. Ningún pasaje del Antiguo Testamento contiene las palabras exactas que siguen “de su interior correrán ríos de agua viva”, pero varios textos (Isaías 55:1; 58:11) expresan la idea de que el recipiente de las bendiciones divinas recibe tal cantidad que rebosa a otros. Este es el pensamiento aquí expresado. El agua es un símbolo para limpieza y para el Espíritu Santo en el Antiguo Testamento, agua viva. En el uso ordinario significaba “agua corriente”. Aquí es una metáfora de la vida nueva en Cristo; de ahí, la vida eterna (vers. 14). En 7:37–39 se refiere al Espíritu Santo.
De su interior correrán ríos. Cualquiera que cree en Mí será lleno del Espíritu Santo: su vientre, esto es, su corazón; entonces se hará una fuente abundante de donde se derramará la gracia como una agua viva sobre sí, y también sobre los otros por el ejemplo que les dará por sus buenas obras y virtudes. Como dice la Escritura en varios lugares de los profetas, en especial en Joel (2,28), este don de Dios y esta agua viva da vida a las almas. El agua tiene dos propiedades: la de purificar o limpiar, y apagar la sed; lo que conviene muy bien a las gracias y dones del Espíritu Santo. Puede también representar la doctrina de la vida, y de los medios de llegar a ella, con que el Señor convida a cada uno de nosotros.
Debemos ser ríos no cisternas. Lea Jeremías 2:13. Es una construcción hebrea que coloca al único Dios viviente en sobresaliente contraste con la vanidad de los ídolos. “Me dejaron a mí, fuente de agua viva”, cisternas rotas—recipientes que contienen agua de lluvia muy común en oriente, donde escasean los manantiales. Las cisternas no sólo no pueden proveer de agua fresca de manera perenne, como las fuentes, sino que ni siquiera retienen la que a raíz de un aguacero penetra en ellas; pues estando roto su revestimiento interior de piedras, la tierra absorbe la que ocasionalmente penetra en ellas. Otro tanto ocurre en general con todos los medios terrenales de satisfacer los más elevados anhelos del hombre, comparados con los celestiales. Permanezca buscando Su presencia anhelando Su amor y poder para ser un manantial y no una cisterna.
Que fluirá en estos ríos Apocalipsis 21:6
El Fruto del Espíritu, así como un árbol da fruto según su especie y no hay manera de confundir al árbol ya que se lo conoce por su fruto, de la misma manera nosotros si en nuestro interior fluye el Río de Dios daremos como consecuencia el fruto del Espíritu.
La compasión de Cristo. Ya que cuando hablamos de compasión es tener empatía o sentir lo mismo que el que está padeciendo y esto se lo relaciona con las entrañas el interior, y cómo Jesús se conmovía al ver el dolor o la dureza de la gente debe manifestarse en nosotros.
El poder para testificar. Hechos 1:8 poder. Es decir, poder para testificar en forma dinámica y efectiva en medio de todas las dificultades y oposiciones. cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros. La presencia y poder del Espíritu Santo en el creyente es absolutamente esencial para un testimonio efectivo. Jerusalén…hasta los confines de la tierra. No debe haber límites para la presentación del evangelio. El mundo entero es la meta a alcanzar en la evangelización.
La fe. Ya que si fe es imposible agradar a Dios.
Conclusión: Preste atención que el requisito para recibir el Espíritu Santo es el mismo que para recibir a Cristo. Al Recibir a Cristo, el Espíritu Santo entra en el creyente y tenemos la vida y la Gloria d Dios en Nosotros. Para Orar: Que seamos verdaderos ríos que inunden la vida de los demás Para Hacer: Describa la diferencia entre un río y una cisterna. Haga una relación entre los que dejan fluir el río de Dios y los que no.
Lunes 25 de enero La deidad del Espíritu Santo Lectura Bíblica: Hechos 28:25_27; Hebreos 10:15-17; 1 Corintios 3:16; 17 Juan 14.16, 17; 15.26; 16.13-15 Para Memorizar: San Mateo 12.31 Introducción. Es evidente la gran necesidad que tiene la gente de conocer a la persona y la obra del Espíritu Santo, de quien el Nuevo Testamento hace referencia más de 260 veces, bajo 39 títulos distintos. Esto nos habla de cuán importante es. Por esto, acerquémonos a Él con sensibilidad y reverencia, para conocerle y adorarle.
La persona del Espíritu Santo. San Juan 14: 16,17
Como identificóJesús al Espíritu Santo
Como parte de la Trinidad, se lo iguala al Padre y al Hijo, aunque el Espíritu Santo ocupa un lugar de sumisión en la trinidad, sin embargo no se queda atrás ni un poquito en los atributos del Padre o del Hijo. Se demuestra su igualdad perfecta con el Padre y el Hijo en los siguientes ejemplos, en la experiencia bautismal de Cristo, en la tentación de Cristo, en la declaración de Jesús en el aposento alto.
Como el que viene a confirmar la obra del Hijo. Desde su concepción física hasta su ascensión final, el Señor Jesucristo fue dirigido por el Espíritu Santo, y nos dejó Su mandamiento de dejarnos guiar por el Espíritu Santo y que El confirme en nosotros Su obra en la cruz y Su salvación, redención, Él nos trae la convicción de que somos hijos de Dios.
Sus características como persona
Tiene intelecto (Romanos 8:27). El primer “él” en este versículo se refiere al Hijo de Dios, como se puede ver en el versículo 34 de Romanos, mientras que el segundo “él” se refiere al Espíritu Santo mismo. Aunque las dolencias de los cristianos son muchas y grandes, de modo que serían vencidos si fueran dejados a sí mismos, el Espíritu Santo los sostiene. El Espíritu, como Espíritu iluminador, nos enseña por qué cosa orar; como Espíritu santificador obra y estimula las gracias para orar; como Espíritu consolador, acalla nuestros temores y nos ayuda a superar todas las desilusiones. El Espíritu Santo es la fuente de todos los deseos que tengamos de Dios, los cuales son, a menudo, más de lo que pueden expresar las palabras. El Espíritu que escudriña los corazones puede captar la mente y la voluntad del espíritu, la mente renovada, y abogar por su causa. El Espíritu intercede ante Dios y el enemigo no vence.
Tiene emoción (Efesios 4:30) Este versículo se refiere a los creyentes, quienes contristan al Espíritu al practicar inconsecuencias como las que se mencionan en el contexto, es decir, la conversación corrupta e inútil. con el cual estáis sellados—Más bien, “en el cual habéis sido sellados”. Así como en el cap. 1:13, se dice que los creyentes han de ser sellados “en” Cristo, así aquí se dice que están sellados “en el Espíritu Santo”, quien es uno con Cristo, y quien revela a Cristo en el alma: el griego da a entender que el acto de sellar ya fue hecho de una vez y para siempre. Es el Padre “por” quien los creyentes, como también el mismo Hijo, fueron sellados no entristezcáis al Espíritu. El creyente no debe entristecer al Espíritu Santo con palabras ofensivas ni conducta pecaminosa.
Al Espíritu mismo se representa como el sello. Aquí el Espíritu es el elemento en el cual es sellado el creyente, siendo el sello mismo su influencia benévola. “para el día de la redención”—Siendo guardados salvos hasta el día de la redención, es decir, hasta el día del perfeccionamiento de la redención, en el libramiento del cuerpo, tanto como del alma, de todo pecado y tristeza.
Tiene voluntad (1 Corintios 2.11) nadie conoció las cosas de Dios—ni ángel, ni hombre. El texto dice con más precisión: "¿Quién entre los hombres conoce las cosas del hombre sino el espíritu del hombre que está en él?" Pablo dice: espíritu y sabemos que a diferencia del alma, el espíritu del hombre está siempre en él como una derivación del Espíritu de Dios. No se trata pues de una introspección sino de una experiencia espiritual que descubrimos en nosotros mismos. Esto prueba la imposibilidad de conocer las cosas de Dios salvo por instrumentalidad del Espíritu de Dios (quien es el único que las conoce, puesto que aun en el caso del hombre, tan infinitamente inferior en la mente a Dios, ninguno de sus semejantes sino solamente su propio espíritu conoce las cosas que están ocultas en su interior.)
Conoce el corazón de toda la gente. Hechos 28.25-27 No podemos ocultarle nada, ni siquiera nuestros pensamientos o nuestras intenciones.
Hace una evaluación de ese corazón. Hechos 28:25-27. Él evalúa, por eso nuestra principal preocupación sería que Él no halle aptos.
Algunos enseñan falsamente que solo es una fuerza, algunas sectas confunden y rebajan la persona del Espíritu; no caiga en ese error. Él es :
La tercera persona de la trinidad.
Conclusión: El Espíritu Santo además de ser una Persona, es Dios. No es una mera fuerza o un ser creado, sino un ser inteligente por cuanto es Dios, El Padre envió al Espíritu Santo para ministrar al mundo la obra redentora de Dios y para comunicar Sus dones a la iglesia. Para Orar: Que reconozcamos al Espíritu Santo siempre en nuestras vidas. Para Hacer: ¿Qué le resta hacer a la persona respecto del Espíritu Santo?